jueves, 22 de octubre de 2026

¡¿Queréis callar hasta que cierren las urnas?!

 

La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas
La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas

Mientras Vox presume de que la motosierra de Milei «se va a quedar en nada» y amenaza con un «¡Bulldozer!» cuando alcancen la mayoría absoluta, altavoces mediáticos exigen al PP que calle sobre las pensiones hasta después de las elecciones: «Que hablen cuando ya estén formando Gobierno; pero antes, por favor, que estén callados». Es decir, pretenden, de forma maquiavélica, ocultar sus planes hasta que las urnas estén precintadas.
¿Quieren camuflar la realidad para que diez millones de pensionistas voten a ciegas, hurtándoles el derecho a saber qué pasará con el esfuerzo de toda su vida? Ocultar los planes por temor a perder votos no es prudencia; es una emboscada electoralista y una cobardía política. Quien pretenda decidir sobre el dinero de los demás tiene la obligación moral de explicarse antes de que se vote, nunca después.
Esta forma de actuar es deleznable. Va directamente contra los ciudadanos de a pie. Jugar con el sustento ajeno mediante el engaño y el ocultamiento deliberado es una traición intolerable. Quien esconde sus planes hoy, os saqueará mañana.

martes, 20 de octubre de 2026

El confortable y bien pagado diván de la equidistancia

 

La ultraderecha crispadora (PP) con la ayuda de la derecha extrema (Vox)
La ultraderecha crispadora (PP) con la ayuda de la derecha extrema (Vox)

Repartir culpas a partes iguales mientras la democracia se desmorona no es moderación; es un negocio redondo para blanquear al pirómano. Qué tierno resulta el mantra de que «todos son iguales», una falacia diseñada para mentes perezosas que no quieren mirar la hemeroteca.
Porque los datos son obstinados: la derecha española padece una alergia crónica a la legitimidad ajena cada vez que la izquierda gobierna. Desde 2019, su aportación al debate público no es proponer empleo, pensiones, vivienda, sanidad o educación sino berrear «okupas», «hijo de puta» e «ilegítimos». Una bellísima coreografía del ruido que persigue que el ciudadano hastiado se quede en casa.
Pero lo más grande, el genuino monumento al cinismo lo construyen esos tertulianos «neutrales», almas cándidas que equiparan con exquisita finura al fabricante industrial de bulos, de cuyos patrocinios dependen, con quien intenta gestionar. Esa cobardía mediática ya ha cobrado su peaje de sangre social: el Atlas de la Polarización confirma que cinco millones de españoles (un dramático 14 %) ya no se hablan con su familia o amigos por esta hostilidad. Seguir jugando a la imparcialidad ficticia ante este vector de demolición es ridículo. Señalar a la derecha con nombres y siglas no es sectarismo, sino una simple cuestión de higiene y rigor.

domingo, 18 de octubre de 2026

La derecha contra el ciudadano

 

La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar
La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar

Mientras la derecha portuguesa legisla sin tapujos para blindar a los fondos buitre y rentistas, en España el PP y Vox ejecutan una estrategia más sibilina: el silencio y bloqueo absoluto. Desde 2019, el Gobierno central ha aprobado la Ley de Vivienda, frenado desahucios, prorrogado contratos, reformado el marco laboral y subido el SMI, entre otras medidas. Frente a este escudo social, la oposición opera bajo un cálculo perverso. Votan en contra de cada avance en el Congreso, celebrando con aplausos la caída de decretos necesarios, y saboteando deliberadamente las leyes en las comunidades autónomas donde gobiernan.
Esto no es discrepancia ideológica; es asfixia premeditada para servir al poderoso. Obstruyen cualquier alivio familiar con tal de proteger los privilegios de los ricos y desgastar al Ejecutivo, pretendiendo después culpar al Estado de una inacción que ellos mismos provocan. Queman el bienestar público mientras esconden el extintor.
Jugar con el desamparo y el derecho a la vivienda para satisfacer privilegios no es política: es una crueldad intolerable y una traición directa a la ciudadanía. Quienes mercadean con la miseria ajena, boicotean la dignidad humana y condenan al desahucio a las familias no merecen amnesia ni beneficio de la duda. Merecen el repudio absoluto, el desprecio ético y el castigo implacable, definitivo e histórico de las urnas. ¡Fuera de las instituciones!

jueves, 15 de octubre de 2026

¿Que las pensiones qué…?

 

Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno
Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno

Llevo oyendo hablar del «colapso inminente» de las pensiones desde que los pantalones de campana comenzaban a estar de moda. También cuando empecé a trabajar a finales de los setenta. Hoy estoy jubilado, cobro mi pensión y la cantinela sigue siendo la misma. Pasan las décadas, mueren dictadores, cambian gobiernos y se jubilan generaciones enteras y las pensiones siguen pagándose. Todo responde a una estrategia burda: sembrar el pánico para trincar un pastel jugoso. Tras hincar el diente a sanidad y educación, el gran capital ansía devorar las pensiones. La derecha insiste en que las pensiones «no se sostienen», «que van a petar» y, acto seguido, sus aliados de la banca ofrecen planes privados con una sonrisa de tiburón para «salvarnos». Un negocio redondo: aterrorizar al trabajador para que entregue sus ahorros a entidades que quiebran y exigen rescates públicos. ¿Quién garantiza un fondo que mañana puede devaluarse por completo?
Debilitar las pensiones públicas para abrir un negocio privado no es salvar a los ciudadanos: es desvalijar sus derechos para ponerlos al servicio de intereses económicos. Quien juegue con el sustento de nuestros mayores para favorecer a la banca no merece su confianza. Es una forma de actuar deleznable, una traición a quienes levantaron España con su sudor. Quien mercadea con la vejez de sus ciudadanos merece el más absoluto desprecio en las urnas. Con el pan del pueblo no se negocia, no se especula y, bajo ningún concepto, se consiente.
Por eso, pensionistas: voten con la cabeza, no con las tripas. Con el actual Ejecutivo, la pensión media ha aumentado casi 500 € al mes, mientras que el modelo del 0,25 % del PP habría sido solo 30 €. Por su parte Abascal dice que «las pensiones se pagarán de la manera que sea, con un sistema u otro». Ese «como sea» quiere decir con rebajas y congelaciones. Y ese «un sistema u otro» quiere decir que serán privatizadas.
Blanco y en botella. Ustedes mismos.

martes, 13 de octubre de 2026

Señalar: la antesala del abismo social

 

¡YA BASTA!
¡YA BASTA!

La deriva fascista que presenciamos responde a una estrategia de crispación minuciosamente ejecutada por la derecha y la extrema derecha. Mediante la hipérbole constante, el insulto y el señalamiento público, han inoculado el odio en el tejido social, quebrantando los consensos mínimos de convivencia.
La historia nos advierte con trágica lucidez: todo proceso totalitario comienza con la deshumanización del disidente a través de la palabra. Esta deshumanización crea el marco idóneo para que la violencia física sea percibida como legítima por sectores radicalizados, en el momento en que la dignidad ajena deja de importar. Perseguir a quienes exigen un derecho fundamental plasmado en la Constitución no solo es un ataque a la juventud, sino también un atentado directo contra la base del Estado social. Si permitimos que el odio dicte las reglas y rebase el punto de no retorno, la fractura democrática será irreparable. Llegados a este extremo, la sociedad debe decir basta.

domingo, 11 de octubre de 2026

Cuando la bandera necesita chillar

 

¡VIVA ESPAÑA, COÑO!
¡VIVA ESPAÑA, COÑO!

Hay una paradoja psicológica humana: cuanto más necesita una identidad ser exhibida, más necesita ser confirmada. El patriotismo de pacotilla —ese de España siempre en la boca, la pulserita, la Kalinka cañí del «yo soy español», el berrido futbolero, el ¡Viva España! ante cualquier nimiedad…— esconde un vacío clínico fascinante. La psicología asocia la sobrecompensación con una profunda inseguridad. Quien necesita recordar su procedencia antes del café no sufre de exceso de amor patrio, sino de un pánico atroz a la insignificancia.
Vox, el PP y personajes como Marcos de Quinto operan aquí. La bandera, que debería representar a todos, termina convertida en frontera psicológica porque se blande como porra moral. Convierten el país en una selectividad identitaria donde ellos —«españoles de bien»— ponen la nota.
No hay seguridad tras el grito; hay miedo a que, si callan, alguien les pregunte qué piensan. Si necesitas gritar que eres algo para creértelo, no eres un patriota; eres un paciente necesitado de validación que usa el mapa como frontera psicológica. Tanta purpurina rojigualda solo tapa la grieta de un ego asustado que, sin ruido, queda desnudo.
Mucha «¡ESPAÑA, COÑO!», pero jamás se ponen del lado de los españoles de a pie.

jueves, 8 de octubre de 2026

Depredadores de lo público

 

El PP dispuesto a cargarse el Estado de Binestar. Ahora las pensiones
El PP dispuesto a cargarse el Estado de Binestar. Ahora las pensiones

Para el capital y su aliada, la derecha, los derechos no son conquistas sociales, sino nichos de mercado. Tras degradar la sanidad y la educación, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) apuntan al botín más codiciado: las pensiones. Su estrategia consiste en infundir terror sosteniendo que «el sistema de pensiones es un zombi; lo han quebrado» y que necesita una transición hacia un modelo mixto público-privado.
Se trata de una trampa nefasta. Privatizar las pensiones equivale a transformar un derecho constitucional en una apuesta de casino, a merced de mercados volátiles, comisiones y fondos que, si colapsan, exigen rescates públicos dejando al ciudadano sin su jubilación. Resulta revelador que la supuesta «sostenibilidad» de PP y Vox exija sacrificios al pensionista mientras blinda los beneficios fiscales de las élites y grandes corporaciones. Las pensiones no plantean un problema matemático de escasez, sino de reparto de la riqueza. Lo insostenible no es la vejez de la clase trabajadora; es la codicia de quienes pretenden mercantilizar la incertidumbre de millones de jubilados para engordar el negocio financiero de unos pocos. Las pensiones se defienden, no se venden.
Voten con cabeza.