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domingo, 19 de julio de 2026

El PP es así

Esto es el PP: lobos con piel de cordero
Esto es el PP: lobos con piel de cordero

 De los creadores de «¡vete al médico!», «agarrarse a una coleta», «los familiares de las víctimas del franquismo se acuerdan de desenterrar a sus padres solo cuando hay subvenciones», «por ser la mujer de…», llega ahora «tiene un altísimo nivel, eso sí, sin franceses» en alusión a sus futbolistas negros. Confunden nacionalidad con raza. Amparar comentarios discriminatorios bajo la etiqueta de «sarcasmo» contribuye a normalizarlos, a llegar al racismo, al machismo, a la aporofobia…
Cuando dejan de medir sus palabras y están eufóricos, les brota del alma su rancia visión del mundo un día y otro día… y es que en la dirección del PP estas expresiones aparecen con demasiada frecuencia para considerarlas simples lapsus. No pueden evitarlo; es su pensamiento.
Lo comprendo, a mí me pasa igual. Desde lo más impenetrable de mi sistema límbico, me brota la subida de impuestos a los ricos, la defensa de las pensiones o revertir los recortes en sanidad y educación. Imposible remediarlo.
Y es notorio que en el PP no las condenan, las minimizan o las justifican; en el fondo les agradan estas salidas de pata de banco de sus compañeros. Solo unos pocos, muy pocos, se echan las manos a la cabeza. A la mayoría, procedente de un frente nacional fundado por siete altos cargos franquistas, entre ellos ministros, con ideario inflexible sobre la unidad de la patria, la educación privada, la libre empresa, la defensa a ultranza de la familia patriarcal y del orden y de la moral pública, les suena bien porque está profundamente arraigado en su cultura política. Les sale sin pensar.

jueves, 9 de julio de 2026

PP: El despiadado precio de caer enfermo

 

El capital, de la mano de PP y Vox, quieren pisotear a los trabajadores
El capital, de la mano de PP y Vox, quieren pisotear a los trabajadores

No es extraño que el PP procure que Feijóo no hable mucho, y menos de su programa electoral. Detrás de su fachada, cuando se relaja y habla sin filtros, aflora con demasiada claridad el verdadero alcance de su proyecto neoliberal.
Ante empresarios vascos, utilizó tramposamente el concepto global de «absentismo laboral» para atacar de forma directa las bajas médicas. Al calificar esta situación como un «cáncer» —una palabra que jamás debería usarse con tal frivolidad—, confirmó que mide la dignidad y la salud de las personas únicamente en términos de rentabilidad empresarial.
Estas declaraciones revelan un concepto profundamente injusto del mundo del trabajo. Las bajas por Incapacidad Temporal no son un privilegio, un capricho ni una ausencia injustificada; las prescriben profesionales de la sanidad pública basándose en criterios médicos estrictos.
Pretender que los trabajadores pierdan ingresos cuando están enfermos es un castigo intolerable a la vulnerabilidad. ¿Cómo se afrontan la hipoteca, el alquiler o la cesta de la compra con menos ingresos precisamente cuando surgen los gastos derivados de un tratamiento?
Si esto es lo que Feijóo admite en público para complacer a la patronal, cabe preguntarse qué medidas reales nos reservan para el futuro.
Ahora sale el PP en bloque a intentar matizar lo inmatizable. No nos traguemos su propaganda: detrás de su discurso de «eficiencia de costes» se esconde el recorte salvaje de los derechos sociales y laborales. Todos los trabajadores deberían tomar nota.

miércoles, 8 de julio de 2026

El veneno de socavar las urnas

Si se comportan como fascistas, ¿será porque lo son?
Si se comportan como fascistas, ¿será porque lo son?

 Resulta alarmante que, cuando las expectativas propias flaquean, el PP siembre sospechas sobre el sistema electoral –¿será que no se creen ni sus propias encuestas?– sin aportar una sola prueba. Y cuando la reacción social evidencia el despropósito, pretenda negar lo que dijo con absoluta claridad. No es la primera vez que ocurre.
¿De verdad creen que la ciudadanía no recuerda? El sistema democrático español cuenta con un engranaje de garantías judiciales, técnicas y administrativas sólidas que protegen la soberanía popular desde la Transición. Cuestionar de manera sistemática este pilar solo busca justificar la desobediencia o el asalto futuro al orden constitucional.
Quien incide en la estrategia de la sospecha asume una responsabilidad histórica nefasta. Jugar a la conspiración electoral es cruzar una línea de no retorno. La agresión verbal a las urnas abre de par en par las puertas al fascismo. No hay neutralidad posible: quien desacredita la democracia para mantenerse a flote está legitimando su destrucción.

jueves, 2 de julio de 2026

PP: de defender el derecho a propagar el bulo

 

Vox dirige el pensamiento del PP
Vox dirige el pensamiento del PP

La estrategia del PP, copiada de Vox, de agitar la sombra del fraude electoral ante el voto de los descendientes del exilio franquista, cruza una línea roja en la responsabilidad democrática. Calificar de amenaza o manipulación el reconocimiento de la nacionalidad a hijos y nietos de quienes huyeron de la dictadura no solo ataca la reparación histórica; adopta una retórica de deslegitimación institucional de tintes trumpistas que erosiona deliberadamente la confianza en el sistema electoral.
La contradicción del PP es absoluta. Esta medida figuraba en su programa electoral de 2023 y, durante décadas, la formación exigió facilitar el sufragio de los españoles en el exterior. Este doble rasero destapa un sesgo oportunista y una instrumentalización del origen que divide a la ciudadanía, sugiriendo que existen españoles de primera con derechos garantizados y ciudadanos de segunda cuya voz incomoda según el origen de sus familias.
Sembrar sospechas sobre el censo electoral sin aportar una sola prueba no es fiscalizar el poder; es degradar las reglas del juego democrático. Sugerir alteraciones en los resultados cuando las urnas no son favorables demuestra un preocupante rechazo a la pluralidad soberana. Utilizar el bulo del fraude exterior como herramienta política retrata el nulo compromiso democrático de un bloque obsesionado con el poder y dispuesto a fracturar la convivencia por cálculo electoral.

viernes, 29 de mayo de 2026

El cártel de la lejía

 

El partido más corruPPto se postula a limpiar la corruPPción
El partido más corruPPto se postula a limpiar la corruPPción

Sostiene “FeiVoox” que el Ejecutivo actual es «el más sucio de la democracia». Estremecedor parte médico. Ante semejante vertedero, la terapia de choque del PP es impecable: entregar la fregona al partido que convirtió la caja B en tradición oral, los juzgados en una sucursal propia y que aplaude a Aldama en manifestaciones contra la corrupción. Para rematar la faena, proponen como encargado de limpieza al socio ultra; ese partido que añora la gestión de Franco.
Resulta enternecedor recibir lecciones de higiene democrática de quienes usaron los resortes del Estado como un arma contra el rival político y destruyeron pruebas incriminatorias. El enigma ya no es la roña, sino quién financia el detergente.
A estas alturas, la trama no va de izquierda o derecha, de rojos contra azules. El guion es más rústico: democracia sí o democracia no. Y cuando la alternativa higiénica al supuesto «gobierno infecto» consiste en un viaje en DeLorean hacia el nacionalcatolicismo, con cementerios y cárceles llenas de opositores y maletas repletas de fajos rumbo a Suiza, la elección es obvia. Entre lo actual o dinamitar los cimientos de convivencia, la elección es clara.

domingo, 26 de abril de 2026

Inoculando el fascismo: el veneno de la prioridad nacional

 

La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox
La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox

El auge de la «prioridad nacional» no es una respuesta a problemas reales, sino la construcción de un marco mental diseñado para fracturar la sociedad. Vox ha logrado introducir un virus retórico en el debate público: una trampa que, bajo el lema de «España primero», busca desmantelar los consensos básicos de convivencia. Al convertir al diferente en una amenaza y al vulnerable en un culpable, se normaliza una exclusión que, hasta hace poco, era marginal y que hoy habita en las instituciones.
Lo más preocupante es la mimetización del PP con este discurso. Al adoptar la agenda de la derecha extrema, la derecha institucional abandona los problemas estructurales —vivienda, salarios, servicios públicos— para centrarse en una narrativa que señala a la inmigración como un lastre. Es un ejercicio de desinformación consciente: el propio Banco de España ha certificado que la aportación de los trabajadores extranjeros es, y será, indispensable para la sostenibilidad de nuestras pensiones y el bienestar común.
Estamos ante una estrategia de crispación que busca enfrentar al penúltimo contra el último para proteger los intereses de las élites. Al prometer legalizar la exclusión, no solo se pone en riesgo el Estado de derecho, sino que se traiciona nuestra propia historia como pueblo emigrante. Si llegan al poder, pretenden cambiar las leyes para institucionalizar el racismo; el PP, mimetizado con la derecha extrema, ya no distingue sus siglas de los postulados extremistas. Ambos caminan de la mano hacia una regresión moral que busca, simplemente, dinamitar los derechos humanos.

miércoles, 1 de abril de 2026

A remolque de Vox

El PP ha sido atrapado por Vox
El PP ha sido atrapado por Vox; en realidad, son la misma cosa

 Vox ya no es el rival del PP; es su laboratorio ideológico. Ante cada proclama incendiaria de Abascal —el ataque a RTVE es el último síntoma—, Génova no confronta, sino que aguarda. Ese silencio no es neutral: es el tiempo de incubación para que el marco ultra acabe inoculado en el discurso oficial del PP.
No es un descuido; es una claudicación estratégica. Vox desplaza el péndulo de lo aceptable y radicaliza el debate público mientras el PP, lejos de actuar como dique de contención democrático, ejerce de notario de un nuevo consenso reaccionario donde se siente más cómodo. Lo certifican la erosión de la memoria histórica, el negacionismo climático, la violencia de género y una gestión de la inmigración en pactos autonómicos que normaliza discursos que, hace apenas un lustro, habrían invalidado a cualquier político de Estado.
El drama no es que el PP imite a Vox, sino su renuncia al liderazgo moderado por mero cálculo oportunista. Cuando la derecha tradicional se muda al extremo, arrastra consigo al sistema. Lo que se degrada no son solo unas siglas, sino el suelo común sobre el que se erige nuestra convivencia.

martes, 10 de marzo de 2026

Europa: el derecho o el abismo

 

¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?
¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?

La postura de Ursula von der Leyen no es realismo político; es un acta de sumisión. Afirmar que Europa debe dejar de ser la guardiana del orden internacional porque este se desmorona es una cobardía histórica. En la hora más oscura, la respuesta no es apagar el faro, sino avivar su luz.
El desprecio por las normas que exhiben figuras como Trump, Putin, Netanyahu o Milei no es una “nueva normalidad” a la que adaptarse, sino una patología que combatir. Estos fascistas pretenden sustituir la justicia por el músculo, condenando al planeta a un estado de colisión perpetua. Si Europa renuncia a sus valores bajo el pretexto del pragmatismo, no estará sobreviviendo: estará cavando su propia fosa.
Nuestra identidad se forjó sobre las cenizas de los hornos crematorios y el hedor de las trincheras. Olvidar que el derecho común es el único dique contra el canibalismo entre naciones es un suicidio moral. La adaptación que nos propone es una rendición ante la fuerza bruta. Europa no tiene derecho a capitular. Porque cuando las reglas mueren, lo que emerge no es un orden nuevo, sino el grito de guerra de los tiranos y el silencio de los cementerios. Abdicar de la ley es invitar a la barbarie.

lunes, 23 de febrero de 2026

Ruego realismo político ante el fascismo

 

Frente Democrático: no valen excusas
Frente Democrático: no valen excusas

Ione Belarra critica la estrategia de coalición de las fuerzas progresistas, porque «la conclusión es que hay que apoyar al PSOE».
Veamos: si el objetivo es frenar el avance de la derecha, hay que reconocer que el resto del bloque de izquierdas, de manera individual, carece de la fuerza aritmética suficiente para contener la involución democrática. Por tanto, hay que articular una mayoría parlamentaria que supere las meras intenciones. La incidencia política no se logra solo con el discurso combativo o la presencia en medios; se fundamenta en la suma de escaños.
Así que sí: toca apoyar al PSOE. Apoyarlo y, sobre todo, condicionarlo como necesidad estratégica. No obstante, este respaldo nunca será incondicional, sino orientado a fiscalizarlo y presionarlo para que ejecute políticas netamente progresistas, incluso frente a posibles reticencias o cálculos electorales. No se trata de una adhesión ideológica absoluta, sino de un acuerdo pragmático sujeto a constante vigilancia. Es el momento de priorizar la política útil y la madurez institucional frente a la retórica de salón.

domingo, 15 de febrero de 2026

Frente democrático

 

Todos a una contra el fascismo
Todos a una contra el fascismo

La unidad de izquierdas no debe ser ni consigna romántica ni gesto simbólico, sino una respuesta estratégica ante un panorama político en el que la derecha extrema, blanqueada y asumida por el PP, avanza hacia postulados cada vez más autoritarios.
La división progresista resta escaños, desactiva la esperanza, confunde al electorado y deja el campo libre para que los discursos racistas, antifeministas y autoritarios se vendan bajo un falso barniz de “rebeldía” o “sentido común”, cuando no lo son. Frente a quienes pretenden demoler el Estado social, la izquierda no puede permitirse la introspección narcisista.
Construir una alianza amplia no implica diluir identidades ni renunciar a matices. Implica generosidad política e inteligencia estratégica. Se trata de entender que el bloque reaccionario se nutre de la atomización de sus adversarios. Por el contrario, una cooperación valiente multiplica el entusiasmo, devuelve la esperanza y blinda conquistas colectivas que tanto costó alcanzar.
Una candidatura unitaria tendría la fuerza de movilizar a quienes se sienten desencantados o resignados, ofreciendo un proyecto claro al avance reaccionario. El objetivo es nítido: ganar para impedir que el autoritarismo, disfrazado de gestión institucional, desmantele la convivencia. La historia es implacable en sus lecciones: solo la unidad consciente ha sido capaz de frenar las derivas que amenazan la libertad.
Es hora de que la política de los cuidados empiece a cuidar la herramienta que permite transformar la realidad: la unión.

jueves, 22 de enero de 2026

Plantarnos ante el fascismo

 

El mundo ya cayó en la garras del fascismo. Para no volver, hay que combatirlo
El mundo ya cayó en la garras del fascismo. Para no volver, hay que combatirlo

El fascismo no es una simple ideología autoritaria. Se disfraza de patriotismo, de orden y de defensa de los valores tradicionales, aunque su verdadera naturaleza es el odio. No respeta los derechos humanos: odia al diferente, odia el pensamiento libre, odia todo lo que no puede controlar y quiere imponer un orden político basado en el control total, el rechazo a la pluralidad y la justificación de la violencia como un medio legítimo para lograr sus objetivos. Por tanto, es una atrocidad política y moral que parasita la libertad hasta asfixiarla. Allí donde el fascismo avanza, la verdad retrocede, la cultura se empobrece y la dignidad humana se convierte en un estorbo.
Y, por eso, la frágil democracia no puede ser ingenua ni tolerante con los intolerantes que van a por ella, que quieren destruirla desde dentro. No se defiende la libertad entregándola a sus verdugos, como ha ocurrido en Chile donde un admirador de la dictadura que dejó más de 40.000 víctimas, llega a la presidencia. Frente al fascismo no basta el diálogo ni el silencio: se necesita firmeza, memoria y coraje y, sobre todo, leyes que lo proscriban. Cada concesión, cada ambigüedad, es un paso hacia el abismo; y miren si no a EE. UU.
Protegernos del fascismo significa plantarse ante él. Y proteger la democracia significa respetar los derechos humanos. Así pues, hay que desenmascarar al fascismo que no los respeta, señalarlo sin miedo, combatirlo con razón, leyes y justicia, antes de que vuelva a convertir la mentira en ley y el terror en rutina. Quien es antifascista, defiende la democracia. No se trata de política, se trata de humanidad.

martes, 13 de enero de 2026

¿Puede existir mayor miseria moral?

 

El PP dispuesto a desguazar lo público para que sus amigos hagan negocio
El PP dispuesto a desguazar lo público para que sus amigos hagan negocio

Si se analiza la actuación del PP, de Isabel Díaz Ayuso y de la Comunidad de Madrid con las residencias de mayores, la pregunta es retórica. Mientras miles de personas mayores malviven en centros con carencias crónicas de personal, atención sanitaria y mantenimiento degradados, el Gobierno madrileño dejó sin ejecutar 61,5 millones de euros destinados a mejorar su cuidado. No fue un error técnico ni una anécdota presupuestaria: fue una decisión política.
Ese dinero público, que debía servir para dignificar los últimos años de vida de quienes sostuvieron este país, acabó engordando al grupo privado Quirón Salud. Un transvase indecente de recursos de lo común a lo privado, de los vulnerables a los privilegiados. El modelo del PP es este: adelgazar lo público –sanidad, educación, residencias… pensiones aún no porque no pueden– hasta asfixiarlo y después justificar el negocio privado como salvación inevitable. El resultado es devastador, inmoral y aumenta la desigualdad.
Resulta especialmente sospechoso que, en este contexto, empresas muy beneficiadas por la política sanitaria madrileña coloquen a la pareja de la presidenta en un cargo extraordinariamente bien remunerado. El conflicto ético es evidente, aunque se intente maquillar con coartadas legales.
Lo ocurrido en Madrid no es mala gestión, es desprecio social. Es decidir que nuestros mayores estorban –«se iban a morir igual»– y que su cuidado no da votos ni dividendos. Es gobernar contra la dignidad humana. ¡A seguir votándoles!

domingo, 4 de enero de 2026

Tendenciosa equidistancia

 

Crispar, crispar y crispar. La estrategia de la derecha
Crispar, crispar y crispar. La estrategia de la derecha

¿Es honesta la equidistancia política? ¿Quién comenzó la crispación? Solo hay que retrotraerse a 2019 para comprobar que desde el primer minuto PP y VOX no buscaron fiscalizar la gestión, sino tildar al Gobierno de «ilegítimo» y «okupa» para reventar la convivencia. Rencor, insultos, bulos cuyo propósito jamás es debatir sobre el comer, sino polarizar y degradar la democracia para que los votantes de izquierda se queden en casa. Y, sin embargo, tantos periodistas y tertulianos siguen repartiendo culpas por igual. ¡Como si la responsabilidad fuese compartida!
¿Por qué tanta cobardía? ¿Quién empezó a insultar? ¿Por qué ese miedo a señalar a quien dinamita la política con odio? ¿Por perder las subvenciones que les regala la derecha? Esa equidistancia hipócrita no es prudencia, es complicidad; no modera, blanquea y legitima al camorrista mientras dinamita la democracia.
La derecha ha hecho de la bronca su estrategia. No buscan acuerdos ni estabilidad, sino ruido para destrozar el diálogo, para que la ciudadanía, asqueada del albañal, se aparte de la política. Y ahí, los equidistantes actúan como sus mejores aliados: mientras lavan culpas, sostienen al que crispa. No hay neutralidad posible entre el que quiere destruir y el que intenta construir. Ya basta de titulares tan ambiguos como “algunos políticos” o “todos son iguales”. Seamos claros, la crispación tiene nombre y siglas: la derecha —PP y VOX, la ultra y la extrema—. Si eres equidistante en casos injustos, estás apoyando al malo. Al César lo que es del César.

martes, 30 de diciembre de 2025

Feijóo: el bulo como proyecto político

 

Feijóo declarado "bulero" mayor del Reino
Feijóo declarado "bulero" mayor del Reino

Lo de Feijóo no es un error menor sino un escándalo democrático de primer orden. Los mensajes que Mazón le envió desmontan pieza a pieza el relato que el líder del PP ha sostenido sin rubor más de un año. Prueban, en contra de lo afirmado, que estaban alertados de la DANA, que la UME actuó desde el primer minuto, que existió contacto directo con el presidente y con los ministerios implicados y que Feijóo no estuvo informado en «tiempo real» por Mazón. Si un bulo se mantiene durante más de un año hasta que los hechos lo desmienten, no es despiste, es una forma de actuar. Nada nuevo en el PP. Cada vez que su gestión fracasa o es sorprendido en falta, responde igual: lanza bulos, no dimiten, eluden responsabilidades, menosprecian a las víctimas, culpan a otros —siempre a otros— y embarran el debate público con desinformación.
Un bulo no es una simple mentira; es una falsedad deliberada, diseñada para difundirse, para erosionar la confianza ciudadana y para desestabilizar la convivencia democrática. Es una herramienta irresponsable de destrucción masiva. Y quienes la utilizan no son solo incompetentes, sino maquinadores conscientes y profundamente cínicos. Quien aspira a presidir España no puede propagar falsedades de tanta gravedad contra instituciones.
Lo más preocupante es que aún cosecha apoyo electoral; y así nos va.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Público-privada: ¡Exijo sinceridad!

 

PP-Vox: desguace de lo público
PP-Vox: desguace de lo público

¿Es lícito privatizar servicios públicos? Aunque en términos éticos sea una práctica corrupta por los cuatro costados, parece que sí. Y es corrupta porque convertir bienes y servicios construidos con el esfuerzo y dinero de todos en negocio lucrativo de unos pocos es una forma torticera —y cobarde— de expoliar las arcas públicas. No quieren eficiencia, buscan el lucro de accionistas.
Lo más indignante es la deshonestidad de la derecha, que intenta acaramelar la privatización con eufemismos como “colaboración público-privada” o “libertad de elección”, cuando en realidad no es más que el chorreo de dinero público a empresas que solo buscan lucrarse, no bien común. Y lo hacen en servicios esenciales como sanidad, educación o residencias de mayores, donde la lógica del mercado jamás debería marcar el rumbo.
Si tan convencidos están de que su modelo es el mejor, que lo digan sin rodeos, como hago yo reprobándolo. Que los “muy patriotas” de PP y Vox manifiesten, de frente y sin maquillaje, que prefieren un país donde quien más tiene recibe más y quien menos tiene se queda a dos velas. Así, a la hora de votar, nadie podrá alegar engaño. Y, aunque al menos sería un acto de honestidad democrática, su hipocresía no lo posibilitará.

martes, 23 de diciembre de 2025

Dictadura de mierda

 

Ayuso, una payasa que acusa de vivir en una dictadura
Ayuso, una payasa que acusa de vivir en una dictadura

Asombra ver a la derecha patria, esa que aún tiene la foto de Paquito en el salón, lloriqueando desde hace años por los rincones y llamando dictador al presidente Sánchez que no puede aprobar unos presupuestos que serían buenos para todos. ¡Qué tirano más inútil, oigan! En las dictaduras de verdad, las que tanto añoran cuando se ponen nostálgicos, no te organizan una romería diaria de la indignación frente a Ferraz, ni te insultan en el Templo de Debod, en el Congreso o desde los medios como si fuera deporte olímpico. ¡Vaya dictadura de opereta nos han vendido los profetas del apocalipsis del PP y VOX!
Es tan surrealista que ni André Breton, hasta las trancas de absenta, podría haber imaginado una tiranía donde el caudillo carece de poder autonómico, la judicatura va a por él a diario y la oposición berrea libertad mientras quiere secuestrar la democracia y asaltar el poder por las bravas. Es cómico ver a quienes redactarían su Constitución en papel higiénico, dándonos lecciones de salud democrática. Solo en mentes muy alucinadas por los vapores del incienso y obnubiladas con el aguilucho cabe que España sea un régimen opresor.
¡Menuda estafa de autocracia! Si esto es una dictadura, que venga Franco y lo vea. Infartaría al contemplar tanto seguidor con pulserita de España disfrutando de la libertad que él suprimió.
¡Vaya mierda de dictadura!

domingo, 21 de diciembre de 2025

Barra libre a la EPOC

 

Lo que ha aprobado la derecha negacionista europea es un crimen
Lo que ha aprobado la derecha negacionista europea es un crimen

La UE pretende que sigan circulando motores de gasolina y diésel más allá de 2035. La claudicación ante el lobby automovilístico, petrolero y al PP –seguid votándoles– Europeo es una traición sangrante a la salud de su ciudadanía.
Esta claudicación política no es un detalle técnico: es una sentencia contra la salud pública. La contaminación del aire por partículas finas y dióxido de nitrógeno, producida principalmente por los coches de combustión, causa más de 250.000 muertes prematuras al año en la UE, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, y sigue siendo el principal riesgo medioambiental para la salud humana. 
Estas partículas penetran en los pulmones y pasan al torrente sanguíneo, aumentando drásticamente el riesgo de EPOC, cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, ictus, demencia y complicaciones en el embarazo. Ya, el 95% de la población que vive en ciudades europeas respira aire con niveles de contaminación muy por encima de lo recomendado por la OMS. No inspiramos aire, respiramos muerte. La UE no solo está vendiendo nuestro bienestar a los negacionistas, sino que está hipotecando la salud pública y el futuro de nuestros pequeños, porque a todo ello hay que añadir la emergencia climática. Esta política renuncia a proteger vidas, favorece la enfermedad crónica mientras fortalece las industrias obsoletas de ricos que deberían haber sido relegadas a los libros de historia.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Cuestionar el sistema electoral

 

El PP es un cáncer para la democracia
El PP es un cáncer para la democracia

No es nuevo ni casual. En el PP cuestionar el sistema electoral se ha convertido en un reflejo automático cada vez que se colocan las urnas. Es una estrategia vieja, irresponsable y profundamente antidemocrática. Que un aspirante a presidente del Gobierno como Feijóo siembre dudas de forma compulsiva sobre el proceso electoral español —reconocido por organismos internacionales como uno de los más fiables y transparentes del mundo— no es un desliz sino una conducta grave que debería tener castigo político. ¿Desde cuándo la mentira reiterada es un mérito para gobernar? El ruido lo montan para acallar la mala gestión.
Premiar ese comportamiento es premiar el trumpismo patrio: la deslegitimación preventiva, la sospecha sin pruebas, el “si no gano es fraude”. España ya ha vivido este bochorno. En 1993 el PP habló de pucherazo sin evidencias; en 2004 mintió conscientemente sobre el 11M para aferrarse al poder. En 2023 lo mismo. Hoy Aznar, Feijóo y su coro —Ayuso, Guardiola, Tellado…— reinciden con la misma irresponsabilidad, sabiendo que el sistema funciona y funciona bien.
No es crítica democrática, es intoxicación deliberada. El PP no es un partido de Estado, es un agente corrosivo. No defiende la democracia, la erosiona.

domingo, 14 de diciembre de 2025

El falso constitucionalismo del PP

 

Miguel Tellado, impenitente chaquetero
Miguel Tellado, impenitente chaquetero

Sin pudor alguno, Miguel Tellado no solo osa proclamar que el PP es «el único partido constitucionalista», sino que agita con «orgullo» un supuesto legado reconciliador que su propio partido traicionó desde el origen. Resulta grotesco escuchar semejante arrogancia de quien pertenece a un partido marcado por la corrupción, que cuestiona resultados electorales y tilda de «ilegítimo» a quien gobierna –si no son ellos, claro–, progenitor de la Operación Kitchen, la policía patriótica y que, además, emplea toda la maquinaria de Estado convertida en cloaca para perseguir a la oposición, elaborar pruebas falsas y obstaculizar a la justicia.
Veamos, constitucionalistas del PP, en la aprobación parlamentaria de la Constitución, de los 16 diputados de Alianza Popular, embrión del PP, 3 se abstuvieron y 5 votaron en contra. Los 6 votos contrarios que obtuvo la Constitución fueron los suyos, más uno de Euskadiko Ezkerra, a quien tildaban de «terrorista». Además, una parte significativa de su militancia votó “no” en el referéndum de 1978.
Que ahora pretendan erigirse en guardianes de la Constitución no es ya cinismo, sino una burla a la inteligencia colectiva. ¿Constitucionalistas? ¡Ja!

domingo, 7 de diciembre de 2025

La factura oculta de las privatizaciones

 

Privatizar es regalar el dinero de todos a los millonarios
Privatizar es regalar el dinero de todos a los millonarios

¡Qué escándalo!... es ironía, por si no se me entiende.
Cuando un servicio público se entrega a manos privadas, el interés común queda relegado a un segundo plano. La empresa privada busca maximizar beneficios, no garantizar derechos básicos como salud, educación o dignidad. Lo que hay en los modelos privatizadores del PP en sanidad, educación o residencias de mayores es el negocio empresarial condicionando decisiones que deberían responder exclusivamente a criterios éticos. Así, alargar las listas de espera no es solo mala gestión, es un acto criminal que permite que las enfermedades progresen, que los diagnósticos lleguen tarde y que los pacientes mueran por una estrategia de rentabilidad disfrazada de eficiencia a la vez que suben los seguros privados.
Cuando los derechos se convierten en negocio, se subastan en mercados donde la calidad se mide en ahorro y no en bienestar. La ciudadanía paga dos veces: con impuestos y con el destrozo de la atención.
Y recalco que, el dinero público convertido en dividendo empresarial para unos pocos potentados, debería haber sido usado para mejorar los servicios, no para llenar sus bolsillos. Y mientras tanto, quienes promueven estas políticas se escudan en discursos de modernización que solo encubren un chorreo constante de recursos públicos hacia intereses privados de sus defendidos: los ricos.