miércoles, 28 de octubre de 2026

IA: además de machista, sesgada derechista

 

Bajo un sesgo machista y de ultraderecha, la IA urde una red interminable de bulos.
Bajo un sesgo machista y de ultraderecha, la IA urde una red interminable de bulos

Es inadmisible que un sistema diseñado para transformar nuestro futuro replique las peores lacras del pasado. La IA no es neutral; actúa como un espejo deformado que perpetúa estereotipos profundamente arraigados. Ante una misma pregunta, orienta a los hombres hacia las emergencias y a las mujeres hacia el cuidado infantil; recomienda medicina a ellos y enfermería a ellas; sugiere el deporte para afrontar la tristeza masculina y el arte para la femenina. Incluso aconseja a las mujeres negociar salarios inferiores. Estas diferencias consolidan estereotipos de género bajo una falsa apariencia de neutralidad tecnológica.
Este sesgo sistémico se agrava con una clara inclinación hacia posturas de derecha. Yo mismo he planteado a la IA cuestiones políticas y he comprobado cómo omite datos de gran relevancia. Solo cuando insistes —«¿Cómo que Feijóo no ha dicho que…?»— rectifica y admite: «Ah, sí, disculpa, lo había pasado por alto». Esta falta de rigor informativo es alarmante.
En el fondo, no hay nada nuevo bajo el sol: detrás de la IA hay grandes fortunas y grandes intereses, y algunos de sus principales creadores tienen vínculos con Donald Trump. ¿De verdad vamos a confiar ciegamente en una tecnología controlada por quienes concentran tanto poder? Exigir transparencia radical ya no es una opción, sino una urgente necesidad democrática.

lunes, 26 de octubre de 2026

De patriotas y tijeras

 

¡Menudos patriotas!
¡Menudos patriotas!

Resulta paradójico que los «muy patriotas» aplaudan los insultos de «motosierra Milei» a nuestro –sí, de todos– presidente, mostrando un flagrante ejercicio de vasallaje voluntario en el Nueva Economía Fórum. En su afán por hacer de palmeros del argentino, han convertido la dignidad institucional —y nacional— en su felpudo. Prueba de ello es el escandaloso silencio de la cuarta autoridad del Estado, Pedro Rollán (PP). ¡Qué memoria tan corta y sesgada! ¿Recuerdan cuando Hugo Chávez intentó humillar a Aznar? En aquel momento, Zapatero saltó a defenderlo y exigió respeto por haber sido elegido democráticamente. Aquello fue patriotismo de Estado; lo de ahora es sectarismo barato. Su amor a la patria es una farsa que se desvanece en cuanto aparece un adversario al que linchar. Mucho golpe de pecho, pero ningún respeto por la democracia o los ciudadanos.
Y mientras presumen de bandera, afilan las tijeras contra lo social. Sanidad y educación públicas sufren recortes allí donde gobiernan, y ahora las pensiones entran en el negocio. Para lo social, tijeras; para la defensa, más gasto. Para proteger a la ciudadanía, excusas; para su agenda militar y policial, barra libre. Ese es su patriotismo de escaparate: exigir sacrificios a la gente mientras engordan las partidas de defensa. Menos banderas como coartada y más compromiso con la gente, porque amar a España no consiste en gritar su nombre, sino en cuidar a quienes la levantan cada día.

sábado, 24 de octubre de 2026

Feijóo avanza en feminismo (hacia la Edad de Piedra)

 

Cada vez que Feijóo abre la boca, se desinfla más
Cada vez que Feijóo abre la boca, se desinfla más

Feijóo pulveriza siglos de teoría feminista con una revelación que deja a Simone de Beauvoir a la altura de un manual de instrucciones de lavadora: él es feminista porque en su casa eran más las mujeres. ¡Toma ya! Una lógica aplastante de nivel preescolar.
Siguiendo este novedoso y deslumbrante método científico, cualquier maltratador, violador o acosador con dos abuelas, una madre y tres tías queda automáticamente validado como líder de la lucha lila. Convivir con mujeres te hace feminista igual que veranear con narcotraficantes te convierte en... un mero turista despistado en un yate. Pero el clímax de su coherencia llega justo después: tras usar su árbol ginecológico como certificado de buena conducta, anuncia que suprimirá el Ministerio de Igualdad. Claro que sí. ¿Para qué leyes o presupuestos contra la violencia si ya desayunaste con tu madre para conocer el machismo, sus causas y sus soluciones? El feminismo de Feijóo es un prodigio: mucha testosterona familiar, cero neuronas políticas y la tijera siempre lista. ¡Qué prodigio!

jueves, 22 de octubre de 2026

¡¿Queréis callar hasta que cierren las urnas?!

 

La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas
La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas

Mientras Vox presume de que la motosierra de Milei «se va a quedar en nada» y amenaza con un «¡Bulldozer!» cuando alcancen la mayoría absoluta, altavoces mediáticos exigen al PP que calle sobre las pensiones hasta después de las elecciones: «Que hablen cuando ya estén formando Gobierno; pero antes, por favor, que estén callados». Es decir, pretenden, de forma maquiavélica, ocultar sus planes hasta que las urnas estén precintadas.
¿Quieren camuflar la realidad para que diez millones de pensionistas voten a ciegas, hurtándoles el derecho a saber qué pasará con el esfuerzo de toda su vida? Ocultar los planes por temor a perder votos no es prudencia; es una emboscada electoralista y una cobardía política. Quien pretenda decidir sobre el dinero de los demás tiene la obligación moral de explicarse antes de que se vote, nunca después.
Esta forma de actuar es deleznable. Va directamente contra los ciudadanos de a pie. Jugar con el sustento ajeno mediante el engaño y el ocultamiento deliberado es una traición intolerable. Quien esconde sus planes hoy, os saqueará mañana.

martes, 20 de octubre de 2026

El confortable y bien pagado diván de la equidistancia

 

La ultraderecha crispadora (PP) con la ayuda de la derecha extrema (Vox)
La ultraderecha crispadora (PP) con la ayuda de la derecha extrema (Vox)

Repartir culpas a partes iguales mientras la democracia se desmorona no es moderación; es un negocio redondo para blanquear al pirómano. Qué tierno resulta el mantra de que «todos son iguales», una falacia diseñada para mentes perezosas que no quieren mirar la hemeroteca.
Porque los datos son obstinados: la derecha española padece una alergia crónica a la legitimidad ajena cada vez que la izquierda gobierna. Desde 2019, su aportación al debate público no es proponer empleo, pensiones, vivienda, sanidad o educación sino berrear «okupas», «hijo de puta» e «ilegítimos». Una bellísima coreografía del ruido que persigue que el ciudadano hastiado se quede en casa.
Pero lo más grande, el genuino monumento al cinismo lo construyen esos tertulianos «neutrales», almas cándidas que equiparan con exquisita finura al fabricante industrial de bulos, de cuyos patrocinios dependen, con quien intenta gestionar. Esa cobardía mediática ya ha cobrado su peaje de sangre social: el Atlas de la Polarización confirma que cinco millones de españoles (un dramático 14 %) ya no se hablan con su familia o amigos por esta hostilidad. Seguir jugando a la imparcialidad ficticia ante este vector de demolición es ridículo. Señalar a la derecha con nombres y siglas no es sectarismo, sino una simple cuestión de higiene y rigor.

domingo, 18 de octubre de 2026

La derecha contra el ciudadano

 

La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar
La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar

Mientras la derecha portuguesa legisla sin tapujos para blindar a los fondos buitre y rentistas, en España el PP y Vox ejecutan una estrategia más sibilina: el silencio y bloqueo absoluto. Desde 2019, el Gobierno central ha aprobado la Ley de Vivienda, frenado desahucios, prorrogado contratos, reformado el marco laboral y subido el SMI, entre otras medidas. Frente a este escudo social, la oposición opera bajo un cálculo perverso. Votan en contra de cada avance en el Congreso, celebrando con aplausos la caída de decretos necesarios, y saboteando deliberadamente las leyes en las comunidades autónomas donde gobiernan.
Esto no es discrepancia ideológica; es asfixia premeditada para servir al poderoso. Obstruyen cualquier alivio familiar con tal de proteger los privilegios de los ricos y desgastar al Ejecutivo, pretendiendo después culpar al Estado de una inacción que ellos mismos provocan. Queman el bienestar público mientras esconden el extintor.
Jugar con el desamparo y el derecho a la vivienda para satisfacer privilegios no es política: es una crueldad intolerable y una traición directa a la ciudadanía. Quienes mercadean con la miseria ajena, boicotean la dignidad humana y condenan al desahucio a las familias no merecen amnesia ni beneficio de la duda. Merecen el repudio absoluto, el desprecio ético y el castigo implacable, definitivo e histórico de las urnas. ¡Fuera de las instituciones!

jueves, 15 de octubre de 2026

¿Que las pensiones qué…?

 

Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno
Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno

Llevo oyendo hablar del «colapso inminente» de las pensiones desde que los pantalones de campana comenzaban a estar de moda. También cuando empecé a trabajar a finales de los setenta. Hoy estoy jubilado, cobro mi pensión y la cantinela sigue siendo la misma. Pasan las décadas, mueren dictadores, cambian gobiernos y se jubilan generaciones enteras y las pensiones siguen pagándose. Todo responde a una estrategia burda: sembrar el pánico para trincar un pastel jugoso. Tras hincar el diente a sanidad y educación, el gran capital ansía devorar las pensiones. La derecha insiste en que las pensiones «no se sostienen», «que van a petar» y, acto seguido, sus aliados de la banca ofrecen planes privados con una sonrisa de tiburón para «salvarnos». Un negocio redondo: aterrorizar al trabajador para que entregue sus ahorros a entidades que quiebran y exigen rescates públicos. ¿Quién garantiza un fondo que mañana puede devaluarse por completo?
Debilitar las pensiones públicas para abrir un negocio privado no es salvar a los ciudadanos: es desvalijar sus derechos para ponerlos al servicio de intereses económicos. Quien juegue con el sustento de nuestros mayores para favorecer a la banca no merece su confianza. Es una forma de actuar deleznable, una traición a quienes levantaron España con su sudor. Quien mercadea con la vejez de sus ciudadanos merece el más absoluto desprecio en las urnas. Con el pan del pueblo no se negocia, no se especula y, bajo ningún concepto, se consiente.
Por eso, pensionistas: voten con la cabeza, no con las tripas. Con el actual Ejecutivo, la pensión media ha aumentado casi 500 € al mes, mientras que el modelo del 0,25 % del PP habría sido solo 30 €. Por su parte Abascal dice que «las pensiones se pagarán de la manera que sea, con un sistema u otro». Ese «como sea» quiere decir con rebajas y congelaciones. Y ese «un sistema u otro» quiere decir que serán privatizadas.
Blanco y en botella. Ustedes mismos.