lunes, 24 de agosto de 2026

Trump, la política convertida en extorsión

 

Donald Trump, un peligro para el planeta
Donald Trump, un peligro para el planeta

Resulta inquietante que el presidente de Estados Unidos llegara siquiera a plantear un despropósito tan grande como imponer un peaje del 20 % a los buques que crucen el estrecho de Ormuz, una vía por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La mafia construyó su poder ofreciendo “protección” a cambio de dinero: quien pagaba quedaba a salvo; quien se negaba sufría las represalias de quienes decían protegerle. Ese mismo esquema recuerda a la pretensión de Donald Trump. No es diplomacia ni liderazgo, sino la lógica del chantaje: pagar o afrontar las consecuencias.
Con propuestas de este calibre, la política exterior deja de apoyarse en el derecho internacional para convertirse en la imposición del más fuerte. Arrasar alianzas, despreciar las instituciones multilaterales y utilizar el inmenso poder militar estadounidense como instrumento de presión degrada la legitimidad de Occidente y alimenta la inestabilidad global. Cuando una superpotencia actúa con métodos que evocan la extorsión mafiosa, el mundo entero queda expuesto a una peligrosa deriva donde la fuerza pretende sustituir definitivamente a la ley. Si el arsenal nuclear se gestiona con la ética de un gánster, el planeta entero queda como rehén de una red de extorsión global. El mundo corre un peligro de muerte.

lunes, 10 de agosto de 2026

El eclipse que da luz

 

¿Cómo se puede votar a PP y Vox para que te machaquen?
¿Cómo se puede votar a PP y Vox para que te machaquen?

Gracias al eclipse he comprendido, por fin, uno de los grandes misterios de nuestra civilización.
Para conducir un coche hay que tener más de 18 años. Para votar, también. Hasta aquí, perfecto: la democracia y la carretera exigen cierta madurez.
Pero llega el eclipse y ¡zas!, la DGT y la Guardia Civil nos advierten solemnemente de que está prohibido conducir con las gafas del eclipse puestas.
Bien, teniendo en cuenta esta prohibición, ahora me explico cómo, si alrededor del 10% de la humanidad acapara aproximadamente el 76% de la riqueza mundial, mientras el otro 90% se reparte las sobras, no hay ningún misterio en que la derecha gane elecciones prometiendo, básicamente, que los de arriba van a seguir viviendo a cuerpo de rey.
Visto lo visto, muchos llevan años votando en democracia con las gafas del eclipse puestas.

miércoles, 5 de agosto de 2026

La corrupción se viste de privatización

 

Cada vez que abre la boca, Feijóo se desinfla
Cada vez que abre la boca, Feijóo se desinfla

Feijóo afirmó hace pocos días que «es corrupción usar el poder para beneficiar a unos pocos en perjuicio del conjunto». Es una frase impecable. Precisamente por eso debería recordársela a los presidentes y presidentas autonómicos de su propio partido que cada vez que impulsan nuevas privatizaciones en la sanidad y la educación públicas aplican este saqueo sistemático.
Cuando se derivan recursos públicos hacia empresas privadas para gestionar servicios esenciales, el interés general queda subordinado al negocio de unos pocos. Los beneficios empresariales no aparecen por arte de magia: salen, en última instancia, del dinero que aportan todos los contribuyentes. Cada euro destinado a retribuir a accionistas o engrosar márgenes empresariales es un euro que no se invierte en contratar más profesionales, reducir listas de espera, modernizar infraestructuras o reforzar la enseñanza pública.
Garantizar unos servicios públicos fuertes no debería ser una disputa partidista, sino una prioridad de eficiencia, equidad y responsabilidad fiscal. Si el PP sostiene que favorecer a una minoría a costa de la mayoría es una forma de corrupción, debería revisar sus políticas de privatización, que son el mejor ejemplo de esa contradicción al desmantelar el Estado de bienestar para convertir derechos fundamentales en un negocio rentable para muy pocos.

domingo, 2 de agosto de 2026

Tragedia migratoria: crueldad e hipocresía derechista

Esta es la trágica realidad de las migraciones forzadas, no el relato de PP y Vox
Esta es la trágica realidad de las migraciones forzadas, no el relato de PP y Vox

 Detrás de cada migrante hay sufrimiento. Muy pocas personas arriesgan su vida y abandonan su hogar si creen tener una alternativa digna. Huyen de la miseria, el hambre, la guerra, la falta de oportunidades... Por ello, resulta alarmante que la derecha deshumanice estas vidas con bulos mezquinos, tachando de “invasión” o “ataque” la pura supervivencia. La inmensa mayoría no son delincuentes, sino personas indefensas, utilizadas en una guerra híbrida, que añoran un futuro mejor, como usted querría para los suyos.
La frontera entre España y Marruecos separa dos realidades socioeconómicas marcadas por una profunda brecha de ingresos y oportunidades. Ante este desafío, la respuesta puramente punitiva o de rechazo carece de viabilidad a largo plazo. Es intolerable pretender que Marruecos actúe como gendarme; ninguna dictadura debe custodiar derechos humanos. Si no queremos migración forzada, la solución pasa por impulsar el desarrollo, la estabilidad y las oportunidades en los países de origen, en lugar de explotar el racismo y el miedo con fines electorales. Es urgente exigir a la oposición liderazgos responsables orientados a resolver los problemas de fondo y a preservar la convivencia social. Un mundo mejor es posible.
Marruecos utiliza los flujos migratorios como arma geopolítica para desestabilizar la democracia española, alentado por EE.UU. e Israel. Esta estrategia cruel ya ha costado decenas de muertes trágicas. Lo más cínico es que estos tres Estados –el Congreso de EE.UU. llegó a describir Ceuta y Melilla como ciudades situadas en territorio marroquí– sostienen que Ceuta y Melilla son marroquíes, mientras los supuestos “patriotas” de la derecha española callan sumisos. Su patriotismo es una farsa xenófoba.

viernes, 31 de julio de 2026

El pisito

 

Y no solo, el victimismo también.
Y no solo, el victimismo también.

Lo fascinante del “pisito” de 485 metros cuadrados no es su tamaño, sino el tierno esmero con el que intentaron ocultarlo. De no ser porque un periodista husmeó en el Registro de la Propiedad, tres meses después de la firma secreta, hoy estaríamos financiando una majestuosa residencia a Ayuso pagada con el dinero de todos los madrileños, pero camuflada en los presupuestos como “almacén de fotocopiadoras” o “archivo de folletos turísticos” a unos metros de casa de sus padres.
Cuando el escándalo saltó por los aires, la primera pirueta argumental de la factoría de ficción de la Comunidad de Madrid rozó la genialidad: afirmaron que la lideresa necesitaba urgentemente ese espacio como despacho temporal. ¡Claro que sí! Ideal para recibir autoridades en la terraza de 200 metros cuadrados, porque los acuerdos mejoran sustancialmente si se hacen con un buen cóctelito al aire libre y vistas VIP a Chamberí. Qué mejor sitio para firmar un decreto que junto a una barbacoa en la terraza.
El problema es que, como el Plan Urbanístico prohíbe las oficinas allí arriba, cambiaron el libreto de excusas por algunas delirantes y victimizantes: que si los incendios, que si el sueldo congelado, que no sabemos para qué será… Y, redoble de tambor, como guinda final se vende para ayudar a los de los incendios. Patético uso de las víctimas.
El verdadero milagro de la presidenta no es obrar el prodigio de encontrar un pisito enfrente de la casa de sus padres, sino lograr que la justicia sufra de repentina presbicia. Mientras a unos les inspeccionan hasta los calzoncillos que llevan, los de derechas se van de rositas. Aquí los tribunales mirarán hacia otro lado con total elegancia. En Madrid, la Diosa Temis no solo es ciega, sino que parece estar esperando pacientemente a que la inviten al cóctel de inauguración.
¡Y pensar en la que le montaron a Sánchez por cambiar un colchón que llevaba siete años con Rajoy!

miércoles, 29 de julio de 2026

PP: ¡España arde, viva el negacionismo!

 

Mientras España se calcina una vez más, los necios niegan
Mientras España se calcina una vez más, los necios niegan

Mientras España arde, Telemadrid acoge en sus tertulias el discurso de quienes niegan o minimizan la emergencia climática. El PP repite una mentira tan interesada como peligrosa: que la protección ecológica bloquea la limpieza de los montes. Es falso. La legislación estatal obliga a gestionar las tierras forestales; lo que falla es la pasividad de los gobiernos autonómicos para hacerla cumplir.
La crisis climática no es una ideología, es un hecho avalado por décadas de evidencia científica. El consenso internacional atribuye de forma inequívoca el calentamiento global a la actividad humana. Este fenómeno incrementa la frecuencia e intensidad de las olas de calor y eleva el riesgo de incendios extremos. Negarlo o sembrar dudas, como hizo Feijóo al afirmar que «ya veremos si se consolida», es ignorar lo que la ciencia lleva años demostrando.
El Gobierno vuelve a ofrecer un gran pacto de Estado; pero ¿cómo va a haberlo si el PP solo quiere derribarlo? Tienen que buscar excusas peregrinas: Tellado trivializa el cambio climático y Ayuso despacha las propuestas como «soluciones de brocha gorda», mientras Vox, su socio habitual, habla de «fanatismo climático». La realidad no entiende de consignas.
La hipocresía del PP resulta inmoral: recortan impuestos a los ricos y desmantelan los servicios públicos. El TSJ de Madrid dictó que Ayuso desvió indebidamente 40 millones de euros destinados exclusivamente a bomberos para tapar gastos ordinarios. En paralelo, la Comunidad Valenciana ha recortado prevención de incendios para destinarlo a fomentar la tortura animal. Menos prevención, más propaganda. Eso sí que es ideología. Eso sí que es un modelo profundamente letal, irresponsable y pirómano.

domingo, 26 de julio de 2026

Comunidad Valenciana: Del tabú a la norma

 

Vox atrapa al PP en los vericuetos del fascismo
Vox atrapa al PP en los vericuetos del fascismo

La Ventana de Overton explica cómo una idea que antes era inaceptable para la sociedad puede acabar considerándose normal si se introduce de forma gradual en el debate público. Primero es impensable por el rechazo que provoca, después pasa a ser radical, luego, a ser debatida, aceptada, considerada sensata y, finalmente, incorporada a las instituciones.
Ese mecanismo ayuda a entender cómo la llamada «prioridad nacional», defendida durante años por la derecha extrema, ha terminado reflejada en los presupuestos de la Comunidad Valenciana de PP y Vox. Lo que antes era impensable y un discurso fascista hoy es política oficial que supedita las ayudas de vivienda y servicios sociales al origen y arraigo.
La historia ofrece trágicos ejemplos similares: discursos antes marginales que acabaron legitimando discriminaciones por origen, religión o etnia. Cuando una democracia maquilla la exclusión y la convierte en ley presupuestaria, el peligro ya no es una mera provocación retórica. Es una degradación institucional irreversible. El racismo de Estado comienza cuando la discriminación se financia con dinero público para señalar al diferente.