domingo, 29 de marzo de 2026

PP: del bloqueo táctico a la carencia programática

 

Feijóo anda dando tumbos de aquí para allá
Feijóo anda dando tumbos de aquí para allá

La actual estrategia del PP en el Congreso plantea un dilema sobre su papel como alternativa de Estado. El reciente episodio de los decretos anticrisis por la guerra de Irán ha evidenciado que la dirección de Génova prioriza el rédito electoral y la erosión parlamentaria sobre el contenido técnico de las normas. Al supeditar su voto a la aritmética de terceros —en este caso, los movimientos de Junts—, el PP incurre en una contradicción programática: se rechazan medidas que el propio partido había reclamado, como las rebajas del IVA en alimentos básicos.
Bajo la dirección de Feijóo y con Tellado como secretario general, la formación ha transitado del «sí» inicial –«bienvenidos a la fachosfera»–, pasando por el «no», a una abstención final cuando el «no» se mostró irrelevante, huérfana de una propuesta alternativa sólida. Esta deriva técnica sugiere que el objetivo no es mejorar la eficiencia de las políticas públicas, sino forzar la parálisis legislativa del Ejecutivo. Al convertir el Parlamento en un tablero de sabotaje táctico, se desdibuja el rigor técnico necesario para abordar la inflación. Una oposición que sacrifica la estabilidad económica por el impacto de un titular compromete su propia credibilidad como partido de gobierno.

jueves, 26 de marzo de 2026

PP: mugre verbal como programa

 

Feijóo está envenenado y no ve más allá
Feijóo está envenenado y no ve más allá

¿Por qué el PP se refugia en la infamia en lugar de explicar su proyecto? El último ejemplo lo firma Jaime de los Santos. Para trepar, el vicesecretario de Educación emula a Tellado y elige el lodazal frente al debate. Calificar a ministros de «poco aseados» no es un desliz; es una estrategia para deshumanizar al adversario. Una burla sobre el «aseo personal e intelectual» que solo retrata la catadura de quien la profiere frente a unos responsables públicos que, en cualquier caso, le dan mil vueltas en altura moral y preparación.
Este fango es un patrón. Este machirulo también atacó a Sarah Santaolalla, lanzó insinuaciones contra Pilar Alegría y acosó a las hijas de Zapatero. No es crítica; es ruido para ocultar un vacío de ideas preocupante. Cuando no se puede defender un programa de recortes y retrocesos, se recurre al insulto de clase, al bulo mezquino y al machismo rancio. A última hora, también se suma a esta bajeza Azcón.
Hay que señalar al responsable: Feijóo. Él ampara y promociona a quienes ejecutan este hostigamiento. Su silencio no es neutralidad; es complicidad necesaria. En democracia, la discrepancia exige argumentos. Quien solo ofrece insultos demuestra que su único proyecto es la destrucción del respeto institucional.

martes, 24 de marzo de 2026

Oro, espada y cruz: la mentira civilizadora

El revisionismo y la mentira como programa electoral
El revisionismo y la mentira como programa electoral

Enfrentar el revisionismo de Ayuso no es una batalla ideológica, sino un ejercicio de higiene histórico-mental frente a un pasado de expolio y sangre. Afirmar que «los de la cruz trajimos el orden» es una crueldad retórica que ignora la hoguera, el potro inquisitorial y la codicia.
Cortés no sembró paz: aniquiló Tenochtitlán. Pizarro no instauró justicia: secuestró, cobró el rescate en oro y ejecutó a Atahualpa en un acto de traición fundacional. ¿Y qué decir de la locura de Lope de Aguirre? Su rastro de sangre confirmó que el fin no era la fe, sino el dorado metal de esas tierras. Se calcula que el 90 % de la población originaria pereció bajo el peso de la brutalidad y los virus.
Llamar «orden» al saqueo sistemático y a la aniquilación cultural y personal es de un cinismo insoportable. Invocar el contexto para blanquear el horror es ignorar a contemporáneos, como De las Casas o Montesinos, que ya entonces denunciaron la infamia. No fue evangelización; fue una maquinaria de exterminio. Llamar civilización a la estela de cadáveres es, sencillamente, el último crimen.

domingo, 22 de marzo de 2026

El noble arte de marear al reloj

 

Pasan los años y seguimos abonados al cambio de hora franquista
Pasan los años y seguimos abonados al cambio de hora franquista

Cada primavera España practica un deporte atávico: mover el reloj una hora y fingir que el sol ha cambiado de opinión. El pobre astro despierta por el horizonte, mira a España, consulta el meridiano de Greenwich y suspira: «Otra vez estos adelantados». Es alucinante: en Finisterre amanece cuando en Berlín van por el segundo café, pero nuestros relojes insisten en que somos vecinos de rellano. La lógica geográfica sugiere compartir hora con Portugal, Reino Unido o Canarias, pero preferimos vivir como si estuviéramos dos husos más al este y llamarlo ahorro energético, que nadie ve, pero todos sufrimos. Cada seis meses repetimos el ritual de forzar el ritmo circadiano: niños zombis, abuelos desorientados y adultos con ojeras. Europa dijo en 2019 que ya bastaba, pero los burócratas debieron de perder el norte en algún despacho y aquí seguimos, descolocando al sol por decreto. Tal vez el día en que dejemos el reloj quieto descubramos algo revolucionario: que el sol siempre estuvo donde debía. Somos nosotros los que vamos con retraso.

viernes, 20 de marzo de 2026

El patriota tóxico

 

No se puede ser más inútil para un país
No se puede ser más inútil para un país

Europa observa a Feijóo entre el estupor y el desdén. No es solo su incapacidad para balbucear inglés porque no quiere; es su papel de correveidile tóxico que viaja a Bruselas con el único fin de boicotear a su propio país. Resulta infame que alguien que se autoproclama «hombre de Estado» actúe como un lobista contra los intereses de España, saboteando fondos vitales para familias y empresas mientras niega, con tic autoritario, la legitimidad de un Gobierno democrático. Es una deslealtad sin parangón en la UE.
Su obsesión contra Sánchez ha mutado en patología. Esa insolvencia moral le empuja a embarrar y sembrar sospechas allá donde España brilla. Es el heredero del cinismo de Montoro: «Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros». No hace oposición: perpetra un sabotaje envuelto en la bandera. Este patriotismo de hojalata, que denigra nuestra imagen por puro rencor electoral, es la forma más baja de antipolítica. Ya basta de salvapatrias: Feijóo no es la alternativa, es el lastre.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Silencio atronador de los airados

 

Qué cómodo es no pensar
Qué cómodo es no pensar

¿Dónde están ahora? ¿Dónde se han metido quienes hace poco tiempo se rasgaban las vestiduras, clamaban al cielo y escupían indignación ante la mera idea de pedir perdón a México por la conquista? Aquellos que ridiculizaban cualquier gesto de autocrítica hoy guardan un silencio tan espeso como revelador, ahora que el propio rey Felipe VI reconoció lo evidente: que hubo abusos, hubo excesos y hubo una sombra ética imposible de negar. Y, de repente, los valientes de tribuna desaparecen.
No era una cuestión de orgullo nacional, como nos quisieron vender, sino de negacionismo cómodo; ese que se parapeta en una historia edulcorada para no incomodarse, para no pensar, para no asumir que su concepto de patria también se cimenta sobre la barbarie. Y ahora, ante palabras oficiales que dinamitan su relato, optan por callar. Ni rectificación, ni reflexión, ni un mínimo gesto de coherencia.
Ese silencio no es prudencia: es el colapso de su cobardía. Reconocer errores no debilita a un país, lo dignifica; lo que lo degrada es la soberbia de quienes solo saben gritar cuando se niegan a escuchar.

martes, 17 de marzo de 2026

«P’alante»

 

MAR, provocador fascista
MAR, provocador fascista

Miguel Ángel Rodríguez, ese personaje de modales mafiosos apodado MAR, ha terminado imputado por la misma nadería que le costó el puesto al fiscal general del Estado: revelar datos protegidos. Existen, eso sí, diferencias notables. En el caso del fiscal no había pruebas y negó la mayor. En cambio, MAR, en un rapto de esa embriaguez tabernaria y prepotente que tanto lo define, se jactó de la filtración con la soberbia de quien se sabe intocable. Total, la impunidad es un derecho adquirido, ¿no? 
Ahora llega lo importante. Si el Supremo aplicó aquel rigor detectivesco de «él o alguien de su entorno» –aunque sea inconcebible en un tribunal– para condenar al fiscal por ciencia infusa, con MAR lo tienen en bandeja de plata: el reo confesó el delito entre bravuconadas digitales y hay pruebas. Mismo hecho, mismo destino... ¿verdad? Si MAR se va de rositas tras admitir lo que al fiscal, sin pruebas, le costó «ir p’alante», confirmaremos, una vez más, que en España el Código Penal se aplica según el color del carné.
Pasen y vean: el circo de la justicia a la carta continúa.

domingo, 15 de marzo de 2026

Bajar impuestos: monotema del liberalismo

 

El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres
El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres

¡Qué sorpresa! PP y Vox proponen bajar impuestos.
A ver, liberales de salón, escriban 200 veces: “El asfalto no brota por generación espontánea. Colegios, hospitales y pensiones no se financian con libertad”. La curva de Laffer es, para ellos, un dogma de fe; para el resto, un cuento de hadas que quiere convencernos de que bajar impuestos recauda más. Spoiler: nunca pasa, se recauda menos.
¿Por qué no subir impuestos a grandes fortunas, bancos y energéticas que ganaron tanto? ¡Qué radicalismo bolchevique pedir progresividad! Mejor quitemos el IVA al pan para que el margen se lo quede supermercados y distribuidores y el Estado pierda millones de recaudación. Magnífico negocio para los de siempre.
Sabemos que cuando los impuestos se bajan “temporalmente”, luego hay que subirlos. Y entonces –¡oh, sorpresa!– los mismos que pedían bajarlos montan un escándalo.
Es enternecedor ver cómo lloran por la inflación –«es el mercado (capitalismo), amigo»– mientras aplauden las privatizaciones de los 90 donde Aznar vendió a precios de saldo las “joyas de la corona” para que hoy, en plena crisis de una guerra aplaudida por PP y Vox, el Estado sea un espectador que paga la fiesta mientras los dividendos privados engordan.
Pero oye, que el problemón es que pagas mucho de IRPF. ¡Claro que sí, campeón!

jueves, 12 de marzo de 2026

Señor Aznar: memoria y responsabilidad

 

Aznar es la encarnación de la soberbia
Aznar es la encarnación de la soberbia

Justo en el aniversario del 11-M, Aznar exhibió de nuevo un cinismo hiriente: afirma que «está más que justificado que se intente cambiar un régimen que altera completamente las reglas internacionales». ¿Se refiere a Trump y sus constantes atropellos al derecho global? Por supuesto que no; su objetivo es Irán.
Resulta una ironía macabra que quien dinamitó la legalidad para hundirnos en la guerra de Irak y el caos del ISIS pretenda hoy dar lecciones de derecho. Aznar es el único miembro del Trío de las Azores que sigue atrincherado en su soberbia, incapaz de pedir perdón, prefiere cerrar la efeméride alimentando delirios conspiranoicos junto a Mayor Oreja. Su desprecio por la verdad y por el marco jurídico que juró defender es una afrenta permanente. Quien sacrificó la seguridad y la ley por intereses espurios no merece respeto, sino un juicio moral implacable. Sin asunción de responsabilidad ni vergüenza, su legado permanece sentenciado por la ilegalidad y la traición a la memoria de las víctimas.

Feijóo y el milagro de los panes, los peces y el IVA

Feijóo, ¿ignorante, pérfido o... ambas cosas a la vez?
Feijóo, ¿ignorante, pérfido o... ambas cosas a la vez?

 Sostiene Feijóo —no sé si por ignorancia o mala fe; en su caso ambas opciones conviven con naturalidad— que hay que bajar el IVA porque «si el combustible sube, el Gobierno recauda más». Lo suelta con ese tono grave de quien acaba de descubrir una conspiración internacional escondida en la manguera del surtidor.
Habrá que explicarle al flamante “estadista” que los impuestos no son el botín personal del Gobierno, sino el andamiaje del Estado. Con ellos se pagan esas menudencias prescindibles: hospitales, pensiones, colegios e infraestructuras. Bagatelas frente al placer intelectual de soltar un titular populista.
Pero la cima del ingenio llega cuando recordamos que, mientras clama por el alivio del ciudadano, su partido —en armoniosa compañía de Vox— votó hace dos semanas contra el decreto que precisamente topaba esa subida. Una estrategia brillante: prender fuego a la casa mientras se pisa la manguera del bombero. Y un prodigio de gestión: primero bloquea la solución y luego denuncia el problema. Si la perfidia cotizara, Feijóo sería el rey. Aunque no lo es porque no quiere.

martes, 10 de marzo de 2026

Europa: el derecho o el abismo

 

¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?
¿Qué está proponiendo Ursula Von der Leyen?

La postura de Ursula von der Leyen no es realismo político; es un acta de sumisión. Afirmar que Europa debe dejar de ser la guardiana del orden internacional porque este se desmorona es una cobardía histórica. En la hora más oscura, la respuesta no es apagar el faro, sino avivar su luz.
El desprecio por las normas que exhiben figuras como Trump, Putin, Netanyahu o Milei no es una “nueva normalidad” a la que adaptarse, sino una patología que combatir. Estos fascistas pretenden sustituir la justicia por el músculo, condenando al planeta a un estado de colisión perpetua. Si Europa renuncia a sus valores bajo el pretexto del pragmatismo, no estará sobreviviendo: estará cavando su propia fosa.
Nuestra identidad se forjó sobre las cenizas de los hornos crematorios y el hedor de las trincheras. Olvidar que el derecho común es el único dique contra el canibalismo entre naciones es un suicidio moral. La adaptación que nos propone es una rendición ante la fuerza bruta. Europa no tiene derecho a capitular. Porque cuando las reglas mueren, lo que emerge no es un orden nuevo, sino el grito de guerra de los tiranos y el silencio de los cementerios. Abdicar de la ley es invitar a la barbarie.

domingo, 8 de marzo de 2026

Sempiterno engaño

 

¡Basta ya de guerras imperialistas!
¡Basta ya de guerras imperialistas!

Hay tradiciones que no se pierden, como el turrón en Navidad, que las pensiones no se sostienen o el anuncio de que Irán tendrá la bomba atómica el próximo martes. Es el “mañana empiezo” de la geopolítica: una promesa eterna que sirve para justificar el noble arte de la guerra imperialista preventiva “porque me da la gana”.
El calendario es revelador. En 1984, el Senado de EE. UU. calculó 7 años. En 1992, Netanyahu rebajó la espera a 3. En 1995, la CIA situó la debacle nuclear en el año 2000. Llegó, se temió por los ordenadores… pero la bomba iraní tampoco apareció. Lejos de rendirse, en 2012 Netanyahu acudió a la ONU con un dibujo de bomba digno del Correcaminos –no es broma– y aseguró que 2013 sería el apocalipsis. Han pasado más de diez años y el “punto” sigue desplazándose con admirable disciplina. Ahora han atacado a Irán y la bomba no aparece.
El libreto resulta familiar. En 2003, el “Trío de las Azores” nos vendió armas de destrucción masiva en Irak con la misma convicción con la que un trilero señala la bolita. No aparecieron jamás, pero el mundo quedó hecho unos zorros. El guion es tan previsible que aburre, pero mientras el público siga comprando palomitas, los imperialistas de turno seguirán efectuando guerras preventivas basadas en pruebas que nunca llegan a materializarse; aunque las víctimas inocentes de sus guerras, sí.

jueves, 5 de marzo de 2026

Soberanía no es servilismo

 

Hastiado de patriotas de pandereta
Hastiado de patriotas de pandereta

Defender el derecho internacional y los principios de la UE no son opciones negociables; es un deber. Claudicar por miedo tampoco es opción. Si Trump amenaza a España y sostiene que «puede usar las bases si quiere, que podría simplemente volar y usarlas. Nadie nos va a decir que no las usemos», la respuesta no puede ser la sumisión. Plantar cara tiene costes; pero ceder aún más: la inestabilidad y la dependencia disparan los precios y, además, se pierde la dignidad. España no es el patio trasero de nadie.
Ante las amenazas, PP y Vox vuelven a alinearse con el poderoso cuando quieren tratar a España como peón estratégico. Mucho símbolo y mucha bandera; poca defensa efectiva de la legalidad internacional y de la autonomía nacional. El patriotismo no es obediencia selectiva ni cálculo partidista. Es coherencia cuando hay presión.
Los derechos humanos y la Carta de la ONU no son sugerencias opcionales que se puedan ignorar por miedo o conveniencia. Son los cimientos que nos definen como democracia y como proyecto europeo. Renunciar a ellos ante la primera amenaza no es pragmatismo, es una traición a nuestros valores fundamentales.
Decir ¡No a la guerra! y ¡sí a los derechos humanos y al derecho internacional!, no es ingenuidad. Es la única base sólida para una convivencia justa. Lo contrario no es realismo: es rendición.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Legalidad o barbarie

 

Trump nos lleva al desastre mientras Feijóo le lame las botas
Trump nos lleva al desastre mientras Feijóo le lame las botas

El carácter execrable del régimen iraní no puede servir de coartada para dinamitar el orden global. Tras el horror de la Segunda Guerra Mundial, las naciones se dotaron de un sistema basado en la Carta de la ONU para impedir que el planeta regresara a la ley del más fuerte. Hoy, sin embargo, asistimos a la quiebra del derecho internacional que amenaza con devolvernos al caos.
No es una cuestión ideológica, sino jurídica. Si España se reclama Estado de derecho, su única opción es la coherencia con los tratados que firma. Por eso estoy orgulloso de la postura española con el respeto al derecho internacional. En este escenario, resulta políticamente grave que Feijóo alinee su discurso con el de Trump y Netanyahu, cuya estrategia pasa por debilitar los consensos jurídicos internacionales. Que Estados Unidos e Israel nos denuesten por defender la legalidad no debería inquietarnos, sino confirmarnos que estamos en el camino correcto.
Europa no puede ser un espectador mudo. Necesita una voz propia y firme que exija el cumplimiento estricto de los tratados. El orden internacional se defiende con normas, no con excepciones; lo contrario no es diplomacia, es claudicación ante la fuerza.

lunes, 2 de marzo de 2026

Aznar, arquetipo de la desmemoria

 

José Mari tiene un rostro pétreo insuperable
José Mari tiene un rostro pétreo insuperable

José María Aznar, aquel que convirtió el “no” en una religión, reprocha ahora a Vox su afición a «decir no a todo», porque, afirma, «no aporta nada constructivo». ¿Me lo dices o me lo cuentas, José Mari?
¡Es alucinante! Ver al Gran Patriarca quejándose de que otros no proponen nada es como oír a un pirómano criticar el humo: un ejercicio de hipocresía que roza lo sublime. ¿De verdad pretende darnos lecciones de política constructiva?
Si algo ha perfeccionado el PP en la oposición es el noble arte del bloqueo sistemático, el recurso fácil al «España se rompe» y la deslegitimación del Gobierno de turno, que en democracia suele salir de las urnas.
Basta tirar de hemeroteca: recursos al Tribunal Constitucional contra leyes aprobadas por mayoría, negativas cerriles a pactos de Estado sin aportar ninguna alternativa y una alergia selectiva al consenso que aparece solo cuando no gobiernan.
Pero claro, cuando el “no” lo pronuncian otros, entonces es irresponsable, populista y poco edificante. Cuando lo hacen ellos, es firmeza, sentido de Estado y defensa de la nación. Aznar olvida que él mismo perfeccionó la técnica de la tierra quemada. Hay que tener un rostro de granito para afear la conducta a sus propios herederos ideológicos usando el manual que él escribió.
Si la coherencia cotizara en bolsa, este discurso no valdría ni el papel en el que fue impreso.