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miércoles, 17 de junio de 2026

El horror de la indiferencia europea (20 de junio día del refugiado)

 

El fatídico día a día de los campos de refugiados
El fatídico día a día de los campos de refugiados

Imaginen sobrevivir al horror de la guerra para terminar pudriéndose en el vertedero moral de Europa. Los campos de refugiados, como el infame Mavrovouni, no son centros de acogida sino campos de concentración modernos donde el derecho humano se asfixia entre el fango, el polvo y la desidia. Es una obscenidad hablar de higiene en pleno siglo XXI cuando hasta 1.300 personas dependen de un solo grifo; una tortura programada por Estados que miran hacia otro lado mientras el jabón se convierte en un objeto de culto inalcanzable.
Despojados de su condición jurídica y civil, estos seres humanos se convierten en parias «vulnerables al cuadrado» en un continente que presume de valores mientras condena su futuro al olvido. No hay tregua para el refugiado, solo un limbo eterno donde la esperanza es machacada con hambre y frío. La Europa del bienestar ha creado sus «apestados», encerrando en guetos a familias cuya única culpa es buscarse la vida.
Mientras el mundo celebra días mundiales con retórica vacía, la realidad es un infierno de sonrisas infantiles borradas por el barro y el desprecio. Lo que ocurre no es una crisis humanitaria, es un crimen colectivo. Nuestra indiferencia es la soga que los asfixia; nuestra comodidad, el muro que los mata; el Mediterráneo es la fosa, sus costas son las cárceles.
Es la deshonra de una civilización fallida.

domingo, 14 de junio de 2026

Fundación Francisco Franco: anomalía democrática

 

Lo que ocurre en este país y Franco, es de traca
Lo que ocurre en este país y Franco, es de traca

Que la Audiencia Nacional deba tramitar formalmente el recurso de la Fundación Francisco Franco evidencia una alarmante fragilidad en nuestro ordenamiento. Ninguna democracia real debería tolerar que su propio engranaje garantista ampare a entidades que glorifican dictaduras, blanquean crímenes o celebran golpes de Estado. Mientras Alemania persigue y castiga penalmente el nazismo por pura supervivencia institucional, la legislación española exhibe una debilidad jurídica preocupante frente al fascismo, permitiendo que organizaciones de esta naturaleza ralenticen su disolución mediante vericuetos legales.
Validar a este colectivo insulta la memoria de las víctimas y destruye la credibilidad del Estado de derecho. No caben medias tintas ni debates vacíos sobre la libertad de expresión cuando se promueve la represión armada. Y conociendo la Justicia de mi país, su pasado y su presente, no oculto mi escepticismo y dudo firmemente que el desenlace vaya a estar a la altura de esa exigencia.
Permitir la existencia de esta organización es una complicidad intolerable. Un Estado que ampara la exaltación del franquismo deja de ser una democracia legítima para convertirse en un régimen cobarde que nutre la semilla de su propia destrucción.

miércoles, 10 de junio de 2026

¡Qué dirá el Santo Padre!

 

l PP atrapado en la anticristiana "prioridad nacional"
El farisaico PP atrapado en la anticristiana "prioridad nacional"

Resulta de una finura intelectual conmovedora observar a PP y Vox aplaudir con fervor el discurso humanista del Papa en el Congreso. Sostener que suscriben «de la A a la Z» un mensaje de respeto al migrante y al derecho internacional, de rechazo a la guerra y de concordia, mientras ejercen una praxis política diametralmente opuesta, es un ejercicio de funambulismo moral digno de estudio.
Es de admirar cómo concilian la doctrina pontificia con la promoción de la «prioridad nacional», el indisimulado anhelo de alinearse con Trump o Netanyahu, el refinado uso del insulto al presidente del Gobierno y la deshumanización del adversario. Especial mención merece la elegancia retórica de Feijóo al equiparar migración con «violaciones y machetazos».
Si estos autoproclamados custodios de la fe escucharan de verdad al pontífice, su autoridad suprema en la tierra, su agenda colapsaría. Su virtuosismo consiste en revestirse de piedad e instrumentalizar el miedo, vaciando de contenido los valores que dicen defender. Aplaudir la máxima de que «discrepar no es humillar» requiere, desde luego, un cinismo exquisito.
El mensaje papal no es revolucionario; es, sencillamente, una reafirmación de derechos humanos elementales. Que algunos lo perciban como revolucionario revela hasta qué punto se ha desplazado el marco político hacia posiciones insolidarias.
¡Fariseos 2.0!

domingo, 31 de mayo de 2026

Libertad de expresión con lanzallamas

 

Lo de los fascista de Vox es de traca
Lo de los fascista de Vox es de traca

Es desternillante. Vox organiza unas jornadas en el Congreso sobre “libertad de expresión” y, en un alarde de humor involuntario, los invitados estrella son Vito Quiles y Bertrand Ndongo tras haber sido expulsados del Parlamento. Solo falta Torquemada sirviendo los cafés para cerrar el círculo del cinismo. Es fascinante ver a los herederos del franquismo, cuyo ADN político se resume en el «de esto no se habla», convertidos de pronto en monaguillos del librepensamiento. Afirman, con una ausencia total de vergüenza, que hay censura mientras señalan a periodistas, insultan a medios y confunden la crítica con la persecución. Son vulgares pirómanos dictando un curso de prevención de incendios. Eso sí, su idilio con la libertad es tierno: la defienden con fervor, siempre que sea la suya propia, blindada con dinero público y cara de mártir. Sabemos que sueñan con entrar en TVE si gobiernan: no como gestores, sino como en Hiroshima, armados con bombas atómicas, motosierras y lanzallamas, usando la Constitución de posavasos. Entrañable paradoja: predican la palabra libre mientras sacan lustre al arsenal.

jueves, 28 de mayo de 2026

El fascismo galopa con Aznar

 

Aznar, falangista (fascista) joseantoniano confeso


Que José María Aznar, quien se definió como «falangista joseantoniano», afirme: «El que pueda hacer que haga, y ahora, más todavía», no puede interpretarse como una frase inocente ni como una simple consigna política. En un contexto de creciente polarización, esas palabras funcionan como una legitimación implícita de la desobediencia contra el orden democrático y del ataque a las instituciones comunes; como una cínica orden de asalto al orden constitucional y un llamado directo al sabotaje democrático mediante la desestabilización institucional. El fascismo siempre ha operado así: desacreditando las leyes, sembrando odio y alentando la acción individual de fanáticos convencidos de actuar en nombre de una supuesta patria.
No trato de acallar la crítica política —legítima en democracia—, sino de denunciar el intento de sustituir el debate racional por el señalamiento, el linchamiento moral y la intimidación. Cuando se normaliza el “todo vale”, la convivencia queda a merced de la fuerza, del miedo y de la violencia descentralizada. La historia demuestra que el deterioro democrático comienza precisamente cuando dirigentes irresponsables convierten la crispación en estrategia y la agitación en método de poder.

miércoles, 27 de mayo de 2026

El PP promueve la crispación y arrolla el periodismo

 

El PP se abona a lo que haga falta con tal de lograr un voto
El PP se abona a lo que haga falta con tal de lograr un voto

La complicidad del PP con la degradación democrática cruza una línea más. Al enrocarse en defender a los agitadores ultraderechistas Vito Quiles y Bertrand Ndongo tras su expulsión del Congreso, el PP insulta a la inteligencia ciudadana. Llamar «periodistas» a estos escuadristas neofascistas es una bajeza que repugna a los verdaderos profesionales de la Cámara. Consúltese a cualquier cronista parlamentario: el veredicto es de absoluto escándalo y rechazo unánime.
El periodismo no consiste en provocar, acosar o convertir una institución democrática en un plató de propaganda ultra. El periodismo es rigor, ética y respeto a la verdad. Lo que hace el PP es un burdo ejercicio de vasallaje hacia Vox, demostrando que está dispuesto a proteger a quienes dinamitan la convivencia democrática desde dentro de las instituciones para competir por el aplauso de la derecha extrema. Los ampara porque los financia directamente mediante publicidad institucional y subvenciones en sus feudos autonómicos. Son sus criados mediáticos.
El Congreso, al proteger su espacio, no censura, sino que dignifica la profesión frente a difamadores profesionales.

lunes, 25 de mayo de 2026

Israel y la impunidad del más fuerte

El Estado de Israel se está ahogando en sangre de inocentes
El Estado de Israel se está ahogando en sangre de inocentes

 El asalto a la flotilla solidaria en aguas internacionales es una prueba más de que el Gobierno de Israel actúa al margen del derecho internacional. Su conducta demuestras un desprecio absoluto hacia los derechos humanos del pueblo palestino, violando sistemáticamente las Convenciones de Ginebra mediante una política de terror de Estado. El rechazo de la comunidad internacional ante este suceso, sumado al impacto de las imágenes de los detenidos, confirman la gravedad de lo ocurrido.
No se limitaron a bloquear la llegada de ayuda humanitaria indispensable. Convirtieron el castigo en un acto de propaganda, exhibiendo la humillación de los activistas ante los ojos del mundo. Si actúan con este nivel de descaro frente a las cámaras y la prensa internacional, es inevitable preguntarse qué grado de desprotección y violencia sufren los habitantes de Gaza cuando los focos se apagan. Lejos de miradas externas, ejecutan un genocidio institucionalizado.
Mientras tanto, la diplomacia internacional responde con una pasividad que es complicidad. Con esa cobertura, las autoridades israelíes perpetúan un ciclo de bloqueos, detenciones y bombardeos. Se exhiben ante el mundo como si el derecho internacional fuera de obligado cumplimiento para el resto del planeta, pero inexistente para los más fuertes.

martes, 19 de mayo de 2026

Togas y naftalina

 

El hedor franquista de la Justicia es inaguantable
El hedor franquista de la Justicia es inaguantable

La Audiencia Nacional ha suspendido –previa petición de Ayuso, ¡cómo no!– cautelarmente la declaración de la Real Casa de Correos como Lugar de Memoria Democrática, pese a que allí estuvo la Dirección General de Seguridad franquista, donde se practicaron asesinatos –Tomás Centeno, Ruano y tantos otros–, torturas y detenciones políticas. El argumento del auto roza la parodia: colocar una placa podría causar un «perjuicio irreversible» a la reputación institucional de la Comunidad de Madrid. Como si la historia fuese un grafiti y no un hecho documentado.
¿Qué daño irreversible causa un trozo de metal que se puede desatornillar en cinco minutos si un juez cambia de idea?
Resulta enternecedor ver a ciertos jueces preocupados por la sensibilidad de un edificio, pero no por la memoria de quienes pasaron por sus sótanos o salieron con los pies por delante. Debe de ser que las víctimas molestan más que sus verdugos. En España, al parecer, recordar la dictadura daña la convivencia; blanquearla, en cambio, es moderación institucional. 
La derecha política, judicial y mediática lleva años intentando convertir la memoria histórica en un problema de estética. Cambian la toga por la nostalgia y lo llaman neutralidad; la toga por el sesgo ideológico y ya ni lo tapan.

sábado, 16 de mayo de 2026

Charlotada en México

 

Delirios y charlotadas: Ayuso y MÁR campeones del mundo
Delirios y charlotadas: Ayuso y MÁR campeones del mundo

La intrépida Ayuso fue a México en misión de torpedera suicida: pontificar sobre Hernán Cortés ante los descendientes de sus tropelías, dinamitar puentes internacionales y colgarse medallitas de hojalata financiadas por el contribuyente madrileño. La misma diplomacia que la de una despedida de soltero en un convento. Y, eso sí, el trasfondo era noble: ejercer de comercial de lujo para Nacho Cano, el gurú de una Hispanidad de purpurina, tablao y mamandurria.
Y como su viaje hacía aguas, hubo que idear un esperpento: Ayuso imaginó una delirante persecución digna de culebrón de sobremesa y denunció un «boicot» –representando el papel de influencer acosada– mientras volvía a sentenciar que México es un narcoestado «muy peligroso». ¿Y qué hace una mártir de la libertad ante el peligro extremo? ¿Huir? ¡Qué va! Se condenó a cuatro días de exilio forzoso en una tumbona del Caribe. No hay grito de auxilio más desgarrador que el de alguien pidiendo otra margarita mientras el sol de la Riviera Maya broncea su indignación. Un auténtico espectáculo de humor negro donde el “todo incluido” no se perdona. Sobrevivir al horror nunca fue tan refrescante ni dejó un moreno tan uniforme.

jueves, 7 de mayo de 2026

Aldama: el acusado Schrödinger de la Fiscalía

La Justicia continúa siendo franquista
La Justicia continúa siendo franquista

 ¿Cómo sostiene el fiscal jefe anticorrupción que Aldama ha colaborado ejemplarmente mientras afirma, sin pestañear, que ha mentido para involucrar al presidente? Si se miente, ¿se colabora o se enfanga? En este circo, la verdad no es un valor, sino un chicle que el Ministerio Público estira para pedir una rebaja de pena sobre la rebaja ya concedida –coincidiendo con el PP–, a pesar de que, según la UCO, no ha aportado nada nuevo. Aldama es el acusado Schrödinger: un fabulador compulsivo y un aliado fiable al mismo tiempo. Una dualidad que ni la física cuántica imaginó, pero que nuestra justicia abraza con un entusiasmo que apesta. Esta es la fascinante coreografía: un acusado que engaña, pero merece premio; que desacredita y, aun así, obtiene rebaja de condena por “colaborar”. No se busca la verdad, se premia la utilidad. Lo que nos queda es una Justicia que funciona como una tómbola con toga: aquí el premio no depende de la ética, sino de lo bien que sepas balar la canción que el pastor necesita oír. Sigan aplaudiendo el esperpento; el ridículo es total y la náusea, obligatoria.

miércoles, 6 de mayo de 2026

El abismo de los que no quieren ver

 

La estatua de Banksy en Waterloo Place
La estatua de Banksy en Waterloo Place

Junto a fríos bronces imperiales, en la quietud de Waterloo Place, Banksy ha erigido un espejo de nuestra propia decadencia: un hombre trajeado, con paso marcial y ademán decidido, avanza mientras la bandera que enarbola le tapa el rostro. Es la anatomía del patriotismo reaccionario: una marcha entusiasta hacia la nada, ejecutada por quien ha canjeado la visión por un trozo de tela; no ve más allá.
La obra desnuda al patriotismo de consigna. Ese hombre encorbatado, símbolo de la élite que teje el odio en sus despachos blindados, camina hacia el borde del pedestal. Un paso más y caerá al vacío. Banksy nos advierte que la ultraderecha global —esa que llama libertad a la sumisión mental— vende fronteras y pureza mientras practica la ceguera; invoca la identidad sólo para justificar la exclusión.
Es una alucinación voluntaria. Cubrirse los ojos con la enseña no es amar un país: es abdicar de la razón. El individuo pierde la humanidad y el sentido de la dirección. No hay futuro en una patria que exige no ver al otro. Es el triunfo de la identidad sobre la inteligencia: una caída libre disfrazada de desfile triunfal. El nacionalismo no es el camino; es el paredón que impide ver la realidad.

domingo, 3 de mayo de 2026

La felicidad y la envidia

 

Dos personajes unidos por el odio y la envidia
Dos personajes unidos por el odio y la envidia

En España, el éxito ajeno no es un motor, sino una afrenta. Ocupamos un mediocre puesto 41 en el Informe Mundial de la Felicidad, y no por falta de recursos materiales —los países nórdicos, los más felices, echan de menos nuestro sol y nuestra vida en la calle—, sino por exceso de bilis. Nos sobra sol y nos falta grandeza para tolerar el brillo del vecino. Es el pecado nacional: una envidia castiza y vigilante que prefiere ver al otro hundido antes que prosperar uno mismo.
Y lo peor es que esa amargura impregna nuestra política de bajeza. Lo vemos en la frustración patológica de Feijóo y Abascal, incapaces de digerir que La Moncloa no se hereda por decreto; sus rabietas son el deporte nacional elevado a la enésima potencia. Como sentenció Unamuno: «¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!». El problema del país no es el paisaje, que invita a la felicidad, sino un paisanaje mezquino que prefiere vivir en la oscuridad con tal de apagar la luz del de enfrente. Somos una nación de resentidos que, en lugar de escalar, se dedica a cortar las cuerdas de quienes ya suben: un espectáculo bochornoso que nos condena a la infelicidad crónica.

miércoles, 29 de abril de 2026

La mafia que devoró el Estado

 

Esto sí que es una auténtica MAFIA
Esto sí que es una auténtica MAFIA

Lo del PP no es un episodio aislado, sino un patrón sistémico de degradación. El caso Kitchen reveló una fractura democrática sin precedentes: la movilización de recursos públicos no para servir al ciudadano, sino para obstaculizar la justicia y destruir pruebas del caso Gürtel. Este uso patrimonial del Estado alcanzó su cénit con la fabricación de pruebas falsas —en connivencia con terminales mediáticas— para aniquilar a rivales como Podemos o el independentismo. Es la perversión absoluta de las instituciones al transformarlas en un escudo de impunidad. Es más que corrupción económica, es un asalto al Estado de derecho. Cuando el Ejecutivo manipula los resortes del poder para blindarse, la democracia degenera en una estructura mafiosa.
A esto se suma la sombra del caso Montoro, donde decisiones estratégicas desde el Consejo de Ministros habrían favorecido intereses privados con conexiones directas. El escándalo no es solo la merma recaudatoria sino la perversión del proceso legislativo.
Pese a la contundencia de los hechos, el relato es la negación. Esa desconexión entre la verdad jurídica y el discurso del PP es un desprecio a la ciudadanía. Lo intolerable no es el saqueo sino el esfuerzo coordinado por ocultarlo y negarlo sin pudor —para aferrarse al poder— por parte de quienes deben velar por la ley.

domingo, 26 de abril de 2026

Inoculando el fascismo: el veneno de la prioridad nacional

 

La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox
La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox

El auge de la «prioridad nacional» no es una respuesta a problemas reales, sino la construcción de un marco mental diseñado para fracturar la sociedad. Vox ha logrado introducir un virus retórico en el debate público: una trampa que, bajo el lema de «España primero», busca desmantelar los consensos básicos de convivencia. Al convertir al diferente en una amenaza y al vulnerable en un culpable, se normaliza una exclusión que, hasta hace poco, era marginal y que hoy habita en las instituciones.
Lo más preocupante es la mimetización del PP con este discurso. Al adoptar la agenda de la derecha extrema, la derecha institucional abandona los problemas estructurales —vivienda, salarios, servicios públicos— para centrarse en una narrativa que señala a la inmigración como un lastre. Es un ejercicio de desinformación consciente: el propio Banco de España ha certificado que la aportación de los trabajadores extranjeros es, y será, indispensable para la sostenibilidad de nuestras pensiones y el bienestar común.
Estamos ante una estrategia de crispación que busca enfrentar al penúltimo contra el último para proteger los intereses de las élites. Al prometer legalizar la exclusión, no solo se pone en riesgo el Estado de derecho, sino que se traiciona nuestra propia historia como pueblo emigrante. Si llegan al poder, pretenden cambiar las leyes para institucionalizar el racismo; el PP, mimetizado con la derecha extrema, ya no distingue sus siglas de los postulados extremistas. Ambos caminan de la mano hacia una regresión moral que busca, simplemente, dinamitar los derechos humanos.

jueves, 16 de abril de 2026

Desatino histórico: el PP y el Guernica

 

El Guernica de Picasso
El Guernica de Picasso

El debate sobre el Guernica no es una cuestión de gustos: es de rigor. La obra no nace de una inspiración abstracta, sino de un encargo del Gobierno de la República para la Exposición Universal de París de 1937. Su propósito fue claro: denunciar el bombardeo de la población civil vasca por la aviación nazi al servicio del bando sublevado.
El intento del PP de desligarla de su contexto no es un error artístico, sino una distorsión deliberada. Sostener que responde a una temática taurina previa —solo porque Picasso empleó su lenguaje visual habitual— es como decir que un grito de socorro es un simple ejercicio de fonética. En 1937, ese lenguaje se puso al servicio de la denuncia de la barbarie fascista.
Reducir el Guernica a un ejercicio estético lo vacía de su dimensión moral. No es un análisis inocente; es una estrategia para neutralizar su denuncia y desplazar el foco desde las víctimas hacia una lectura mansa y decorativa. La cultura exige fidelidad a la verdad; desvirtuar su origen es un negacionismo que desprecia la historia y la inteligencia del espectador.

domingo, 12 de abril de 2026

Un pirómano en el Despacho Oval

 

Trump: un desastre para el planeta
Trump: un desastre para el planeta

Al narcisista Trump no se le recordará como pacificador, sino como arquitecto del caos. Su legado es una clase magistral de desprecio al derecho internacional y al orden jurídico interno, así como de retórica incendiaria y de degradación deliberada de normas democráticas básicas que no caben en un tuit de madrugada. Con la sutileza de un elefante en una cristalería diplomática, sustituyó el derecho internacional por la lógica del chantaje, recordándonos a todos que la ley es solo un incordio si llevas mucho maquillaje naranja. El clímax de su patriotismo fue el 6 de enero de 2021, cuando decidió que la transferencia pacífica del poder era un concepto demasiado aburrido. Tras alimentar el bulo del fraude con la insistencia de un autócrata ofendido, observó cómo el Capitolio era asaltado, logrando lo que ninguna potencia extranjera consiguió: que la democracia estadounidense pareciera un mal episodio de telerrealidad. Si existiera un Nobel al Caos, Trump lo ganaría por aclamación, aunque probablemente luego bombardearía al comité por no darle también el de la Paz.
Donde la ley exige respeto, él practica vulneración; donde la diplomacia exige prudencia, él impone guerra; donde hace falta un presidente, él es el payaso del reino.

viernes, 10 de abril de 2026

Patriotas de conveniencia y genuflexión

PP y Vox: patriotas de pandereta
PP y Vox: patriotas de pandereta

 Ver al PP justificar el secuestro de un casco azul español por parte de Israel es un espectáculo de servilismo digno de estudio y una renuncia explícita a la dignidad nacional. Calificar la retención violenta de nuestro militar como una nadería –«he estado en controles de tráfico que han durado más»–, no es una simplificación; es un desprecio a la integridad de nuestras Fuerzas Armadas. Estos son los gestores del monopolio del patriotismo, siempre firmes… pero cuidando de no incomodar al poderoso de turno. Son patriotas de banderitas, de los que se cuadran ante el himno, pero claudican ante la geopolítica del matón.
Vox, por su parte, guarda un silencio sepulcral, confirmando que su soberanismo es selectivo: ruge contra el vulnerable, pero calla ante el poderoso.
Esta derecha parece añorar la obediencia ciega que ya nos arrastró al lodazal de Irak, anteponiendo el papel de vasallo entusiasta a la defensa del derecho internacional. Para estos supuestos guardianes de la nación, la soberanía española es una nota al pie de página que se borra si incomoda al aliado preferencial. Lo verdaderamente alarmante es la seguridad de que, de gobernar, no dudarían ni un segundo: estaríamos en guerra. Es una sumisión genética: prefieren actuar como subordinados diligentes antes que defensores de una legalidad que, a su juicio, es un detalle opcional.
Bajo la bota del poderoso, siempre; junto a los suyos, solo si el guion lo permite.

jueves, 9 de abril de 2026

Domingo rojo en Madrid: júbilo y pistolas

 

La dictadura no quería dar paso a la democracia
La dictadura no quería dar paso a la democracia

Hace 49 años, la noche del 9 de abril de 1977, mi amigo Miguel y yo –mochileros– volvimos a dedo a Madrid desde Alicante. En el trayecto enlazamos coches con conductores dispares: un guardia civil retirado, un piloto de motocross, un hippie al que pagamos la gasolina de su Citroën dos caballos… Al llegar a la madrileña Plaza de España, el paisaje era irreal: la Gran Vía era un río de coches con banderas rojas. «O lo han legalizado o ha pasado algo», dijo mi tocayo. Era lo primero: Adolfo Suárez acababa de sacar al PCE de la clandestinidad. La ciudad era un estallido de alegría contenida.
Al día siguiente, la fiesta continuaba. Caminé solo hacia Princesa. Contagiado por el claxon de los coches y el flamear de las banderas, tanto tiempo heridas, saludé con el puño en alto y una sonrisa. Mi gesto de júbilo atrajo a un esbirro. Un hombre en la cincuentena comenzó a calcar mis pasos. Apreté el ritmo, pero él mantenía la distancia, como el cazador que sabe que su presa no tiene escapatoria. Al llegar a la fuente de la Plaza de España –entonces junto a Princesa– me senté, fingiendo calma. Él, con decisión, pasó por delante. Lo seguí con el rabillo del ojo. Dio un rodeo y, “pisando el césped, entonces prohibido”, se situó a mi espalda.
Se me erizó el vello de la nuca y me giré. Estaba a un par de metros, llevándose la mano derecha a la sobaquera izquierda. No aguardé a ver la pistola. Corrí sin rumbo hasta perderme entre la gente. Cuando me detuve, ya no lo vi.
Regresé a casa mirando hacia atrás, con el pulso en las sienes. En aquel momento fui más consciente de que la libertad recién estrenada vendría escoltada por el terror de quienes ansiaban la involución.

miércoles, 8 de abril de 2026

ETA: el refugio de los mediocres

 

ETA: comodín de los ineptos
ETA: comodín de los ineptos

Las derechas son incapaces de hacer política sin invocar a ETA. No por memoria, sino por insolvencia. Catorce años después de su derrota a manos de los demócratas, siguen desenterrando su sombra con una insistencia obscena. No es justicia; es necrofagia política.
Utilizar a la banda como comodín delata un discurso vacío. Cuando falta un proyecto de futuro y el programa se limita a proteger privilegios, se azuza el miedo y se llena el aire de insultos para ocultar carestía de ideas. Convertir el dolor en un eterno presente no es pedagogía; es manipulación emocional y una ofensa a las víctimas, a quienes reducen a figurantes de su propaganda.
El ciclo de la Comunidad de Madrid —«ETA es presente»— es el máximo exponente de esta irresponsabilidad. No buscan que los jóvenes universitarios aprendan historia, sino imponer un relato conveniente. Quien resucita a una banda muerta para ganar un debate demuestra que no tiene nada que ofrecer a los vivos. Basta de mercadear con las cenizas. Superar el terrorismo exige rigor democrático, no una dependencia enfermiza.

miércoles, 1 de abril de 2026

A remolque de Vox

El PP ha sido atrapado por Vox
El PP ha sido atrapado por Vox; en realidad, son la misma cosa

 Vox ya no es el rival del PP; es su laboratorio ideológico. Ante cada proclama incendiaria de Abascal —el ataque a RTVE es el último síntoma—, Génova no confronta, sino que aguarda. Ese silencio no es neutral: es el tiempo de incubación para que el marco ultra acabe inoculado en el discurso oficial del PP.
No es un descuido; es una claudicación estratégica. Vox desplaza el péndulo de lo aceptable y radicaliza el debate público mientras el PP, lejos de actuar como dique de contención democrático, ejerce de notario de un nuevo consenso reaccionario donde se siente más cómodo. Lo certifican la erosión de la memoria histórica, el negacionismo climático, la violencia de género y una gestión de la inmigración en pactos autonómicos que normaliza discursos que, hace apenas un lustro, habrían invalidado a cualquier político de Estado.
El drama no es que el PP imite a Vox, sino su renuncia al liderazgo moderado por mero cálculo oportunista. Cuando la derecha tradicional se muda al extremo, arrastra consigo al sistema. Lo que se degrada no son solo unas siglas, sino el suelo común sobre el que se erige nuestra convivencia.