domingo, 1 de noviembre de 2026

Que no te compren por 36 €

 

El voto es tu arma más poderosa: Que no te compren
El voto es tu arma más poderosa: Que no te compren

Las rebajas fiscales que propone la derecha esconde un modelo que beneficia mucho más a los ricos: 36 € al mes para un salario de 30.000 €, frente a 17.000 € mensuales para uno de un millón. ¿El precio? Recortes y servicios públicos devastados. ¿Para qué sirven esos 36 € si tienes que pagarte la sanidad, la educación y tu pensión?
Se propone avanzar hacia un sistema mixto de pensiones público-privado, permitir que las mutuas patronales gestionen las bajas médicas, frenar la regulación del alquiler, derogar la Ley de Memoria Democrática y leyes de igualdad, diversidad, aborto y eutanasia. También se plantea restringir la libertad cultural –ya está pasando donde gobiernan– y docente, derogar la reforma laboral, ilegalizar partidos independentistas, eliminar leyes climáticas, continuar la demolición de educación y sanidad, abandonar el Acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo, suprimir las zonas de bajas emisiones, recuperar el delito de sedición, deportar masivamente a inmigrantes –al estilo Trump– y agilizar los desahucios.
Es un asunto capital: están en juego derechos, libertades y conquistas sociales que han costado décadas conquistar.
Votar sin pensar en las consecuencias es abrir la puerta a perder lo que hoy damos por garantizado. Y cuando se debilitan los derechos de la mayoría para favorecer a unos pocos, no estamos ante un simple cambio político: estamos ante un retroceso que golpea a los ciudadanos de a pie. Es una forma de actuar inaceptable, profundamente irresponsable y socialmente deleznable. Quien desprecia los derechos conquistados no merece que, con el voto, le entreguemos el futuro.

jueves, 29 de octubre de 2026

Invertir más no significa riesgo cero

El trágico accidente de tren de ayer reabre el debate sobre la seguridad ferroviaria. Es indudable el esfuerzo presupuestario: desde 2017, la inversión ha pasado de los 1.700 millones de euros del Ejecutivo de Rajoy a 5.000 millones en 2025. El gasto en conservación también ha crecido, subiendo de 45.000 euros por kilómetro en 2018 a más de 71.000 en 2025.
¿Se puede invertir más? Siempre, pero los recursos son finitos y gobernar implica priorizar y asumir renuncias.
Los primeros indicios apuntan a una concatenación de fallos: una avería del sistema y un error humano al aplicar los protocolos. De confirmarse, habrá que auditar los procedimientos para corregir las vulnerabilidades, asumiendo que el factor humano nunca se elimina del todo.
La seguridad ferroviaria debe ser una prioridad absoluta, pero conviene recordar que la infalibilidad no existe. Toca esclarecer los hechos, depurar responsabilidades y aprender de la tragedia.

miércoles, 28 de octubre de 2026

IA: además de machista, sesgada derechista

 

Bajo un sesgo machista y de ultraderecha, la IA urde una red interminable de bulos.
Bajo un sesgo machista y de ultraderecha, la IA urde una red interminable de bulos

Es inadmisible que un sistema diseñado para transformar nuestro futuro replique las peores lacras del pasado. La IA no es neutral; actúa como un espejo deformado que perpetúa estereotipos profundamente arraigados. Ante una misma pregunta, orienta a los hombres hacia las emergencias y a las mujeres hacia el cuidado infantil; recomienda medicina a ellos y enfermería a ellas; sugiere el deporte para afrontar la tristeza masculina y el arte para la femenina. Incluso aconseja a las mujeres negociar salarios inferiores. Estas diferencias consolidan estereotipos de género bajo una falsa apariencia de neutralidad tecnológica.
Este sesgo sistémico se agrava con una clara inclinación hacia posturas de derecha. Yo mismo he planteado a la IA cuestiones políticas y he comprobado cómo omite datos de gran relevancia. Solo cuando insistes —«¿Cómo que Feijóo no ha dicho que…?»— rectifica y admite: «Ah, sí, disculpa, lo había pasado por alto». Esta falta de rigor informativo es alarmante.
En el fondo, no hay nada nuevo bajo el sol: detrás de la IA hay grandes fortunas y grandes intereses, y algunos de sus principales creadores tienen vínculos con Donald Trump. ¿De verdad vamos a confiar ciegamente en una tecnología controlada por quienes concentran tanto poder? Exigir transparencia radical ya no es una opción, sino una urgente necesidad democrática.

lunes, 26 de octubre de 2026

De patriotas y tijeras

 

¡Menudos patriotas!
¡Menudos patriotas!

Resulta paradójico que los «muy patriotas» aplaudan los insultos de «motosierra Milei» a nuestro –sí, de todos– presidente, mostrando un flagrante ejercicio de vasallaje voluntario en el Nueva Economía Fórum. En su afán por hacer de palmeros del argentino, han convertido la dignidad institucional —y nacional— en su felpudo. Prueba de ello es el escandaloso silencio de la cuarta autoridad del Estado, Pedro Rollán (PP). ¡Qué memoria tan corta y sesgada! ¿Recuerdan cuando Hugo Chávez intentó humillar a Aznar? En aquel momento, Zapatero saltó a defenderlo y exigió respeto por haber sido elegido democráticamente. Aquello fue patriotismo de Estado; lo de ahora es sectarismo barato. Su amor a la patria es una farsa que se desvanece en cuanto aparece un adversario al que linchar. Mucho golpe de pecho, pero ningún respeto por la democracia o los ciudadanos.
Y mientras presumen de bandera, afilan las tijeras contra lo social. Sanidad y educación públicas sufren recortes allí donde gobiernan, y ahora las pensiones entran en el negocio. Para lo social, tijeras; para la defensa, más gasto. Para proteger a la ciudadanía, excusas; para su agenda militar y policial, barra libre. Ese es su patriotismo de escaparate: exigir sacrificios a la gente mientras engordan las partidas de defensa. Menos banderas como coartada y más compromiso con la gente, porque amar a España no consiste en gritar su nombre, sino en cuidar a quienes la levantan cada día.

sábado, 24 de octubre de 2026

Feijóo avanza en feminismo (hacia la Edad de Piedra)

 

Cada vez que Feijóo abre la boca, se desinfla más
Cada vez que Feijóo abre la boca, se desinfla más

Feijóo pulveriza siglos de teoría feminista con una revelación que deja a Simone de Beauvoir a la altura de un manual de instrucciones de lavadora: él es feminista porque en su casa eran más las mujeres. ¡Toma ya! Una lógica aplastante de nivel preescolar.
Siguiendo este novedoso y deslumbrante método científico, cualquier maltratador, violador o acosador con dos abuelas, una madre y tres tías queda automáticamente validado como líder de la lucha lila. Convivir con mujeres te hace feminista igual que veranear con narcotraficantes te convierte en... un mero turista despistado en un yate. Pero el clímax de su coherencia llega justo después: tras usar su árbol ginecológico como certificado de buena conducta, anuncia que suprimirá el Ministerio de Igualdad. Claro que sí. ¿Para qué leyes o presupuestos contra la violencia si ya desayunaste con tu madre para conocer el machismo, sus causas y sus soluciones? El feminismo de Feijóo es un prodigio: mucha testosterona familiar, cero neuronas políticas y la tijera siempre lista. ¡Qué prodigio!

jueves, 22 de octubre de 2026

¡¿Queréis callar hasta que cierren las urnas?!

 

La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas
La derecha va a por el negocio de las pensiones privatizándolas

Mientras Vox presume de que la motosierra de Milei «se va a quedar en nada» y amenaza con un «¡Bulldozer!» cuando alcancen la mayoría absoluta, altavoces mediáticos exigen al PP que calle sobre las pensiones hasta después de las elecciones: «Que hablen cuando ya estén formando Gobierno; pero antes, por favor, que estén callados». Es decir, pretenden, de forma maquiavélica, ocultar sus planes hasta que las urnas estén precintadas.
¿Quieren camuflar la realidad para que diez millones de pensionistas voten a ciegas, hurtándoles el derecho a saber qué pasará con el esfuerzo de toda su vida? Ocultar los planes por temor a perder votos no es prudencia; es una emboscada electoralista y una cobardía política. Quien pretenda decidir sobre el dinero de los demás tiene la obligación moral de explicarse antes de que se vote, nunca después.
Esta forma de actuar es deleznable. Va directamente contra los ciudadanos de a pie. Jugar con el sustento ajeno mediante el engaño y el ocultamiento deliberado es una traición intolerable. Quien esconde sus planes hoy, os saqueará mañana.

martes, 20 de octubre de 2026

El confortable y bien pagado diván de la equidistancia

 

La ultraderecha crispadora (PP) con la ayuda de la derecha extrema (Vox)
La ultraderecha crispadora (PP) con la ayuda de la derecha extrema (Vox)

Repartir culpas a partes iguales mientras la democracia se desmorona no es moderación; es un negocio redondo para blanquear al pirómano. Qué tierno resulta el mantra de que «todos son iguales», una falacia diseñada para mentes perezosas que no quieren mirar la hemeroteca.
Porque los datos son obstinados: la derecha española padece una alergia crónica a la legitimidad ajena cada vez que la izquierda gobierna. Desde 2019, su aportación al debate público no es proponer empleo, pensiones, vivienda, sanidad o educación sino berrear «okupas», «hijo de puta» e «ilegítimos». Una bellísima coreografía del ruido que persigue que el ciudadano hastiado se quede en casa.
Pero lo más grande, el genuino monumento al cinismo lo construyen esos tertulianos «neutrales», almas cándidas que equiparan con exquisita finura al fabricante industrial de bulos, de cuyos patrocinios dependen, con quien intenta gestionar. Esa cobardía mediática ya ha cobrado su peaje de sangre social: el Atlas de la Polarización confirma que cinco millones de españoles (un dramático 14 %) ya no se hablan con su familia o amigos por esta hostilidad. Seguir jugando a la imparcialidad ficticia ante este vector de demolición es ridículo. Señalar a la derecha con nombres y siglas no es sectarismo, sino una simple cuestión de higiene y rigor.

domingo, 18 de octubre de 2026

La derecha contra el ciudadano

 

La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar
La derecha (la ultra, PP, y la extrema, Vox) decidida a cargarse el Estado de bienestar

Mientras la derecha portuguesa legisla sin tapujos para blindar a los fondos buitre y rentistas, en España el PP y Vox ejecutan una estrategia más sibilina: el silencio y bloqueo absoluto. Desde 2019, el Gobierno central ha aprobado la Ley de Vivienda, frenado desahucios, prorrogado contratos, reformado el marco laboral y subido el SMI, entre otras medidas. Frente a este escudo social, la oposición opera bajo un cálculo perverso. Votan en contra de cada avance en el Congreso, celebrando con aplausos la caída de decretos necesarios, y saboteando deliberadamente las leyes en las comunidades autónomas donde gobiernan.
Esto no es discrepancia ideológica; es asfixia premeditada para servir al poderoso. Obstruyen cualquier alivio familiar con tal de proteger los privilegios de los ricos y desgastar al Ejecutivo, pretendiendo después culpar al Estado de una inacción que ellos mismos provocan. Queman el bienestar público mientras esconden el extintor.
Jugar con el desamparo y el derecho a la vivienda para satisfacer privilegios no es política: es una crueldad intolerable y una traición directa a la ciudadanía. Quienes mercadean con la miseria ajena, boicotean la dignidad humana y condenan al desahucio a las familias no merecen amnesia ni beneficio de la duda. Merecen el repudio absoluto, el desprecio ético y el castigo implacable, definitivo e histórico de las urnas. ¡Fuera de las instituciones!

jueves, 15 de octubre de 2026

¿Que las pensiones qué…?

 

Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno
Esto es lo que ocurrirá si llegan la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) al gobierno

Llevo oyendo hablar del «colapso inminente» de las pensiones desde que los pantalones de campana comenzaban a estar de moda. También cuando empecé a trabajar a finales de los setenta. Hoy estoy jubilado, cobro mi pensión y la cantinela sigue siendo la misma. Pasan las décadas, mueren dictadores, cambian gobiernos y se jubilan generaciones enteras y las pensiones siguen pagándose. Todo responde a una estrategia burda: sembrar el pánico para trincar un pastel jugoso. Tras hincar el diente a sanidad y educación, el gran capital ansía devorar las pensiones. La derecha insiste en que las pensiones «no se sostienen», «que van a petar» y, acto seguido, sus aliados de la banca ofrecen planes privados con una sonrisa de tiburón para «salvarnos». Un negocio redondo: aterrorizar al trabajador para que entregue sus ahorros a entidades que quiebran y exigen rescates públicos. ¿Quién garantiza un fondo que mañana puede devaluarse por completo?
Debilitar las pensiones públicas para abrir un negocio privado no es salvar a los ciudadanos: es desvalijar sus derechos para ponerlos al servicio de intereses económicos. Quien juegue con el sustento de nuestros mayores para favorecer a la banca no merece su confianza. Es una forma de actuar deleznable, una traición a quienes levantaron España con su sudor. Quien mercadea con la vejez de sus ciudadanos merece el más absoluto desprecio en las urnas. Con el pan del pueblo no se negocia, no se especula y, bajo ningún concepto, se consiente.
Por eso, pensionistas: voten con la cabeza, no con las tripas. Con el actual Ejecutivo, la pensión media ha aumentado casi 500 € al mes, mientras que el modelo del 0,25 % del PP habría sido solo 30 €. Por su parte Abascal dice que «las pensiones se pagarán de la manera que sea, con un sistema u otro». Ese «como sea» quiere decir con rebajas y congelaciones. Y ese «un sistema u otro» quiere decir que serán privatizadas.
Blanco y en botella. Ustedes mismos.

martes, 13 de octubre de 2026

Señalar: la antesala del abismo social

 

¡YA BASTA!
¡YA BASTA!

La deriva fascista que presenciamos responde a una estrategia de crispación minuciosamente ejecutada por la derecha y la extrema derecha. Mediante la hipérbole constante, el insulto y el señalamiento público, han inoculado el odio en el tejido social, quebrantando los consensos mínimos de convivencia.
La historia nos advierte con trágica lucidez: todo proceso totalitario comienza con la deshumanización del disidente a través de la palabra. Esta deshumanización crea el marco idóneo para que la violencia física sea percibida como legítima por sectores radicalizados, en el momento en que la dignidad ajena deja de importar. Perseguir a quienes exigen un derecho fundamental plasmado en la Constitución no solo es un ataque a la juventud, sino también un atentado directo contra la base del Estado social. Si permitimos que el odio dicte las reglas y rebase el punto de no retorno, la fractura democrática será irreparable. Llegados a este extremo, la sociedad debe decir basta.

domingo, 11 de octubre de 2026

Cuando la bandera necesita chillar

 

¡VIVA ESPAÑA, COÑO!
¡VIVA ESPAÑA, COÑO!

Hay una paradoja psicológica humana: cuanto más necesita una identidad ser exhibida, más necesita ser confirmada. El patriotismo de pacotilla —ese de España siempre en la boca, la pulserita, la Kalinka cañí del «yo soy español», el berrido futbolero, el ¡Viva España! ante cualquier nimiedad…— esconde un vacío clínico fascinante. La psicología asocia la sobrecompensación con una profunda inseguridad. Quien necesita recordar su procedencia antes del café no sufre de exceso de amor patrio, sino de un pánico atroz a la insignificancia.
Vox, el PP y personajes como Marcos de Quinto operan aquí. La bandera, que debería representar a todos, termina convertida en frontera psicológica porque se blande como porra moral. Convierten el país en una selectividad identitaria donde ellos —«españoles de bien»— ponen la nota.
No hay seguridad tras el grito; hay miedo a que, si callan, alguien les pregunte qué piensan. Si necesitas gritar que eres algo para creértelo, no eres un patriota; eres un paciente necesitado de validación que usa el mapa como frontera psicológica. Tanta purpurina rojigualda solo tapa la grieta de un ego asustado que, sin ruido, queda desnudo.
Mucha «¡ESPAÑA, COÑO!», pero jamás se ponen del lado de los españoles de a pie.

jueves, 8 de octubre de 2026

Depredadores de lo público

 

El PP dispuesto a cargarse el Estado de Binestar. Ahora las pensiones
El PP dispuesto a cargarse el Estado de Binestar. Ahora las pensiones

Para el capital y su aliada, la derecha, los derechos no son conquistas sociales, sino nichos de mercado. Tras degradar la sanidad y la educación, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox) apuntan al botín más codiciado: las pensiones. Su estrategia consiste en infundir terror sosteniendo que «el sistema de pensiones es un zombi; lo han quebrado» y que necesita una transición hacia un modelo mixto público-privado.
Se trata de una trampa nefasta. Privatizar las pensiones equivale a transformar un derecho constitucional en una apuesta de casino, a merced de mercados volátiles, comisiones y fondos que, si colapsan, exigen rescates públicos dejando al ciudadano sin su jubilación. Resulta revelador que la supuesta «sostenibilidad» de PP y Vox exija sacrificios al pensionista mientras blinda los beneficios fiscales de las élites y grandes corporaciones. Las pensiones no plantean un problema matemático de escasez, sino de reparto de la riqueza. Lo insostenible no es la vejez de la clase trabajadora; es la codicia de quienes pretenden mercantilizar la incertidumbre de millones de jubilados para engordar el negocio financiero de unos pocos. Las pensiones se defienden, no se venden.
Voten con cabeza.

martes, 6 de octubre de 2026

Nostalgia del pucherazo: tradición patria

 

Cada vez que se ponen las urnas, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox), siembran dudas
Cada vez que se ponen las urnas, la ultraderecha (PP) y la derecha extrema (Vox), siembran dudas

Qué enternecedor ver al PP activar su reflejo pavloviano: si hay urnas, se pulsa el botón del fraude. Una estrategia tan vieja como nula es su vocación democrática. Todas sus cabezas: Aznar, Ayuso, Tellado, Feijóo… insisten en sembrar sospechas compulsivas sobre un sistema que la OSCE y la comunidad internacional consideran uno de los más fiables, transparentes y eficaces del mundo. Pero claro, para el trumpismo, versión cañí, si el resultado no gusta, es trampa. La mentira reiterada como mérito para gobernar.
No es un desliz, es su modus operandi para tapar su mala gestión. Lo hemos vivido desde 1993 hasta ahora cada vez que se colocan las urnas. Y de nuevo reinciden intoxicando con el voto por correo, ignorando los férreos controles existentes.
No actúan como partido de Estado, sino como agentes corrosivos que erosionan la democracia. Eso sí, para pucherazo real y con aval institucional, el del Tribunal Supremo al suspender cautelarmente el derecho al voto de españoles nacionalizados al amparo de la Ley de Memoria Democrática, en los casos afectados por la llamada «ley de nietos». Pero sigan distrayendo con la papeleta: la sospecha sin pruebas siempre viste más.

domingo, 4 de octubre de 2026

Semillas del totalitarismo

La pasividad institucional ante el abuso de la fuerza no es neutralidad; es complicidad. Observar a militares y policías ensañarse con migrantes y ciudadanos indefensos, mientras una parte de la sociedad calla o justifica la agresión, evidencia una alarmante degradación moral. Si el ministro del Interior y la ministra de Defensa creen que callar ante la violencia institucional les otorgará inmunidad o estatus, se equivocan. Esta calaña no tiene lealtades; hoy aplasta al vulnerable, pero mañana irá a por el poder político.
Una democracia real exige un Estado de derecho inflexible. Es intolerable ver a antidisturbios golpear impunemente sin portar sus identificaciones numéricas obligatorias. Si los mandos policiales, militares y políticos amparan esta ilegalidad, prevarican y destruyen el orden constitucional desde dentro. Quien viste uniforme y viola los derechos humanos no es un agente de la ley, sino un criminal amparado por el Estado.
La tolerancia hacia el matonismo es el síntoma inequívoco de una comunidad alienada que camina ciega hacia el fascismo. Quien justifica la brutalidad, hoy, firma su sumisión para el mañana. Frente a la tiranía verde oliva o azul oscuro, el silencio es traición.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

La derecha del dinero y la izquierda fragmentada

 

No vote a la derecha del dinero
No vote a la derecha del dinero

El gran problema de la izquierda no es la falta de ideales, sino el camino para alcanzarlos. Cada corriente cree poseer la mejor estrategia, el método más coherente, la hoja de ruta definitiva hacia la justicia social. Esa pluralidad, que es riqueza democrática, por desgracia se convierte en división, debate identitario eterno y parálisis. Mientras tanto la derecha, que solo tiene el principio rector del dinero y como una única meta protegerlo y multiplicarlo, no se pierde en discusiones filosóficas. No hay matices éticos cuando se trata de preservar sus privilegios. Y si para lograrlo debe recortar servicios públicos, precarizar el empleo, privatizar derechos básicos y organizar golpes de Estado, lo hace. La falta de empatía no es un defecto de su programa, es el programa mismo. Gobernar para los ricos implica asumir que la desigualdad es deseable. Según datos de Oxfam Intermón, el 1% más rico de la población mundial acaparó casi dos terceras partes de la nueva riqueza generada desde 2020. Esto no es un accidente, es el éxito de una elección política.
La derecha actúa con disciplina porque su ideología es simple y brutal: el mercado manda, y quien no puede pagar, sobra. Frente a esa frialdad calculada, la izquierda discute. Y mientras discute, los ricos siguen ganando.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Mercado o dignidad: urge intervenir la vivienda

 

La vivienda se ha convertido en un lujo solo al alcance de unos pocos privilegiados
La vivienda se ha convertido en un lujo solo al alcance de unos pocos privilegiados

La inacción ante la emergencia habitacional es una traición social. Mientras las familias trabajadoras se ahogan con alquileres impagables y precios de compra indecentes, los fondos buitre acaparan impunemente barrios enteros, devorando un derecho básico.
Frente a esta tragedia, las respuestas políticas son radicalmente opuestas. La izquierda ha de aplicar con valentía la Constitución: el artículo 47 proclama el derecho a disfrutar de una vivienda digna y el 128.1 establece que toda la riqueza del país queda subordinada al interés general. No son frases decorativas: son principios que permiten exigir a los poderes públicos que actúen para intervenir un mercado inmobiliario salvaje que tritura vidas.
Por el contrario, la derecha rica se arrodilla ante el dogma de la no intervención, bloqueando cualquier intento de regulación y negándose por puro interés crematístico a aplicar las leyes estatales en sus autonomías. Su complicidad con los especuladores es total. Y, para camuflar su desastrosa sumisión al gran capital y desviar el foco, bombardean a diario con el fantasma mediático de la ocupación.
El voto es nuestra arma y debe servir de forma rotunda para echar a la derecha de las instituciones y recuperar el bienestar común.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

La crueldad fascista

 

El fascismo es violento porque carece de empatía
El fascismo es violento porque carece de empatía
¿Por qué el fascismo es una maquinaria implacable y cruel?
La psicología social lleva décadas tratando de responder. Investigaciones sobre la llamada “personalidad autoritaria”, desarrolladas tras la Segunda Guerra Mundial, mostraron que ciertos individuos tienden a someterse ciegamente a líderes fuertes y a mostrar agresividad contra quienes consideran diferentes o desviados, es decir, obediencia ciega, pensamiento rígido, desactivación de la empatía y desprecio por la debilidad. El fanatismo extremo reduce la capacidad de respuesta ante el sufrimiento ajeno. La violencia se legitima porque el enemigo se deshumaniza. Esta ideología divide el mundo entre “nosotros”, que no es más que el no a los otros, y “ellos” y, así, la empatía deja de aplicarse a quienes quedan fuera del grupo. Investigaciones en psicología política muestran que el tribalismo y la percepción de amenaza aumentan la hostilidad hacia los extraños y facilitan la aceptación de jerarquías duras y castigos severos.
Por eso el fascismo no debe entenderse únicamente como una ideología política, sino también como una dinámica social capaz de movilizar obediencia, conformismo, identificación grupal, miedo y deshumanización.
Cuando el pensamiento crítico se debilita, la propaganda convierte al adversario en una amenaza absoluta, mientras la pertenencia al grupo exige lealtad sin fisuras y presenta la violencia contra personas indefensas, incluso ancianos y niños, como un medio necesario para alcanzar un fin político. La tragedia está precisamente ahí: no hace falta dejar de saber que el otro sufre; basta con convencer a una sociedad de que ese sufrimiento ya no importa moralmente.
Esa es la verdadera maquinaria del autoritarismo.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Ceuta no está al margen de la ley

 

Cada día que pasa Feijóo demuestra lo que es: un demagogo xenófobo inepto
Cada día que pasa Feijóo demuestra lo que es: un demagogo xenófobo inepto oportunista

Hace 3 días, Feijóo en su deriva racista sostuvo que «esto no es inmigración», que esas personas «no vienen a buscar trabajo» y que «vienen a enfrentarse contra el orden público constitucional y contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». Y reclamó «la expulsión inmediata y el retorno de todos», incluidos los menores.
Pero conviene recordarle lo que decía Juan Vivas, presidente de Ceuta, el 29 de julio, el día anterior a la entrada masiva: «Con la legislación en la mano sencillamente no se puede hacer». Advirtió de que quien devolviera a esas personas estaría incumpliendo la ley y cometiendo un delito. Y explicó que, si un adulto solicita asilo, no puede ser retornado y que los menores están sometidos a garantías nacionales, europeas e internacionales.
Por eso, solidaridad con Ceuta no es envolverse en la bandera ni convertir a miles de personas en un bloque sin derechos. Es proteger la frontera, garantizar la seguridad y repartir responsablemente la acogida entre todos.
Quien aspira a la presidencia del Gobierno no debe gritar más fuerte que la ley, sino someterse a su imperio, especialmente cuando es difícil. Romper las reglas del juego no es ejercer autoridad; es caer en una irresponsabilidad temeraria que degrada nuestra propia democracia.

martes, 15 de septiembre de 2026

IA: ¿Y si perdemos el control?

 

La IA podría tomar el control
La IA podría tomar el control

Ya no es ciencia ficción. La alarma llegó al núcleo del sector: Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI) y Dario Amodei (Anthropic) exigen desacelerar el desarrollo de la «IA de frontera». Algunos sitúan una posible debacle antes de 2030. ¿Alarmismo o amenaza real? Ambos.
Hoy ninguna IA puede exterminarnos sola, pero sus capacidades mutan rápido. Recientes fallos reales muestran enjambres de agentes autónomos coordinándose en secreto para lanzar ciberataques fuera de su programa. El propio Informe Internacional de Seguridad de la IA contempla escenarios de pérdida de control con consecuencias catastróficas para la humanidad.
El peligro no exige maldad o conciencia. Basta con objetivos mal definidos, autonomía excesiva o acceso a sistemas críticos. A esto se suma el factor humano: armas autónomas, manipulación masiva o biotecnología pueden convertir un fallo en catástrofe.
Asegurar que la IA acabará con nosotros es imprudente; decir que es imposible, más. La cuestión es si seremos capaces de ponerle límites antes de descubrir que hemos perdido el control.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Milei y las Malvinas

 

Que los argentinos no vuelvan a caer en la misma trampa
Que los argentinos no vuelvan a caer en la misma trampa

Cuando en Argentina las encuestas le dan la espalda a Javier Milei, recurre al truco más viejo y predecible del poder: envolverse en la bandera para fabricar un oportuno salvavidas. Resulta patética su repentina urgencia por la soberanía sobre las Malvinas justo cuando el respaldo social se evapora.
La historia tiene la molesta manía de repetirse como farsa. Ya en 1982, la dictadura de Videla, acorralada por un pueblo harto de tanto crimen, pretendió perpetuarse enviando a cientos de jóvenes a morir en condiciones deplorables. Entonces, una sociedad encandilada apoyó estúpidamente aquel delirio para salvar una tiranía cruenta.
La reclamación de las islas no pertenece a ningún inquilino de la Casa Rosada ni puede ser el escondite de sus fracasos. Confiemos en que en esta ocasión los ciudadanos muestren la madurez necesaria para no dejarse engañar por este burdo patriotismo de conveniencia.