martes, 17 de marzo de 2026

«P’alante»

 

MAR, provocador fascista
MAR, provocador fascista

Miguel Ángel Rodríguez, ese personaje de modales mafiosos apodado MAR, ha terminado imputado por la misma nadería que le costó el puesto al fiscal general del Estado: revelar datos protegidos. Existen, eso sí, diferencias notables. En el caso del fiscal no había pruebas y negó la mayor. En cambio, MAR, en un rapto de esa embriaguez tabernaria y prepotente que tanto lo define, se jactó de la filtración con la soberbia de quien se sabe intocable. Total, la impunidad es un derecho adquirido, ¿no? 
Ahora llega lo importante. Si el Supremo aplicó aquel rigor detectivesco de «él o alguien de su entorno» –aunque sea inconcebible en un tribunal– para condenar al fiscal por ciencia infusa, con MAR lo tienen en bandeja de plata: el reo confesó el delito entre bravuconadas digitales y hay pruebas. Mismo hecho, mismo destino... ¿verdad? Si MAR se va de rositas tras admitir lo que al fiscal, sin pruebas, le costó «ir p’alante», confirmaremos, una vez más, que en España el Código Penal se aplica según el color del carné.
Pasen y vean: el circo de la justicia a la carta continúa.

domingo, 15 de marzo de 2026

Bajar impuestos: monotema del liberalismo

 

El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres
El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres

¡Qué sorpresa! PP y Vox proponen bajar impuestos.
A ver, liberales de salón, escriban 200 veces: “El asfalto no brota por generación espontánea. Colegios, hospitales y pensiones no se financian con libertad”. La curva de Laffer es, para ellos, un dogma de fe; para el resto, un cuento de hadas que quiere convencernos de que bajar impuestos recauda más. Spoiler: nunca pasa, se recauda menos.
¿Por qué no subir impuestos a grandes fortunas, bancos y energéticas que ganaron tanto? ¡Qué radicalismo bolchevique pedir progresividad! Mejor quitemos el IVA al pan para que el margen se lo quede supermercados y distribuidores y el Estado pierda millones de recaudación. Magnífico negocio para los de siempre.
Sabemos que cuando los impuestos se bajan “temporalmente”, luego hay que subirlos. Y entonces –¡oh, sorpresa!– los mismos que pedían bajarlos montan un escándalo.
Es enternecedor ver cómo lloran por la inflación –«es el mercado (capitalismo), amigo»– mientras aplauden las privatizaciones de los 90 donde Aznar vendió a precios de saldo las “joyas de la corona” para que hoy, en plena crisis de una guerra aplaudida por PP y Vox, el Estado sea un espectador que paga la fiesta mientras los dividendos privados engordan.
Pero oye, que el problemón es que pagas mucho de IRPF. ¡Claro que sí, campeón!

jueves, 12 de marzo de 2026

Señor Aznar: memoria y responsabilidad

 

Aznar es la encarnación de la soberbia
Aznar es la encarnación de la soberbia

Justo en el aniversario del 11-M, Aznar exhibió de nuevo un cinismo hiriente: afirma que «está más que justificado que se intente cambiar un régimen que altera completamente las reglas internacionales». ¿Se refiere a Trump y sus constantes atropellos al derecho global? Por supuesto que no; su objetivo es Irán.
Resulta una ironía macabra que quien dinamitó la legalidad para hundirnos en la guerra de Irak y el caos del ISIS pretenda hoy dar lecciones de derecho. Aznar es el único miembro del Trío de las Azores que sigue atrincherado en su soberbia, incapaz de pedir perdón, prefiere cerrar la efeméride alimentando delirios conspiranoicos junto a Mayor Oreja. Su desprecio por la verdad y por el marco jurídico que juró defender es una afrenta permanente. Quien sacrificó la seguridad y la ley por intereses espurios no merece respeto, sino un juicio moral implacable. Sin asunción de responsabilidad ni vergüenza, su legado permanece sentenciado por la ilegalidad y la traición a la memoria de las víctimas.

Feijóo y el milagro de los panes, los peces y el IVA

Feijóo, ¿ignorante, pérfido o... ambas cosas a la vez?
Feijóo, ¿ignorante, pérfido o... ambas cosas a la vez?

 Sostiene Feijóo —no sé si por ignorancia o mala fe; en su caso ambas opciones conviven con naturalidad— que hay que bajar el IVA porque «si el combustible sube, el Gobierno recauda más». Lo suelta con ese tono grave de quien acaba de descubrir una conspiración internacional escondida en la manguera del surtidor.
Habrá que explicarle al flamante “estadista” que los impuestos no son el botín personal del Gobierno, sino el andamiaje del Estado. Con ellos se pagan esas menudencias prescindibles: hospitales, pensiones, colegios e infraestructuras. Bagatelas frente al placer intelectual de soltar un titular populista.
Pero la cima del ingenio llega cuando recordamos que, mientras clama por el alivio del ciudadano, su partido —en armoniosa compañía de Vox— votó hace dos semanas contra el decreto que precisamente topaba esa subida. Una estrategia brillante: prender fuego a la casa mientras se pisa la manguera del bombero. Y un prodigio de gestión: primero bloquea la solución y luego denuncia el problema. Si la perfidia cotizara, Feijóo sería el rey. Aunque no lo es porque no quiere.

martes, 10 de marzo de 2026

Europa: el derecho o el abismo

 

¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?
¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?

La postura de Ursula von der Leyen no es realismo político; es un acta de sumisión. Afirmar que Europa debe dejar de ser la guardiana del orden internacional porque este se desmorona es una cobardía histórica. En la hora más oscura, la respuesta no es apagar el faro, sino avivar su luz.
El desprecio por las normas que exhiben figuras como Trump, Putin, Netanyahu o Milei no es una “nueva normalidad” a la que adaptarse, sino una patología que combatir. Estos fascistas pretenden sustituir la justicia por el músculo, condenando al planeta a un estado de colisión perpetua. Si Europa renuncia a sus valores bajo el pretexto del pragmatismo, no estará sobreviviendo: estará cavando su propia fosa.
Nuestra identidad se forjó sobre las cenizas de los hornos crematorios y el hedor de las trincheras. Olvidar que el derecho común es el único dique contra el canibalismo entre naciones es un suicidio moral. La adaptación que nos propone es una rendición ante la fuerza bruta. Europa no tiene derecho a capitular. Porque cuando las reglas mueren, lo que emerge no es un orden nuevo, sino el grito de guerra de los tiranos y el silencio de los cementerios. Abdicar de la ley es invitar a la barbarie.

domingo, 8 de marzo de 2026

Sempiterno engaño

 

¡Basta ya de guerras imperialistas!
¡Basta ya de guerras imperialistas!

Hay tradiciones que no se pierden, como el turrón en Navidad, que las pensiones no se sostienen o el anuncio de que Irán tendrá la bomba atómica el próximo martes. Es el “mañana empiezo” de la geopolítica: una promesa eterna que sirve para justificar el noble arte de la guerra imperialista preventiva “porque me da la gana”.
El calendario es revelador. En 1984, el Senado de EE. UU. calculó 7 años. En 1992, Netanyahu rebajó la espera a 3. En 1995, la CIA situó la debacle nuclear en el año 2000. Llegó, se temió por los ordenadores… pero la bomba iraní tampoco apareció. Lejos de rendirse, en 2012 Netanyahu acudió a la ONU con un dibujo de bomba digno del Correcaminos –no es broma– y aseguró que 2013 sería el apocalipsis. Han pasado más de diez años y el “punto” sigue desplazándose con admirable disciplina. Ahora han atacado a Irán y la bomba no aparece.
El libreto resulta familiar. En 2003, el “Trío de las Azores” nos vendió armas de destrucción masiva en Irak con la misma convicción con la que un trilero señala la bolita. No aparecieron jamás, pero el mundo quedó hecho unos zorros. El guion es tan previsible que aburre, pero mientras el público siga comprando palomitas, los imperialistas de turno seguirán efectuando guerras preventivas basadas en pruebas que nunca llegan a materializarse; aunque las víctimas inocentes de sus guerras, sí.

jueves, 5 de marzo de 2026

Soberanía no es servilismo

 

Hastiado de patriotas de pandereta
Hastiado de patriotas de pandereta

Defender el derecho internacional y los principios de la UE no son opciones negociables; es un deber. Claudicar por miedo tampoco es opción. Si Trump amenaza a España y sostiene que «puede usar las bases si quiere, que podría simplemente volar y usarlas. Nadie nos va a decir que no las usemos», la respuesta no puede ser la sumisión. Plantar cara tiene costes; pero ceder aún más: la inestabilidad y la dependencia disparan los precios y, además, se pierde la dignidad. España no es el patio trasero de nadie.
Ante las amenazas, PP y Vox vuelven a alinearse con el poderoso cuando quieren tratar a España como peón estratégico. Mucho símbolo y mucha bandera; poca defensa efectiva de la legalidad internacional y de la autonomía nacional. El patriotismo no es obediencia selectiva ni cálculo partidista. Es coherencia cuando hay presión.
Los derechos humanos y la Carta de la ONU no son sugerencias opcionales que se puedan ignorar por miedo o conveniencia. Son los cimientos que nos definen como democracia y como proyecto europeo. Renunciar a ellos ante la primera amenaza no es pragmatismo, es una traición a nuestros valores fundamentales.
Decir ¡No a la guerra! y ¡sí a los derechos humanos y al derecho internacional!, no es ingenuidad. Es la única base sólida para una convivencia justa. Lo contrario no es realismo: es rendición.