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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cuando la amenaza se materializa

 

Los fascistas cada vez más cerca
Los fascistas cada vez más cerca

El estremecedor 43,8 % de los votos obtenido por Alternativa por Alemania en Sajonia-Anhalt ya no es un síntoma local, sino una advertencia global. La Alemania actual no es la República de Weimar, pero ignorar los paralelismos sería una irresponsabilidad histórica.
Como en la década de 1930, el extremismo actual capitaliza el miedo a la inmigración, la frustración económica y el rechazo a las élites mediante un nacionalismo excluyente. Hitler no destruyó la democracia desde fuera: se sirvió de sus propios mecanismos y libertades, en una sociedad profundamente dividida, para desmantelarla desde dentro.
Este auge no implica que el nazismo regrese de forma idéntica, sino algo aún más inquietante: el fascismo, la idea que Europa creyó haber desterrado, vuelve a encontrar un respaldo masivo en el corazón del continente. La historia no se repite, pero rima. Cuando el radicalismo se consolida como una mayoría potencial, la complacencia es complicidad. Mirar hacia otro lado ante la erosión democrática equivale a aceptar el regreso de las tragedias que creíamos superadas.

domingo, 30 de agosto de 2026

Pirómanos del miedo y la discordia

 

Son auténticos fascistas
Son auténticos fascistas

Como siempre, el PP cruza todas las líneas rojas, esta vez en la crisis de Ceuta, demostrando que su brújula parece apuntar al rédito electoral, aunque para ello tenga que incendiar la convivencia. Su estrategia es tan vieja como peligrosa: desinformar, agitar el miedo, buscar culpables y convertir un problema complejo en munición política.
Cuando explica los brotes de violencia, como hace su portavoz, Ester Muñoz, por un supuesto abandono institucional, en lugar de condenar sin matices a quienes la ejercen, valida y justifica la propia violencia.
Y Feijóo no se queda atrás: sembrar alarma sobre supuestas amenazas sanitarias y plantear confinamientos masivos –que los entendidos desestiman– vinculándolos a enfermedades como la tuberculosis o la sarna es una temeridad. Estigmatizar a personas vulnerables para arañar votos no es política de Estado: es una brutal irresponsabilidad.
España necesita serenidad, empatía, soluciones y humanidad. El PP prefiere el miedo, la crispación y la división. De Vox ni hablamos: están vacíos.
Son pirómanos de la convivencia.

domingo, 2 de agosto de 2026

Tragedia migratoria: crueldad e hipocresía derechista

Esta es la trágica realidad de las migraciones forzadas, no el relato de PP y Vox
Esta es la trágica realidad de las migraciones forzadas, no el relato de PP y Vox

 Detrás de cada migrante hay sufrimiento. Muy pocas personas arriesgan su vida y abandonan su hogar si creen tener una alternativa digna. Huyen de la miseria, el hambre, la guerra, la falta de oportunidades... Por ello, resulta alarmante que la derecha deshumanice estas vidas con bulos mezquinos, tachando de “invasión” o “ataque” la pura supervivencia. La inmensa mayoría no son delincuentes, sino personas indefensas, utilizadas en una guerra híbrida, que añoran un futuro mejor, como usted querría para los suyos.
La frontera entre España y Marruecos separa dos realidades socioeconómicas marcadas por una profunda brecha de ingresos y oportunidades. Ante este desafío, la respuesta puramente punitiva o de rechazo carece de viabilidad a largo plazo. Es intolerable pretender que Marruecos actúe como gendarme; ninguna dictadura debe custodiar derechos humanos. Si no queremos migración forzada, la solución pasa por impulsar el desarrollo, la estabilidad y las oportunidades en los países de origen, en lugar de explotar el racismo y el miedo con fines electorales. Es urgente exigir a la oposición liderazgos responsables orientados a resolver los problemas de fondo y a preservar la convivencia social. Un mundo mejor es posible.
Marruecos utiliza los flujos migratorios como arma geopolítica para desestabilizar la democracia española, alentado por EE.UU. e Israel. Esta estrategia cruel ya ha costado decenas de muertes trágicas. Lo más cínico es que estos tres Estados –el Congreso de EE.UU. llegó a describir Ceuta y Melilla como ciudades situadas en territorio marroquí– sostienen que Ceuta y Melilla son marroquíes, mientras los supuestos “patriotas” de la derecha española callan sumisos. Su patriotismo es una farsa xenófoba.

domingo, 26 de julio de 2026

Comunidad Valenciana: Del tabú a la norma

 

Vox atrapa al PP en los vericuetos del fascismo
Vox atrapa al PP en los vericuetos del fascismo

La Ventana de Overton explica cómo una idea que antes era inaceptable para la sociedad puede acabar considerándose normal si se introduce de forma gradual en el debate público. Primero es impensable por el rechazo que provoca, después pasa a ser radical, luego, a ser debatida, aceptada, considerada sensata y, finalmente, incorporada a las instituciones.
Ese mecanismo ayuda a entender cómo la llamada «prioridad nacional», defendida durante años por la derecha extrema, ha terminado reflejada en los presupuestos de la Comunidad Valenciana de PP y Vox. Lo que antes era impensable y un discurso fascista hoy es política oficial que supedita las ayudas de vivienda y servicios sociales al origen y arraigo.
La historia ofrece trágicos ejemplos similares: discursos antes marginales que acabaron legitimando discriminaciones por origen, religión o etnia. Cuando una democracia maquilla la exclusión y la convierte en ley presupuestaria, el peligro ya no es una mera provocación retórica. Es una degradación institucional irreversible. El racismo de Estado comienza cuando la discriminación se financia con dinero público para señalar al diferente.

domingo, 5 de julio de 2026

Mercaderes del miedo: la infamia del PP

 

Lo que estos partidos juegan con las personas es puro fascismo
Lo que estos partidos juegan con las personas es puro fascismo

La regularización extraordinaria de migrantes que ya conviven y trabajan con nosotros —no de quienes llegarán— sería la octava de la democracia. El PP de Aznar ejecutó tres de ellas, otorgando papeles a más de 520.000 personas en procesos que tildaban de ejemplares. La iniciativa actual emana de una ILP avalada por 700.000 firmas, sindicatos, patronal y la propia Iglesia. Sin embargo, el PP actual, por puro oportunismo y pánico electoral ante Vox, abraza una demagogia xenófoba repugnante y vende la medida como una «perversión» del censo electoral. Mienten sin pudor y pretenden llevar el asunto a Europa pese a que la propia Unión Europea siempre ha delegado esta competencia en cada Estado. Para colmo, tras el acoso de la derecha, el Tribunal Supremo abre la puerta a paralizar el proceso por supuestas dudas normativas. Una maniobra mezquina que, me temo, dejará a un millón de personas en un limbo legal despótico.
Es una absoluta vergüenza. El PP pisotea su propia historia legislativa, renuncia a la mínima coherencia y secuestra la moralidad pública por un puñado de votos. Una oposición desalmada que trafica con el miedo y destruye la cohesión social no merece la confianza de los ciudadanos. ¡Vergüenza!

domingo, 26 de abril de 2026

Inoculando el fascismo: el veneno de la prioridad nacional

 

La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox
La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox

El auge de la «prioridad nacional» no es una respuesta a problemas reales, sino la construcción de un marco mental diseñado para fracturar la sociedad. Vox ha logrado introducir un virus retórico en el debate público: una trampa que, bajo el lema de «España primero», busca desmantelar los consensos básicos de convivencia. Al convertir al diferente en una amenaza y al vulnerable en un culpable, se normaliza una exclusión que, hasta hace poco, era marginal y que hoy habita en las instituciones.
Lo más preocupante es la mimetización del PP con este discurso. Al adoptar la agenda de la derecha extrema, la derecha institucional abandona los problemas estructurales —vivienda, salarios, servicios públicos— para centrarse en una narrativa que señala a la inmigración como un lastre. Es un ejercicio de desinformación consciente: el propio Banco de España ha certificado que la aportación de los trabajadores extranjeros es, y será, indispensable para la sostenibilidad de nuestras pensiones y el bienestar común.
Estamos ante una estrategia de crispación que busca enfrentar al penúltimo contra el último para proteger los intereses de las élites. Al prometer legalizar la exclusión, no solo se pone en riesgo el Estado de derecho, sino que se traiciona nuestra propia historia como pueblo emigrante. Si llegan al poder, pretenden cambiar las leyes para institucionalizar el racismo; el PP, mimetizado con la derecha extrema, ya no distingue sus siglas de los postulados extremistas. Ambos caminan de la mano hacia una regresión moral que busca, simplemente, dinamitar los derechos humanos.

miércoles, 1 de abril de 2026

A remolque de Vox

El PP ha sido atrapado por Vox
El PP ha sido atrapado por Vox; en realidad, son la misma cosa

 Vox ya no es el rival del PP; es su laboratorio ideológico. Ante cada proclama incendiaria de Abascal —el ataque a RTVE es el último síntoma—, Génova no confronta, sino que aguarda. Ese silencio no es neutral: es el tiempo de incubación para que el marco ultra acabe inoculado en el discurso oficial del PP.
No es un descuido; es una claudicación estratégica. Vox desplaza el péndulo de lo aceptable y radicaliza el debate público mientras el PP, lejos de actuar como dique de contención democrático, ejerce de notario de un nuevo consenso reaccionario donde se siente más cómodo. Lo certifican la erosión de la memoria histórica, el negacionismo climático, la violencia de género y una gestión de la inmigración en pactos autonómicos que normaliza discursos que, hace apenas un lustro, habrían invalidado a cualquier político de Estado.
El drama no es que el PP imite a Vox, sino su renuncia al liderazgo moderado por mero cálculo oportunista. Cuando la derecha tradicional se muda al extremo, arrastra consigo al sistema. Lo que se degrada no son solo unas siglas, sino el suelo común sobre el que se erige nuestra convivencia.

martes, 24 de marzo de 2026

Oro, espada y cruz: la mentira civilizadora

El revisionismo y la mentira como programa electoral
El revisionismo y la mentira como programa electoral

Enfrentar el revisionismo de Ayuso no es una batalla ideológica, sino un ejercicio de higiene histórico-mental frente a un pasado de expolio y sangre. Afirmar que «los de la cruz trajimos el orden» es una crueldad retórica que ignora la hoguera, el potro inquisitorial y la codicia.
Cortés no sembró paz: aniquiló Tenochtitlán. Pizarro no instauró justicia: secuestró, cobró el rescate en oro y ejecutó a Atahualpa en un acto de traición fundacional. ¿Y qué decir de la locura de Lope de Aguirre? Su rastro de sangre confirmó que el fin no era la fe, sino el dorado metal de esas tierras. Se calcula que el 90 % de la población originaria pereció bajo el peso de la brutalidad y los virus.
Llamar «orden» al saqueo sistemático y a la aniquilación cultural y personal es de un cinismo insoportable. Invocar el contexto para blanquear el horror es ignorar a contemporáneos, como De las Casas o Montesinos, que ya entonces denunciaron la infamia. No fue evangelización; fue una maquinaria de exterminio. Llamar civilización a la estela de cadáveres es, sencillamente, el último crimen.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Calles de Minneapolis

Donald J. Trump, un auténtico fascista
Donald J. Trump, un auténtico fascista

 «Al volver de la escuela, los niños ya no encuentran a sus padres».
«No respetan a nadie: ancianos, niños, bebés, mujeres embarazadas, enfermos».
«A las familias las separan sin clemencia».
Lo que se observa hoy en barrios y calles de Minneapolis –y en muchas ciudades de EE. UU.–, confirman estas palabras: detenciones arbitrarias, miedo, silencio, angustia. Una violencia ejercida sin miradas, sin explicaciones. Todo está diseñado para destruir vínculos y sembrar el terror.
El despótico Donald Trump ha normalizado y alentado esta lógica deshumanizadora en la que los agentes del ICE siguen el patrón fascista: la elección de un orden jerárquico que ignora el sufrimiento humano y asfixia la compasión. Su identidad depende de la gloria del grupo y de la obediencia ciega. Quien no es aliado es una amenaza. La diversidad les genera ansiedad, el disenso les parece inmoral. Repiten consignas como “nos invaden” o “destruyen nuestra cultura”. Y, de este modo, la violencia se consagra como necesaria y justa, mientras el otro se desdibuja hasta perder su condición de persona para quedar reducido a un peligro.
Solo debo aclarar que el testimonio que da pie a este escrito no se gestó en Minneapolis en 2026; su verdadero eco retumbó en una espectral Ámsterdam sometida al terror nazi en 1943. Fue plasmado en su diario por una lúcida y vitalista niña de 14 años llamada Ana Frank.
Ahora el diario no es de papel, es el asfalto de Minnesota; la tinta ya no es negra, es el terror que recorre el Misisipi. Cambian los nombres y los uniformes, pero el horror es el mismo: el fascismo permanece intacto.

jueves, 22 de enero de 2026

Plantarnos ante el fascismo

 

El mundo ya cayó en la garras del fascismo. Para no volver, hay que combatirlo
El mundo ya cayó en la garras del fascismo. Para no volver, hay que combatirlo

El fascismo no es una simple ideología autoritaria. Se disfraza de patriotismo, de orden y de defensa de los valores tradicionales, aunque su verdadera naturaleza es el odio. No respeta los derechos humanos: odia al diferente, odia el pensamiento libre, odia todo lo que no puede controlar y quiere imponer un orden político basado en el control total, el rechazo a la pluralidad y la justificación de la violencia como un medio legítimo para lograr sus objetivos. Por tanto, es una atrocidad política y moral que parasita la libertad hasta asfixiarla. Allí donde el fascismo avanza, la verdad retrocede, la cultura se empobrece y la dignidad humana se convierte en un estorbo.
Y, por eso, la frágil democracia no puede ser ingenua ni tolerante con los intolerantes que van a por ella, que quieren destruirla desde dentro. No se defiende la libertad entregándola a sus verdugos, como ha ocurrido en Chile donde un admirador de la dictadura que dejó más de 40.000 víctimas, llega a la presidencia. Frente al fascismo no basta el diálogo ni el silencio: se necesita firmeza, memoria y coraje y, sobre todo, leyes que lo proscriban. Cada concesión, cada ambigüedad, es un paso hacia el abismo; y miren si no a EE. UU.
Protegernos del fascismo significa plantarse ante él. Y proteger la democracia significa respetar los derechos humanos. Así pues, hay que desenmascarar al fascismo que no los respeta, señalarlo sin miedo, combatirlo con razón, leyes y justicia, antes de que vuelva a convertir la mentira en ley y el terror en rutina. Quien es antifascista, defiende la democracia. No se trata de política, se trata de humanidad.

domingo, 11 de enero de 2026

Un psicópata se autoproclama “rey del mundo”

 

Con el pirado de Donald Trump la mecha se ha prendido
Con el pirado de Donald Trump la mecha se ha prendido

Donald Trump no es una excentricidad política ni un simple error democrático, es una amenaza sistémica. La psicología política lo ha descrito como narcisista maligno, manipulador sin escrúpulos y carente de empatía, pero incluso ese diagnóstico resulta insuficiente frente al daño real que encarna. Su irrupción ha degenerado la democracia estadounidense hasta convertirla en una caricatura autoritaria, gobernada por el berrinche, la mentira y la pulsión de dominio.
Resulta obsceno que el futuro del planeta, el equilibrio económico global y el mayor arsenal nuclear del mundo queden a merced de un individuo emocionalmente inestable, obsesionado consigo mismo y ajeno a cualquier noción de bien común. Bajo su liderazgo, EEUU ha normalizado el odio, la xenofobia y un autoritarismo grotesco que, lejos de ser ridículo, es profundamente destructivo.
Trump no es solo amoral, es un peligro existencial. Ha inoculado el virus del fascismo en las instituciones, ha convertido la ignorancia en bandera, la tranquilidad en miedo y el insulto en método de gobierno. Su ley, la del más fuerte, tiene una hoja de ruta clara: dominar el continente americano expulsando a Rusia y China para enriquecerse y finiquitar la UE. Y, como no estamos ante un bufón inofensivo sino ante un pirómano con acceso al botón nuclear, Europa debería erigir su propia industria de defensa.
El “reinado” de este psicópata no es una anomalía pasajera, sino el síntoma de una civilización que, al encumbrar a un ser tan vil, ha comenzado a devorarse a sí misma sin remedio.

domingo, 14 de septiembre de 2025

El muro insalvable de las noticias falsas

 

El fascismo, con sus mentiras y odios, llevan el mundo al desastre
El fascismo, con sus mentiras y odios, llevan el mundo al desastre

Reconozco que cuando debato con alguien cuyos argumentos se basan en mentiras, me desarma. Pero no por falta de razones y datos para rebatirlos. Me descoloca constatar, con tristeza y asombro, que vivimos en realidades paralelas, tan distintas y distantes que un muro invisible pero infranqueable se alza entre nosotros. Y así, el diálogo se torna estéril.
Ese muro no es de ladrillos y cemento, sino erigido en la desinformación, en titulares manipulados, en emociones exacerbadas… cimentado sobre el odio y la peligrosa facilidad y velocidad con que se comparten falsedades en las redes sociales. Y lo más alarmante es el rechazo sistemático a todo lo que no encaje en una visión preestablecida de su mundo.
A lo largo de mi vida, incluso en los debates más encendidos, siempre hubo espacio para la razón, para el contraste de ideas, para el intercambio sincero. Podías estar en desacuerdo con alguien, pero, aun así, existía un compromiso común: el respeto por los hechos, las fuentes fiables y el pensamiento crítico. El diálogo era posible. La escucha, también. Podías convencer o ser convencido.
Pero desde que las redes sociales se convirtieron en el medio principal —y en algunos casos único— de información para muchas personas, todo cambió. La rapidez sustituyó a la reflexión; la viralidad, a la veracidad; la inteligencia, a la estupidez. Y en ese entorno, la mentira se disfraza de verdad con turbadora facilidad. Ahora, como diría Unamuno, solo quieren vencer.
Lo peor no es que haya personas que se equivoquen o que crean en una información falsa. Eso siempre ha sucedido. Lo verdaderamente desolador es que, aun cuando se les presentan datos contrastados, hechos irrefutables, pruebas objetivas, se cierran en banda. No escuchan ni quieren escuchar. Porque admitir una mentira es, para muchos, arruinar el relato que han construido sobre sí mismos y sobre el mundo. Y ese vértigo es, para ellos, más insondable que la mentira misma.
Así, infundio a infundio, se va erigiendo ese muro que separa no solo opiniones, sino realidades. Una muralla que impide el encuentro, que impide el entendimiento, que impide llegar al otro, que nos fragmenta como sociedad y nos aleja como individuos.
Y, a pesar del desaliento, no dudo que la verdad —por incómoda o lenta que sea— tiene un valor irrenunciable. Porque sin ella, no hay diálogo posible. Y sin diálogo, no hay futuro compartido.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Ni un paso atrás: agotar la legislatura para frenar la involución

 

El PP ya no disimula
El PP ya no disimula

Agotar la legislatura no es solo una necesidad política, es una obligación moral. La alternativa reaccionaria representa un retroceso devastador para la democracia, los derechos sociales y la dignidad de millones de personas. Además, la derecha ha demostrado una preocupante falta de capacidad para gestionar situaciones complejas. Siempre fue incompetente.
El mal llamado “milagro económico” de Aznar fue un espejismo: entrada en el euro, ciclo económico internacional favorable, privatización salvaje del patrimonio nacional y el estallido de una burbuja inmobiliaria alimentada por una ley del suelo irresponsable. A eso se sumaron fondos europeos y bajos precios de materias primas. Un escenario excepcional que no tiene nada que ver con una gestión ejemplar, sino más bien con un saqueo del patrimonio.
Además, cuando les ha tocado gestionar crisis, su respuesta ha sido deficiente: desde la manipulación del 11-M, la catástrofe del Prestige, el escándalo del Yak-42, hasta los recortes de Rajoy y la pérdida de derechos laborales. A esto se suman tragedias como el Madrid Arena, la gestión de las residencias en la pandemia, la DANA valenciana o los recientes incendios. En todos estos casos, la derecha mostró su verdadera cara: desprecio a las víctimas, mentiras sistemáticas, cero rendir cuentas y una arrogancia criminal que jamás asumió responsabilidades. A día de hoy, seguimos esperando una sola disculpa. Jamás llegará, porque mejorar la vida de la gente nunca ha sido su objetivo. Su rechazo al sector público es notorio; su propósito es desgastar a la izquierda con el fin de alcanzar el poder, y una vez lo logran, buscan controlar las instituciones para perpetuar y ampliar las desigualdades sociales. Su enfoque es crear leyes que beneficien a los más poderosos.
No es ficción. Es su historial. Y es una amenaza real. Volverían los recortes, el bloqueo institucional, la precariedad y la propaganda. Volverían los insultos a los sindicatos, el negacionismo climático, la criminalización de la protesta y el retroceso de derechos de mujeres, migrantes y trabajadores.
Por eso, agotar la legislatura es una necesidad estratégica y una declaración de principios. Presentar unos presupuestos valientes, centrados en la justicia social, obligará a retratarse a quienes votan en contra de proteger a la mayoría. Será una herramienta para consolidar un proyecto de país que ha demostrado capacidad de gestión, voluntad de diálogo y compromiso con el futuro.
La derecha ha gobernado, y el resultado fue desolador. No lo olvidamos. Hoy, más que nunca, necesitamos resistencia, pero también ambición. No basta con frenar. Hay que avanzar.
Ni un paso atrás.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Gaza: el genocidio que el mundo permite

 

Netanyahu, un criminal sin paliativos
Netanyahu, un criminal sin paliativos

Lo que ocurre en Gaza no es una “guerra”, es un genocidio. Más de 60.000 palestinos asesinados, la mayoría mujeres y niños. Hospitales bombardeados, periodistas ajusticiados, familias enteras borradas del mapa. ¿Hasta cuándo el eufemismo? Israel lleva a cabo una limpieza étnica con total impunidad, mientras las potencias occidentales lo avalan con armas, dinero, silencio y blanquean su imagen en acontecimientos deportivos o culturales. ¿Dónde está la ONU? ¿Dónde están los principios de humanidad? La comunidad internacional no solo falla, es cómplice. Se criminaliza a quienes denuncian, se castiga la solidaridad, se distorsiona la verdad. Gaza es un infecto matadero a cielo abierto, un territorio devastado y sitiado donde se experimenta con la muerte. Ya no es una cuestión política: es una cuestión moral. Netanyahu es un criminal. No se puede ser neutral. Callar es formar parte de la vileza. Cada vida palestina exterminada bajo la hambruna, las bombas y las balas cae también sobre la conciencia del mundo. Basta de hipocresía. Basta de mirar a otro lado. Se me revuelven las tripas al asistir a este crimen histórico que ni el tiempo podrá borrar. Es el nuevo Holocausto ejecutado, inconcebiblemente, por las víctimas del anterior.

lunes, 1 de septiembre de 2025

La derecha europea y la gran anomalía española

 

Aunque cambien de logo mil veces, continuarán siendo franquistas
Aunque cambien de logo mil veces, continuarán siendo franquistas

En Europa, la derecha democrática se forjó combatiendo al fascismo y asumiendo los valores de la libertad, la justicia social y el respeto a los derechos humanos. A ver si se enteran en Europa de que, por contra, la derecha española tiene un origen radicalmente opuesto: fue parida por el franquismo y se siente incómoda con la libertad, la justicia social y el respeto rotundo a los derechos humanos.
El Partido Popular es Alianza Popular, fundada por siete ministros de Franco, por eso evita condenar de forma tajante los crímenes de la dictadura. Su ADN político conserva los viejos dogmas despóticos del Movimiento Nacional: la unidad indivisible de la patria, el orden público impuesto cimentado en la represión y una moral reaccionaria que machaca a las minorías. No es casualidad que el PP rechace la Ley de Memoria Democrática, desprecie la pluralidad, hable de terrorismo incendiario, pretenda deportar a migrantes y se muestre incómodo ante cualquier avance en derechos civiles. Hace tiempo disimulaba. Ahora, no. Su deriva, abrazando sin pudor los discursos de Vox, no es una anomalía sino una vuelta a casa. El PP, en vez de aislar a la ultraderecha como en Europa, la integra y la legitima. Esta complicidad diligente no solo alimenta la crispación, sino que lo atrapa en una espiral de confrontación política y cultural que impide a España tener una derecha civilizada homologable a la europea y el avance hacia una democracia plena. Y lo que es aún peor: nos acerca peligrosamente hacia un siniestro y oscuro pasado.

viernes, 11 de julio de 2025

¡Envido más!

 

Es casi imposible diferenciar al PP de Vox
Es casi imposible diferenciar al PP de Vox

Feijóo, en su congreso de deriva reaccionaria, calca el discurso xenófobo de Vox y promete que si gobiernan «vamos a reducir la inmigración ilegal». Este gran estratega ignora que si te pones a la altura de Vox, Vox, fiel al manual de Trump y Le Pen, sube la apuesta. Por eso Rocío de Meer envida más y proclama sin tapujos deportar a ocho millones de seres humanos en un «proceso extraordinariamente complejo de remigración» para mantener su versión rancia y excluyente de la «identidad española». Incluso plantea negar la nacionalidad a niños nacidos aquí si sus padres son extranjeros. Lo dice, por cierto, alguien con apellido holandés que, aplicando su propio delirio, no sería considerada española.
Pero lo verdaderamente grave es la claudicación moral del PP, que ha dejado de ser la derecha para convertirse en la muleta blanqueadora de la derecha extrema. ¿Qué esperaba el PP al competir en odio con Vox? ¿Que los ultras le cedieran el protagonismo? Es ingenuidad e irresponsabilidad, porque si juegas con ideas reaccionarias, te quemas. ¿Qué hará ahora Feijóo? ¿Seguir hundiéndose en el fango fascista?
La historia es clara: por el mismo precio, entre el original y la copia, el electorado escoge el original. El PP regala votos a Vox mientras dilapida la poca dignidad, los pocos principios y la poca vergüenza que le quedaba.

lunes, 9 de junio de 2025

Fascismo y guerras

 

No a la guerra es un NO rotundo al fascismo
No a la guerra es un NO rotundo al fascismo

Más de la mitad de los españoles cree que nos abocamos a la Tercera Guerra Mundial. Y, por el auge del fascismo, tal vez no estén desencaminados. Siempre que el fascismo crece, como ahora, se forja un evidente vínculo con la guerra que refleja la naturaleza expansionista y violenta de esta ideología que se nutre del autoritarismo, el nacionalismo extremo, el militarismo y el rechazo a las democracias liberales, lo que lo hace propenso a la guerra y la confrontación.
En conflictos actuales, o del siglo XX, por todo el mundo, la influencia de regímenes autoritarios con tendencias fascistas o neofascistas ha sido incuestionable. En muchos de estos casos, las guerras no solo estuvieron motivadas por intereses territoriales, sino también por la imposición de un orden político basado en el control total, el rechazo a la pluralidad y la justificación de la violencia como un medio legítimo para lograr sus objetivos.
Así, la relación entre los conflictos bélicos y el ascenso del fascismo es una constante de la historia moderna, marcada por la propensión de los regímenes fascistas a utilizar la guerra como instrumento para imponer su ideología, expandir su poder y destruir a quienes perciben en su imaginario como enemigos, ya sean internos o externos. Este vínculo no solo se limita a grandes guerras, sino que se extiende también a conflictos locales, en los cuales el fascismo busca la hegemonía a través de la confrontación y la violencia.
Así que, si usted vota fascista, sepa que vota un sí a la guerra, un sí al asesinato de seres próximos y queridos… Claro que teniendo en cuenta que si los españoles fuéramos ratones muchos votarían al gato…

domingo, 6 de abril de 2025

La Internacional Reaccionaria y Fascista

 

El PP, caído en la trampa de Vox, también ha entrado en la Internacional Reaccionaria y Fascista
El PP, caído en la trampa de Vox, también ha entrado en la Internacional Reaccionaria y Fascista

Marcados por el resurgimiento de movimientos fascistas y reaccionarios que se expanden por todo el mundo, vivimos tiempos cada vez más oscuros. Este abominable fenómeno no se da en un universo paralelo, sino que es una realidad tangible, que alimentan líderes con ansias imperialistas que responden a intereses financieros privados y ven la política no como un medio para mejorar la vida de las personas, sino como un negocio para enriquecer a unos pocos a costa del bienestar colectivo.
Esta Internacional Reaccionaria busca consolidar un nuevo orden donde las grandes corporaciones dominen el mundo y, en lugar de promover el bienestar social, su objetivo es someter a las sociedades a una estructura de poder extremadamente jerárquica, con un pequeño grupo de magnates tecnológicos erigidos como señores feudales modernos. Desde sus posiciones de poder, estos magnates pretenden gobernarnos mientras dictan nuestras vidas y decisiones a través de sus vastos imperios empresariales. Si lo logran, la promesa de progreso y prosperidad se desvanecerá, dejando a la mayoría de la población como simples siervos, dependientes de la protección y las migajas interesadas que nos arrojen unos pocos privilegiados.
Lo que está en juego es mucho más que una lucha económica; es una guerra por la propia democracia. Este auge del fascismo se alimenta de una profunda degeneración moral, que busca desmantelar las bases democráticas y reemplazarlas por un régimen de autocracia plebiscitaria, donde el poder ya no se base en la voluntad del pueblo, sino en una manipulación sistemática que aliene a las mayorías en favor de intereses elitistas.
El peligro de este movimiento no radica solo en su naturaleza autoritaria, sino en el daño irreversible que ya causa en el tejido social y político. Si permitimos que el fascismo siga ganando terreno, nos enfrentaremos a una regresión histórica, donde los avances en derechos humanos y democráticos se desmoronen, dejando un futuro sombrío de control absoluto y opresión.
Es crucial permanecer alertas para defender la libertad, la justicia y la igualdad ante la creciente amenaza de este nuevo totalitarismo.

domingo, 23 de febrero de 2025

La voladura del orden internacional

 

Donald Trump, un peligro que se ha convertido en el perrito faldero de Putin
Donald Trump, un peligro que se ha convertido en el perrito faldero de Putin

Hasta hace bien poco había un consenso mundial para respetar países y ser respetado, regular los intereses de los Estados soberanos y su independencia y garantizar, en mayor o menor medida, la paz mundial. Ese mundo de tratados y convenios internacionales, incluso la narración de la historia del mundo, con el arribo de la Internacional Reaccionaria y Fascista, se ha volatilizado. Algunos ejemplos: Ucrania es responsable de la invasión rusa y consecuente guerra y Zelenski –que no Putin– es un dictador; los migrantes son delincuentes, los imperialismos comparten un mismo ideal de anexiones y limpiezas étnicas; los funcionarios y empresas estadounidenses pueden sobornar a gobiernos y empresas extranjeros; la emergencia climática no existe y se puede contaminar sin medida; el libre comercio será un recuerdo del pasado; el derecho internacional y sus organismos carecen de legitimidad; se valida el uso de la fuerza para conquistar territorios; la toponimia de países y accidentes geográficos será la que más convenga; se cambiará el significado de conceptos establecidos como libertad o democracia; se reescribe la historia…
El orden internacional ha sido barrido con un escobazo. ¡Bienvenidos al inquietante desorden internacional!

miércoles, 12 de febrero de 2025

La nueva Solución Final

 

Son fascistas orgullosos de serlo
Son fascistas orgullosos de serlo

Con personajes tan desalmados como Donald Trump y los de la Internacional Reaccionaria y Fascista, carentes del mínimo rasgo de empatía, regresan el supremacismo y el racismo que dan lugar a algo parecidísimo –adaptado a los tiempos– a la execrable “Solución Final” de la Alemania nazi contra muchos colectivos que resultan deshumanizados: los inmigrantes –una plaga, según ellos, que solo trae pobreza y muerte– son considerados delincuentes a los que hay que deportar y encarcelar masivamente; los palestinos son terroristas que no tienen derecho a vivir en su tierra a la que quiere convertir en un resort turístico; los grupos LGBTIQ+ , unos “pervertidos” que van a ser objeto de una cruzada de desprestigio en la que les negarán sus derechos, lo que incrementará la violencia y discriminación en todos los ámbitos aumentando la desigualdad y su aislamiento.
La degeneración moral de esta Internacional Reaccionaria recorre el mundo y trata de suprimir los avances habidos en derechos humanos y políticas de igualdad, que tantas décadas de lucha costaron lograr.
Hay que actuar. No se puede permanecer impasible. No se puede permanecer callado.