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| Con tarados como Donald Trump el mundo vuelve a los tiempos de Atila |
Tras la voladura del orden internacional y del derecho soberano de las naciones, ahora se invade Venezuela, con asesinato de civiles y militares y el secuestro del presidente y su esposa incluidos. Pero los descolocados patriotas de PP y Vox, ¡cómo no!, sostienen que el Gobierno de España está en el «lado incorrecto» por condenar la violación del derecho internacional, al tiempo que alaban el uso de la fuerza por parte de Donald Trump. Este doble rasero es perverso y peligroso.
Venezuela celebró unas elecciones controvertidas, con probable fraude al no presentar las actas, lo que no justifica en ningún caso la invasión. La crítica constructiva, las exigencias políticas claras y la denuncia de los abusos internos son pasos imprescindibles, pero recurrir a la invasión de un Estado soberano representa un salto cualitativo hacia el caos global –China y Rusia están eufóricas–, un paso que no puede ser justificado en ninguna circunstancia. Lo que se presenta como defensa de la democracia, es en realidad un saqueo programado de recursos y soberanía.
La historia enseña que cuando el orden internacional se debilita y las naciones se ven abandonadas a la ley de la jungla, surgen conflictos destructivos, con terribles consecuencias para todos. ¿Qué país será el siguiente? La Segunda Guerra Mundial o las intervenciones militares más recientes nos recuerdan la importancia de la diplomacia y del respeto al derecho internacional. Sin un orden mundial fundamentado en principios de justicia, solidaridad y paz, el mundo está condenado a vivir bajo el constante riesgo de otro conflicto global. El hecho de que la derecha apoye abiertamente estas prácticas desleales y agresivas es una prueba de su falta de compromiso con la paz y el bienestar global. Es una postura cobarde, mezquina y peligrosa, porque ser demócrata también implica el respeto al derecho internacional.
¡Qué le vamos a hacer! No dan para más.

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