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domingo, 1 de noviembre de 2026

Que no te compren por 36 €

 

El voto es tu arma más poderosa: Que no te compren
El voto es tu arma más poderosa: Que no te compren

Las rebajas fiscales que propone la derecha esconde un modelo que beneficia mucho más a los ricos: 36 € al mes para un salario de 30.000 €, frente a 17.000 € mensuales para uno de un millón. ¿El precio? Recortes y servicios públicos devastados. ¿Para qué sirven esos 36 € si tienes que pagarte la sanidad, la educación y tu pensión?
Se propone avanzar hacia un sistema mixto de pensiones público-privado, permitir que las mutuas patronales gestionen las bajas médicas, frenar la regulación del alquiler, derogar la Ley de Memoria Democrática y leyes de igualdad, diversidad, aborto y eutanasia. También se plantea restringir la libertad cultural –ya está pasando donde gobiernan– y docente, derogar la reforma laboral, ilegalizar partidos independentistas, eliminar leyes climáticas, continuar la demolición de educación y sanidad, abandonar el Acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo, suprimir las zonas de bajas emisiones, recuperar el delito de sedición, deportar masivamente a inmigrantes –al estilo Trump– y agilizar los desahucios.
Es un asunto capital: están en juego derechos, libertades y conquistas sociales que han costado décadas conquistar.
Votar sin pensar en las consecuencias es abrir la puerta a perder lo que hoy damos por garantizado. Y cuando se debilitan los derechos de la mayoría para favorecer a unos pocos, no estamos ante un simple cambio político: estamos ante un retroceso que golpea a los ciudadanos de a pie. Es una forma de actuar inaceptable, profundamente irresponsable y socialmente deleznable. Quien desprecia los derechos conquistados no merece que, con el voto, le entreguemos el futuro.

sábado, 24 de octubre de 2026

Feijóo avanza en feminismo (hacia la Edad de Piedra)

 

Cada vez que Feijóo abre la boca, se desinfla más
Cada vez que Feijóo abre la boca, se desinfla más

Feijóo pulveriza siglos de teoría feminista con una revelación que deja a Simone de Beauvoir a la altura de un manual de instrucciones de lavadora: él es feminista porque en su casa eran más las mujeres. ¡Toma ya! Una lógica aplastante de nivel preescolar.
Siguiendo este novedoso y deslumbrante método científico, cualquier maltratador, violador o acosador con dos abuelas, una madre y tres tías queda automáticamente validado como líder de la lucha lila. Convivir con mujeres te hace feminista igual que veranear con narcotraficantes te convierte en... un mero turista despistado en un yate. Pero el clímax de su coherencia llega justo después: tras usar su árbol ginecológico como certificado de buena conducta, anuncia que suprimirá el Ministerio de Igualdad. Claro que sí. ¿Para qué leyes o presupuestos contra la violencia si ya desayunaste con tu madre para conocer el machismo, sus causas y sus soluciones? El feminismo de Feijóo es un prodigio: mucha testosterona familiar, cero neuronas políticas y la tijera siempre lista. ¡Qué prodigio!

jueves, 22 de octubre de 2026

¡¿Queréis callar hasta que cierren las urnas?!

 

La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas
La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas

Mientras Vox presume de que la motosierra de Milei «se va a quedar en nada» y amenaza con un «¡Bulldozer!» cuando alcancen la mayoría absoluta, altavoces mediáticos exigen al PP que calle sobre las pensiones hasta después de las elecciones: «Que hablen cuando ya estén formando Gobierno; pero antes, por favor, que estén callados». Es decir, pretenden, de forma maquiavélica, ocultar sus planes hasta que las urnas estén precintadas.
¿Quieren camuflar la realidad para que diez millones de pensionistas voten a ciegas, hurtándoles el derecho a saber qué pasará con el esfuerzo de toda su vida? Ocultar los planes por temor a perder votos no es prudencia; es una emboscada electoralista y una cobardía política. Quien pretenda decidir sobre el dinero de los demás tiene la obligación moral de explicarse antes de que se vote, nunca después.
Esta forma de actuar es deleznable. Va directamente contra los ciudadanos de a pie. Jugar con el sustento ajeno mediante el engaño y el ocultamiento deliberado es una traición intolerable. Quien esconde sus planes hoy, os saqueará mañana.

domingo, 18 de octubre de 2026

La derecha contra el ciudadano

 

La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar
La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar

Mientras la derecha portuguesa legisla sin tapujos para blindar a los fondos buitre y rentistas, en España el PP y Vox ejecutan una estrategia más sibilina: el silencio y bloqueo absoluto. Desde 2019, el Gobierno central ha aprobado la Ley de Vivienda, frenado desahucios, prorrogado contratos, reformado el marco laboral y subido el SMI, entre otras medidas. Frente a este escudo social, la oposición opera bajo un cálculo perverso. Votan en contra de cada avance en el Congreso, celebrando con aplausos la caída de decretos necesarios, y saboteando deliberadamente las leyes en las comunidades autónomas donde gobiernan.
Esto no es discrepancia ideológica; es asfixia premeditada para servir al poderoso. Obstruyen cualquier alivio familiar con tal de proteger los privilegios de los ricos y desgastar al Ejecutivo, pretendiendo después culpar al Estado de una inacción que ellos mismos provocan. Queman el bienestar público mientras esconden el extintor.
Jugar con el desamparo y el derecho a la vivienda para satisfacer privilegios no es política: es una crueldad intolerable y una traición directa a la ciudadanía. Quienes mercadean con la miseria ajena, boicotean la dignidad humana y condenan al desahucio a las familias no merecen amnesia ni beneficio de la duda. Merecen el repudio absoluto, el desprecio ético y el castigo implacable, definitivo e histórico de las urnas. ¡Fuera de las instituciones!

jueves, 15 de octubre de 2026

¿Que las pensiones qué…?

 

Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno
Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno

Llevo oyendo hablar del «colapso inminente» de las pensiones desde que los pantalones de campana comenzaban a estar de moda. También cuando empecé a trabajar a finales de los setenta. Hoy estoy jubilado, cobro mi pensión y la cantinela sigue siendo la misma. Pasan las décadas, mueren dictadores, cambian gobiernos y se jubilan generaciones enteras y las pensiones siguen pagándose. Todo responde a una estrategia burda: sembrar el pánico para trincar un pastel jugoso. Tras hincar el diente a sanidad y educación, el gran capital ansía devorar las pensiones. La derecha insiste en que las pensiones «no se sostienen», «que van a petar» y, acto seguido, sus aliados de la banca ofrecen planes privados con una sonrisa de tiburón para «salvarnos». Un negocio redondo: aterrorizar al trabajador para que entregue sus ahorros a entidades que quiebran y exigen rescates públicos. ¿Quién garantiza un fondo que mañana puede devaluarse por completo?
Debilitar las pensiones públicas para abrir un negocio privado no es salvar a los ciudadanos: es desvalijar sus derechos para ponerlos al servicio de intereses económicos. Quien juegue con el sustento de nuestros mayores para favorecer a la banca no merece su confianza. Es una forma de actuar deleznable, una traición a quienes levantaron España con su sudor. Quien mercadea con la vejez de sus ciudadanos merece el más absoluto desprecio en las urnas. Con el pan del pueblo no se negocia, no se especula y, bajo ningún concepto, se consiente.
Por eso, pensionistas: voten con la cabeza, no con las tripas. Con el actual Ejecutivo, la pensión media ha aumentado casi 500 € al mes, mientras que el modelo del 0,25 % del PP habría sido solo 30 €. Por su parte Abascal dice que «las pensiones se pagarán de la manera que sea, con un sistema u otro». Ese «como sea» quiere decir con rebajas y congelaciones. Y ese «un sistema u otro» quiere decir que serán privatizadas.
Blanco y en botella. Ustedes mismos.

domingo, 11 de octubre de 2026

Cuando la bandera necesita chillar

 

¡VIVA ESPAÑA, COÑO!
¡VIVA ESPAÑA, COÑO!

Hay una paradoja psicológica humana: cuanto más necesita una identidad ser exhibida, más necesita ser confirmada. El patriotismo de pacotilla —ese de España siempre en la boca, la pulserita, la Kalinka cañí del «yo soy español», el berrido futbolero, el ¡Viva España! ante cualquier nimiedad…— esconde un vacío clínico fascinante. La psicología asocia la sobrecompensación con una profunda inseguridad. Quien necesita recordar su procedencia antes del café no sufre de exceso de amor patrio, sino de un pánico atroz a la insignificancia.
Vox, el PP y personajes como Marcos de Quinto operan aquí. La bandera, que debería representar a todos, termina convertida en frontera psicológica porque se blande como porra moral. Convierten el país en una selectividad identitaria donde ellos —«españoles de bien»— ponen la nota.
No hay seguridad tras el grito; hay miedo a que, si callan, alguien les pregunte qué piensan. Si necesitas gritar que eres algo para creértelo, no eres un patriota; eres un paciente necesitado de validación que usa el mapa como frontera psicológica. Tanta purpurina rojigualda solo tapa la grieta de un ego asustado que, sin ruido, queda desnudo.
Mucha «¡ESPAÑA, COÑO!», pero jamás se ponen del lado de los españoles de a pie.

jueves, 8 de octubre de 2026

Depredadores de lo público

 

El PP dispuesto a cargarse el Estado de Binestar. Ahora las pensiones
El PP dispuesto a cargarse el Estado de Binestar. Ahora las pensiones

Para el capital y su aliada, la derecha, los derechos no son conquistas sociales, sino nichos de mercado. Tras degradar la sanidad y la educación, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) apuntan al botín más codiciado: las pensiones. Su estrategia consiste en infundir terror sosteniendo que «el sistema de pensiones es un zombi; lo han quebrado» y que necesita una transición hacia un modelo mixto público-privado.
Se trata de una trampa nefasta. Privatizar las pensiones equivale a transformar un derecho constitucional en una apuesta de casino, a merced de mercados volátiles, comisiones y fondos que, si colapsan, exigen rescates públicos dejando al ciudadano sin su jubilación. Resulta revelador que la supuesta «sostenibilidad» de PP y Vox exija sacrificios al pensionista mientras blinda los beneficios fiscales de las élites y grandes corporaciones. Las pensiones no plantean un problema matemático de escasez, sino de reparto de la riqueza. Lo insostenible no es la vejez de la clase trabajadora; es la codicia de quienes pretenden mercantilizar la incertidumbre de millones de jubilados para engordar el negocio financiero de unos pocos. Las pensiones se defienden, no se venden.
Voten con cabeza.

martes, 6 de octubre de 2026

Nostalgia del pucherazo: tradición patria

 

Cada vez que se ponen las urnas, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox), siembran dudas
Cada vez que se ponen las urnas, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox), siembran dudas

Qué enternecedor ver al PP activar su reflejo pavloviano: si hay urnas, se pulsa el botón del fraude. Una estrategia tan vieja como nula es su vocación democrática. Todas sus cabezas: Aznar, Ayuso, Tellado, Feijóo… insisten en sembrar sospechas compulsivas sobre un sistema que la OSCE y la comunidad internacional consideran uno de los más fiables, transparentes y eficaces del mundo. Pero claro, para el trumpismo, versión cañí, si el resultado no gusta, es trampa. La mentira reiterada como mérito para gobernar.
No es un desliz, es su modus operandi para tapar su mala gestión. Lo hemos vivido desde 1993 hasta ahora cada vez que se colocan las urnas. Y de nuevo reinciden intoxicando con el voto por correo, ignorando los férreos controles existentes.
No actúan como partido de Estado, sino como agentes corrosivos que erosionan la democracia. Eso sí, para pucherazo real y con aval institucional, el del Tribunal Supremo al suspender cautelarmente el derecho al voto de españoles nacionalizados al amparo de la Ley de Memoria Democrática, en los casos afectados por la llamada «ley de nietos». Pero sigan distrayendo con la papeleta: la sospecha sin pruebas siempre viste más.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

La derecha del dinero y la izquierda fragmentada

 

No vote a la derecha del dinero
No vote a la derecha del dinero

El gran problema de la izquierda no es la falta de ideales, sino el camino para alcanzarlos. Cada corriente cree poseer la mejor estrategia, el método más coherente, la hoja de ruta definitiva hacia la justicia social. Esa pluralidad, que es riqueza democrática, por desgracia se convierte en división, debate identitario eterno y parálisis. Mientras tanto la derecha, que solo tiene el principio rector del dinero y como una única meta protegerlo y multiplicarlo, no se pierde en discusiones filosóficas. No hay matices éticos cuando se trata de preservar sus privilegios. Y si para lograrlo debe recortar servicios públicos, precarizar el empleo, privatizar derechos básicos y organizar golpes de Estado, lo hace. La falta de empatía no es un defecto de su programa, es el programa mismo. Gobernar para los ricos implica asumir que la desigualdad es deseable. Según datos de Oxfam Intermón, el 1% más rico de la población mundial acaparó casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020. Esto no es un accidente, es el éxito de una elección política.
La derecha actúa con disciplina porque su ideología es simple y brutal: el mercado manda, y quien no puede pagar, sobra. Frente a esa frialdad calculada, la izquierda discute. Y mientras discute, los ricos siguen ganando.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Mercado o dignidad: urge intervenir la vivienda

 

La vivienda se ha convertido en un lujo solo al alcance de unos pocos privilegiados
La vivienda se ha convertido en un lujo solo al alcance de unos pocos privilegiados

La inacción ante la emergencia habitacional es una traición social. Mientras las familias trabajadoras se ahogan con alquileres impagables y precios de compra indecentes, los fondos buitre acaparan impunemente barrios enteros, devorando un derecho básico.
Frente a esta tragedia, las respuestas políticas son radicalmente opuestas. La izquierda ha de aplicar con valentía la Constitución: el artículo 47 proclama el derecho a disfrutar de una vivienda digna y el 128.1 establece que toda la riqueza del país queda subordinada al interés general. No son frases decorativas: son principios que permiten exigir a los poderes públicos que actúen para intervenir un mercado inmobiliario salvaje que tritura vidas.
Por el contrario, la derecha rica se arrodilla ante el dogma de la no intervención, bloqueando cualquier intento de regulación y negándose por puro interés crematístico a aplicar las leyes estatales en sus autonomías. Su complicidad con los especuladores es total. Y, para camuflar su desastrosa sumisión al gran capital y desviar el foco, bombardean a diario con el fantasma mediático de la ocupación.
El voto es nuestra arma y debe servir de forma rotunda para echar a la derecha de las instituciones y recuperar el bienestar común.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cuando la amenaza se materializa

 

Los fascistas cada vez más cerca
Los fascistas cada vez más cerca

El estremecedor 43,8 % de los votos obtenido por Alternativa por Alemania en Sajonia-Anhalt ya no es un síntoma local, sino una advertencia global. La Alemania actual no es la República de Weimar, pero ignorar los paralelismos sería una irresponsabilidad histórica.
Como en la década de 1930, el extremismo actual capitaliza el miedo a la inmigración, la frustración económica y el rechazo a las élites mediante un nacionalismo excluyente. Hitler no destruyó la democracia desde fuera: se sirvió de sus propios mecanismos y libertades, en una sociedad profundamente dividida, para desmantelarla desde dentro.
Este auge no implica que el nazismo regrese de forma idéntica, sino algo aún más inquietante: el fascismo, la idea que Europa creyó haber desterrado, vuelve a encontrar un respaldo masivo en el corazón del continente. La historia no se repite, pero rima. Cuando el radicalismo se consolida como una mayoría potencial, la complacencia es complicidad. Mirar hacia otro lado ante la erosión democrática equivale a aceptar el regreso de las tragedias que creíamos superadas.

lunes, 10 de agosto de 2026

El eclipse que da luz

 

¿Cómo se puede votar a PP y Vox para que te machaquen?
¿Cómo se puede votar a PP y Vox para que te machaquen?

Gracias al eclipse he comprendido, por fin, uno de los grandes misterios de nuestra civilización.
Para conducir un coche hay que tener más de 18 años. Para votar, también. Hasta aquí, perfecto: la democracia y la carretera exigen cierta madurez.
Pero llega el eclipse y ¡zas!, la DGT y la Guardia Civil nos advierten solemnemente de que está prohibido conducir con las gafas del eclipse puestas.
Bien, teniendo en cuenta esta prohibición, ahora me explico cómo, si alrededor del 10% de la humanidad acapara aproximadamente el 76% de la riqueza mundial, mientras el otro 90% se reparte las sobras, no hay ningún misterio en que la derecha gane elecciones prometiendo, básicamente, que los de arriba van a seguir viviendo a cuerpo de rey.
Visto lo visto, muchos llevan años votando en democracia con las gafas del eclipse puestas.

domingo, 19 de julio de 2026

El PP es así

Esto es el PP: lobos con piel de cordero
Esto es el PP: lobos con piel de cordero

 De los creadores de «¡vete al médico!», «agarrarse a una coleta», «los familiares de las víctimas del franquismo se acuerdan de desenterrar a sus padres solo cuando hay subvenciones», «por ser la mujer de…», llega ahora «tiene un altísimo nivel, eso sí, sin franceses» en alusión a sus futbolistas negros. Confunden nacionalidad con raza. Amparar comentarios discriminatorios bajo la etiqueta de «sarcasmo» contribuye a normalizarlos, a llegar al racismo, al machismo, a la aporofobia…
Cuando dejan de medir sus palabras y están eufóricos, les brota del alma su rancia visión del mundo un día y otro día… y es que en la dirección del PP estas expresiones aparecen con demasiada frecuencia para considerarlas simples lapsus. No pueden evitarlo; es su pensamiento.
Lo comprendo, a mí me pasa igual. Desde lo más impenetrable de mi sistema límbico, me brota la subida de impuestos a los ricos, la defensa de las pensiones o revertir los recortes en sanidad y educación. Imposible remediarlo.
Y es notorio que en el PP no las condenan, las minimizan o las justifican; en el fondo les agradan estas salidas de pata de banco de sus compañeros. Solo unos pocos, muy pocos, se echan las manos a la cabeza. A la mayoría, procedente de un frente nacional fundado por siete altos cargos franquistas, entre ellos ministros, con ideario inflexible sobre la unidad de la patria, la educación privada, la libre empresa, la defensa a ultranza de la familia patriarcal y del orden y de la moral pública, les suena bien porque está profundamente arraigado en su cultura política. Les sale sin pensar.

jueves, 9 de julio de 2026

PP: El despiadado precio de caer enfermo

 

El capital, de la mano de PP y Vox, quieren pisotear a los trabajadores
El capital, de la mano de PP y Vox, quieren pisotear a los trabajadores

No es extraño que el PP procure que Feijóo no hable mucho, y menos de su programa electoral. Detrás de su fachada, cuando se relaja y habla sin filtros, aflora con demasiada claridad el verdadero alcance de su proyecto neoliberal.
Ante empresarios vascos, utilizó tramposamente el concepto global de «absentismo laboral» para atacar de forma directa las bajas médicas. Al calificar esta situación como un «cáncer» —una palabra que jamás debería usarse con tal frivolidad—, confirmó que mide la dignidad y la salud de las personas únicamente en términos de rentabilidad empresarial.
Estas declaraciones revelan un concepto profundamente injusto del mundo del trabajo. Las bajas por Incapacidad Temporal no son un privilegio, un capricho ni una ausencia injustificada; las prescriben profesionales de la sanidad pública basándose en criterios médicos estrictos.
Pretender que los trabajadores pierdan ingresos cuando están enfermos es un castigo intolerable a la vulnerabilidad. ¿Cómo se afrontan la hipoteca, el alquiler o la cesta de la compra con menos ingresos precisamente cuando surgen los gastos derivados de un tratamiento?
Si esto es lo que Feijóo admite en público para complacer a la patronal, cabe preguntarse qué medidas reales nos reservan para el futuro.
Ahora sale el PP en bloque a intentar matizar lo inmatizable. No nos traguemos su propaganda: detrás de su discurso de «eficiencia de costes» se esconde el recorte salvaje de los derechos sociales y laborales. Todos los trabajadores deberían tomar nota.

miércoles, 8 de julio de 2026

El veneno de socavar las urnas

Si se comportan como fascistas, ¿será porque lo son?
Si se comportan como fascistas, ¿será porque lo son?

 Resulta alarmante que, cuando las expectativas propias flaquean, el PP siembre sospechas sobre el sistema electoral –¿será que no se creen ni sus propias encuestas?– sin aportar una sola prueba. Y cuando la reacción social evidencia el despropósito, pretenda negar lo que dijo con absoluta claridad. No es la primera vez que ocurre.
¿De verdad creen que la ciudadanía no recuerda? El sistema democrático español cuenta con un engranaje de garantías judiciales, técnicas y administrativas sólidas que protegen la soberanía popular desde la Transición. Cuestionar de manera sistemática este pilar solo busca justificar la desobediencia o el asalto futuro al orden constitucional.
Quien incide en la estrategia de la sospecha asume una responsabilidad histórica nefasta. Jugar a la conspiración electoral es cruzar una línea de no retorno. La agresión verbal a las urnas abre de par en par las puertas al fascismo. No hay neutralidad posible: quien desacredita la democracia para mantenerse a flote está legitimando su destrucción.

jueves, 2 de julio de 2026

PP: de defender el derecho a propagar el bulo

 

Vox dirige el pensamiento del PP
Vox dirige el pensamiento del PP

La estrategia del PP, copiada de Vox, de agitar la sombra del fraude electoral ante el voto de los descendientes del exilio franquista, cruza una línea roja en la responsabilidad democrática. Calificar de amenaza o manipulación el reconocimiento de la nacionalidad a hijos y nietos de quienes huyeron de la dictadura no solo ataca la reparación histórica; adopta una retórica de deslegitimación institucional de tintes trumpistas que erosiona deliberadamente la confianza en el sistema electoral.
La contradicción del PP es absoluta. Esta medida figuraba en su programa electoral de 2023 y, durante décadas, la formación exigió facilitar el sufragio de los españoles en el exterior. Este doble rasero destapa un sesgo oportunista y una instrumentalización del origen que divide a la ciudadanía, sugiriendo que existen españoles de primera con derechos garantizados y ciudadanos de segunda cuya voz incomoda según el origen de sus familias.
Sembrar sospechas sobre el censo electoral sin aportar una sola prueba no es fiscalizar el poder; es degradar las reglas del juego democrático. Sugerir alteraciones en los resultados cuando las urnas no son favorables demuestra un preocupante rechazo a la pluralidad soberana. Utilizar el bulo del fraude exterior como herramienta política retrata el nulo compromiso democrático de un bloque obsesionado con el poder y dispuesto a fracturar la convivencia por cálculo electoral.

viernes, 29 de mayo de 2026

El cártel de la lejía

 

El partido más corruPPto se postula a limpiar la corruPPción
El partido más corruPPto se postula a limpiar la corruPPción

Sostiene “FeiVoox” que el Ejecutivo actual es «el más sucio de la democracia». Estremecedor parte médico. Ante semejante vertedero, la terapia de choque del PP es impecable: entregar la fregona al partido que convirtió la caja B en tradición oral, los juzgados en una sucursal propia y que aplaude a Aldama en manifestaciones contra la corrupción. Para rematar la faena, proponen como encargado de limpieza al socio ultra; ese partido que añora la gestión de Franco.
Resulta enternecedor recibir lecciones de higiene democrática de quienes usaron los resortes del Estado como un arma contra el rival político y destruyeron pruebas incriminatorias. El enigma ya no es la roña, sino quién financia el detergente.
A estas alturas, la trama no va de izquierda o derecha, de rojos contra azules. El guion es más rústico: democracia sí o democracia no. Y cuando la alternativa higiénica al supuesto «gobierno infecto» consiste en un viaje en DeLorean hacia el nacionalcatolicismo, con cementerios y cárceles llenas de opositores y maletas repletas de fajos rumbo a Suiza, la elección es obvia. Entre lo actual o dinamitar los cimientos de convivencia, la elección es clara.

domingo, 26 de abril de 2026

Inoculando el fascismo: el veneno de la prioridad nacional

 

La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox
La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox

El auge de la «prioridad nacional» no es una respuesta a problemas reales, sino la construcción de un marco mental diseñado para fracturar la sociedad. Vox ha logrado introducir un virus retórico en el debate público: una trampa que, bajo el lema de «España primero», busca desmantelar los consensos básicos de convivencia. Al convertir al diferente en una amenaza y al vulnerable en un culpable, se normaliza una exclusión que, hasta hace poco, era marginal y que hoy habita en las instituciones.
Lo más preocupante es la mimetización del PP con este discurso. Al adoptar la agenda de la derecha extrema, la derecha institucional abandona los problemas estructurales —vivienda, salarios, servicios públicos— para centrarse en una narrativa que señala a la inmigración como un lastre. Es un ejercicio de desinformación consciente: el propio Banco de España ha certificado que la aportación de los trabajadores extranjeros es, y será, indispensable para la sostenibilidad de nuestras pensiones y el bienestar común.
Estamos ante una estrategia de crispación que busca enfrentar al penúltimo contra el último para proteger los intereses de las élites. Al prometer legalizar la exclusión, no solo se pone en riesgo el Estado de derecho, sino que se traiciona nuestra propia historia como pueblo emigrante. Si llegan al poder, pretenden cambiar las leyes para institucionalizar el racismo; el PP, mimetizado con la derecha extrema, ya no distingue sus siglas de los postulados extremistas. Ambos caminan de la mano hacia una regresión moral que busca, simplemente, dinamitar los derechos humanos.

miércoles, 1 de abril de 2026

A remolque de Vox

El PP ha sido atrapado por Vox
El PP ha sido atrapado por Vox; en realidad, son la misma cosa

 Vox ya no es el rival del PP; es su laboratorio ideológico. Ante cada proclama incendiaria de Abascal —el ataque a RTVE es el último síntoma—, Génova no confronta, sino que aguarda. Ese silencio no es neutral: es el tiempo de incubación para que el marco ultra acabe inoculado en el discurso oficial del PP.
No es un descuido; es una claudicación estratégica. Vox desplaza el péndulo de lo aceptable y radicaliza el debate público mientras el PP, lejos de actuar como dique de contención democrático, ejerce de notario de un nuevo consenso reaccionario donde se siente más cómodo. Lo certifican la erosión de la memoria histórica, el negacionismo climático, la violencia de género y una gestión de la inmigración en pactos autonómicos que normaliza discursos que, hace apenas un lustro, habrían invalidado a cualquier político de Estado.
El drama no es que el PP imite a Vox, sino su renuncia al liderazgo moderado por mero cálculo oportunista. Cuando la derecha tradicional se muda al extremo, arrastra consigo al sistema. Lo que se degrada no son solo unas siglas, sino el suelo común sobre el que se erige nuestra convivencia.

martes, 10 de marzo de 2026

Europa: el derecho o el abismo

 

¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?
¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?

La postura de Ursula von der Leyen no es realismo político; es un acta de sumisión. Afirmar que Europa debe dejar de ser la guardiana del orden internacional porque este se desmorona es una cobardía histórica. En la hora más oscura, la respuesta no es apagar el faro, sino avivar su luz.
El desprecio por las normas que exhiben figuras como Trump, Putin, Netanyahu o Milei no es una “nueva normalidad” a la que adaptarse, sino una patología que combatir. Estos fascistas pretenden sustituir la justicia por el músculo, condenando al planeta a un estado de colisión perpetua. Si Europa renuncia a sus valores bajo el pretexto del pragmatismo, no estará sobreviviendo: estará cavando su propia fosa.
Nuestra identidad se forjó sobre las cenizas de los hornos crematorios y el hedor de las trincheras. Olvidar que el derecho común es el único dique contra el canibalismo entre naciones es un suicidio moral. La adaptación que nos propone es una rendición ante la fuerza bruta. Europa no tiene derecho a capitular. Porque cuando las reglas mueren, lo que emerge no es un orden nuevo, sino el grito de guerra de los tiranos y el silencio de los cementerios. Abdicar de la ley es invitar a la barbarie.