martes, 24 de marzo de 2026

Oro, espada y cruz: la mentira civilizadora

Enfrentar el revisionismo de Ayuso no es una batalla ideológica, sino un ejercicio de higiene histórico-mental frente a un pasado de expolio y sangre. Afirmar que «los de la cruz trajimos el orden» es una crueldad retórica que ignora la hoguera, el potro inquisitorial y la codicia.
Cortés no sembró paz: aniquiló Tenochtitlán. Pizarro no instauró justicia: secuestró, cobró el rescate en oro y ejecutó a Atahualpa en un acto de traición fundacional. ¿Y qué decir de la locura de Lope de Aguirre? Su rastro de sangre confirmó que el fin no era la fe, sino el dorado metal de esas tierras. Se calcula que el 90 % de la población originaria pereció bajo el peso de la brutalidad y los virus.
Llamar «orden» al saqueo sistemático y a la aniquilación cultural y personal es de un cinismo insoportable. Invocar el contexto para blanquear el horror es ignorar a contemporáneos, como De las Casas o Montesinos, que ya entonces denunciaron la infamia. No fue evangelización; fue una maquinaria de exterminio. Llamar civilización a la estela de cadáveres es, sencillamente, el último crimen.

domingo, 22 de marzo de 2026

El noble arte de marear al reloj

 

Pasan los años y seguimos abonados al cambio de hora franquista
Pasan los años y seguimos abonados al cambio de hora franquista

Cada primavera España practica un deporte atávico: mover el reloj una hora y fingir que el sol ha cambiado de opinión. El pobre astro despierta por el horizonte, mira a España, consulta el meridiano de Greenwich y suspira: «Otra vez estos adelantados». Es alucinante: en Finisterre amanece cuando en Berlín van por el segundo café, pero nuestros relojes insisten en que somos vecinos de rellano. La lógica geográfica sugiere compartir hora con Portugal, Reino Unido o Canarias, pero preferimos vivir como si estuviéramos dos husos más al este y llamarlo ahorro energético, que nadie ve, pero todos sufrimos. Cada seis meses repetimos el ritual de forzar el ritmo circadiano: niños zombis, abuelos desorientados y adultos con ojeras. Europa dijo en 2019 que ya bastaba, pero los burócratas debieron de perder el norte en algún despacho y aquí seguimos, descolocando al sol por decreto. Tal vez el día en que dejemos el reloj quieto descubramos algo revolucionario: que el sol siempre estuvo donde debía. Somos nosotros los que vamos con retraso.

viernes, 20 de marzo de 2026

El patriota tóxico

 

No se puede ser más inútil para un país
No se puede ser más inútil para un país

Europa observa a Feijóo entre el estupor y el desdén. No es solo su incapacidad para balbucear inglés porque no quiere; es su papel de correveidile tóxico que viaja a Bruselas con el único fin de boicotear a su propio país. Resulta infame que alguien que se autoproclama «hombre de Estado» actúe como un lobista contra los intereses de España, saboteando fondos vitales para familias y empresas mientras niega, con tic autoritario, la legitimidad de un Gobierno democrático. Es una deslealtad sin parangón en la UE.
Su obsesión contra Sánchez ha mutado en patología. Esa insolvencia moral le empuja a embarrar y sembrar sospechas allá donde España brilla. Es el heredero del cinismo de Montoro: «Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros». No hace oposición: perpetra un sabotaje envuelto en la bandera. Este patriotismo de hojalata, que denigra nuestra imagen por puro rencor electoral, es la forma más baja de antipolítica. Ya basta de salvapatrias: Feijóo no es la alternativa, es el lastre.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Silencio atronador de los airados

 

Qué cómodo es no pensar
Qué cómodo es no pensar

¿Dónde están ahora? ¿Dónde se han metido quienes hace poco tiempo se rasgaban las vestiduras, clamaban al cielo y escupían indignación ante la mera idea de pedir perdón a México por la conquista? Aquellos que ridiculizaban cualquier gesto de autocrítica hoy guardan un silencio tan espeso como revelador, ahora que el propio rey Felipe VI reconoció lo evidente: que hubo abusos, hubo excesos y hubo una sombra ética imposible de negar. Y, de repente, los valientes de tribuna desaparecen.
No era una cuestión de orgullo nacional, como nos quisieron vender, sino de negacionismo cómodo; ese que se parapeta en una historia edulcorada para no incomodarse, para no pensar, para no asumir que su concepto de patria también se cimenta sobre la barbarie. Y ahora, ante palabras oficiales que dinamitan su relato, optan por callar. Ni rectificación, ni reflexión, ni un mínimo gesto de coherencia.
Ese silencio no es prudencia: es el colapso de su cobardía. Reconocer errores no debilita a un país, lo dignifica; lo que lo degrada es la soberbia de quienes solo saben gritar cuando se niegan a escuchar.

martes, 17 de marzo de 2026

«P’alante»

 

MAR, provocador fascista
MAR, provocador fascista

Miguel Ángel Rodríguez, ese personaje de modales mafiosos apodado MAR, ha terminado imputado por la misma nadería que le costó el puesto al fiscal general del Estado: revelar datos protegidos. Existen, eso sí, diferencias notables. En el caso del fiscal no había pruebas y negó la mayor. En cambio, MAR, en un rapto de esa embriaguez tabernaria y prepotente que tanto lo define, se jactó de la filtración con la soberbia de quien se sabe intocable. Total, la impunidad es un derecho adquirido, ¿no? 
Ahora llega lo importante. Si el Supremo aplicó aquel rigor detectivesco de «él o alguien de su entorno» –aunque sea inconcebible en un tribunal– para condenar al fiscal por ciencia infusa, con MAR lo tienen en bandeja de plata: el reo confesó el delito entre bravuconadas digitales y hay pruebas. Mismo hecho, mismo destino... ¿verdad? Si MAR se va de rositas tras admitir lo que al fiscal, sin pruebas, le costó «ir p’alante», confirmaremos, una vez más, que en España el Código Penal se aplica según el color del carné.
Pasen y vean: el circo de la justicia a la carta continúa.

domingo, 15 de marzo de 2026

Bajar impuestos: monotema del liberalismo

 

El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres
El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres

¡Qué sorpresa! PP y Vox proponen bajar impuestos.
A ver, liberales de salón, escriban 200 veces: “El asfalto no brota por generación espontánea. Colegios, hospitales y pensiones no se financian con libertad”. La curva de Laffer es, para ellos, un dogma de fe; para el resto, un cuento de hadas que quiere convencernos de que bajar impuestos recauda más. Spoiler: nunca pasa, se recauda menos.
¿Por qué no subir impuestos a grandes fortunas, bancos y energéticas que ganaron tanto? ¡Qué radicalismo bolchevique pedir progresividad! Mejor quitemos el IVA al pan para que el margen se lo quede supermercados y distribuidores y el Estado pierda millones de recaudación. Magnífico negocio para los de siempre.
Sabemos que cuando los impuestos se bajan “temporalmente”, luego hay que subirlos. Y entonces –¡oh, sorpresa!– los mismos que pedían bajarlos montan un escándalo.
Es enternecedor ver cómo lloran por la inflación –«es el mercado (capitalismo), amigo»– mientras aplauden las privatizaciones de los 90 donde Aznar vendió a precios de saldo las “joyas de la corona” para que hoy, en plena crisis de una guerra aplaudida por PP y Vox, el Estado sea un espectador que paga la fiesta mientras los dividendos privados engordan.
Pero oye, que el problemón es que pagas mucho de IRPF. ¡Claro que sí, campeón!

jueves, 12 de marzo de 2026

Señor Aznar: memoria y responsabilidad

 

Aznar es la encarnación de la soberbia
Aznar es la encarnación de la soberbia

Justo en el aniversario del 11-M, Aznar exhibió de nuevo un cinismo hiriente: afirma que «está más que justificado que se intente cambiar un régimen que altera completamente las reglas internacionales». ¿Se refiere a Trump y sus constantes atropellos al derecho global? Por supuesto que no; su objetivo es Irán.
Resulta una ironía macabra que quien dinamitó la legalidad para hundirnos en la guerra de Irak y el caos del ISIS pretenda hoy dar lecciones de derecho. Aznar es el único miembro del Trío de las Azores que sigue atrincherado en su soberbia, incapaz de pedir perdón, prefiere cerrar la efeméride alimentando delirios conspiranoicos junto a Mayor Oreja. Su desprecio por la verdad y por el marco jurídico que juró defender es una afrenta permanente. Quien sacrificó la seguridad y la ley por intereses espurios no merece respeto, sino un juicio moral implacable. Sin asunción de responsabilidad ni vergüenza, su legado permanece sentenciado por la ilegalidad y la traición a la memoria de las víctimas.