domingo, 3 de mayo de 2026

La felicidad y la envidia

 

Dos personajes unidos por el odio y la envidia
Dos personajes unidos por el odio y la envidia

En España, el éxito ajeno no es un motor, sino una afrenta. Ocupamos un mediocre puesto 41 en el Informe Mundial de la Felicidad, y no por falta de recursos materiales —los países nórdicos, los más felices, echan de menos nuestro sol y nuestra vida en la calle—, sino por exceso de bilis. Nos sobra sol y nos falta grandeza para tolerar el brillo del vecino. Es el pecado nacional: una envidia castiza y vigilante que prefiere ver al otro hundido antes que prosperar uno mismo.
Y lo peor es que esa amargura impregna nuestra política de bajeza. Lo vemos en la frustración patológica de Feijóo y Abascal, incapaces de digerir que La Moncloa no se hereda por decreto; sus rabietas son el deporte nacional elevado a la enésima potencia. Como sentenció Unamuno: «¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!». El problema del país no es el paisaje, que invita a la felicidad, sino un paisanaje mezquino que prefiere vivir en la oscuridad con tal de apagar la luz del de enfrente. Somos una nación de resentidos que, en lugar de escalar, se dedica a cortar las cuerdas de quienes ya suben: un espectáculo bochornoso que nos condena a la infelicidad crónica.

miércoles, 29 de abril de 2026

La mafia que devoró el Estado

 

Esto sí que es una auténtica MAFIA
Esto sí que es una auténtica MAFIA

Lo del PP no es un episodio aislado, sino un patrón sistémico de degradación. El caso Kitchen reveló una fractura democrática sin precedentes: la movilización de recursos públicos no para servir al ciudadano, sino para obstaculizar la justicia y destruir pruebas del caso Gürtel. Este uso patrimonial del Estado alcanzó su cénit con la fabricación de pruebas falsas —en connivencia con terminales mediáticas— para aniquilar a rivales como Podemos o el independentismo. Es la perversión absoluta de las instituciones al transformarlas en un escudo de impunidad. Es más que corrupción económica, es un asalto al Estado de derecho. Cuando el Ejecutivo manipula los resortes del poder para blindarse, la democracia degenera en una estructura mafiosa.
A esto se suma la sombra del caso Montoro, donde decisiones estratégicas desde el Consejo de Ministros habrían favorecido intereses privados con conexiones directas. El escándalo no es solo la merma recaudatoria sino la perversión del proceso legislativo.
Pese a la contundencia de los hechos, el relato es la negación. Esa desconexión entre la verdad jurídica y el discurso del PP es un desprecio a la ciudadanía. Lo intolerable no es el saqueo sino el esfuerzo coordinado por ocultarlo y negarlo sin pudor —para aferrarse al poder— por parte de quienes deben velar por la ley.

domingo, 26 de abril de 2026

Inoculando el fascismo: el veneno de la prioridad nacional

 

La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox
La ultraderecha pepera se ha dejado atrapar por el fascismo extremo de Vox

El auge de la «prioridad nacional» no es una respuesta a problemas reales, sino la construcción de un marco mental diseñado para fracturar la sociedad. Vox ha logrado introducir un virus retórico en el debate público: una trampa que, bajo el lema de «España primero», busca desmantelar los consensos básicos de convivencia. Al convertir al diferente en una amenaza y al vulnerable en un culpable, se normaliza una exclusión que, hasta hace poco, era marginal y que hoy habita en las instituciones.
Lo más preocupante es la mimetización del PP con este discurso. Al adoptar la agenda de la derecha extrema, la derecha institucional abandona los problemas estructurales —vivienda, salarios, servicios públicos— para centrarse en una narrativa que señala a la inmigración como un lastre. Es un ejercicio de desinformación consciente: el propio Banco de España ha certificado que la aportación de los trabajadores extranjeros es, y será, indispensable para la sostenibilidad de nuestras pensiones y el bienestar común.
Estamos ante una estrategia de crispación que busca enfrentar al último contra el penúltimo para proteger los intereses de las élites. Al prometer legalizar la exclusión, no solo se pone en riesgo el Estado de derecho, sino que se traiciona nuestra propia historia como pueblo emigrante. Si llegan al poder, pretenden cambiar las leyes para institucionalizar el racismo; el PP, mimetizado con la derecha extrema, ya no distingue sus siglas de los postulados extremistas. Ambos caminan de la mano hacia una regresión moral que busca, simplemente, dinamitar los derechos humanos.

miércoles, 22 de abril de 2026

Blue: arquitecto de lo invisible

 

Así es Blue
Así es Blue

Cuando hace seis años llegó a casa aquella criatura celeste y amarilla de felpa, con sus costuras imposibles y sus agresivos colmillos, me pareció un error de diseño, un intruso estético, un dragón que desafiaba cualquier canon de belleza. Sin embargo, para mi nieta, el peluche no era un objeto, sino una posibilidad. Lo llamó Blue, así, sencillo, como si el nombre pudiera suavizar cualquier aspereza.
Con los años, ha perdido algo de su brillo y sus diminutas alas lucen arrugadas. Pero, en el universo de mi pequeña, Blue ha protegido sus sueños y ha sido un confidente silencioso. Él ha domesticado monstruos bajo la cama y ha guardado secretos que nadie más conoce.
Al observarlos hoy, entiendo algo sencillo: la belleza no siempre está en las cosas, sino en la mirada que las sostiene. Emma no ignoró su fealdad; la habitó. La niñez tiene esa capacidad casi alquímica: transformar lo grotesco en atractivo.
Blue no es un juguete viejo. Es el mapa de su infancia, un rastro de todo lo que ha querido sin condiciones. Ella no solo lo aceptó; lo completó con su luz. Nos demostró que lo que para el mundo es extraño, para un corazón limpio es, sencillamente, hogar. 
Al final, resulta que Emma, con su gran corazón, era la verdadera arquitecta de lo invisible.

domingo, 19 de abril de 2026

Alergias: cuando el enemigo no es el polen

Esa boina es la que nos mata
Esa boina es la que nos mata

 Es de un cinismo insoportable culpar a los árboles de nuestras alergias mientras seguimos adorando el motor de combustión. Nos empeñamos en señalar al polen como un agresor, cuando la realidad es que hemos convertido el aire en un cóctel químico letal. No es la primavera la que nos enferma; es nuestra adicción a los combustibles fósiles.
Las partículas diésel actúan como auténticos caballos de Troya: el polen se adhiere a ellas o se fragmenta liberando proteínas alergénicas que nuestro sistema inmunitario reconoce como un alérgeno más potente. Al combinarse con el dióxido de nitrógeno y el ozono, lo que antes era inofensivo penetra hoy hasta lo más profundo de nuestros pulmones.
Pero el daño no se queda en la nariz. Según la OMS, estas partículas ultrafinas, que viajan por la sangre y se vinculan directamente con el aumento de ictus, demencia e incluso problemas de fertilidad, causan millones de muertes prematuras al año. Seguir priorizando el humo frente a la salud respiratoria es una ceguera colectiva. El polen es parte de la vida; la contaminación que generamos es la que nos está matando.

jueves, 16 de abril de 2026

Desatino histórico: el PP y el Guernica

 

El Guernica de Picasso
El Guernica de Picasso

El debate sobre el Guernica no es una cuestión de gustos: es de rigor. La obra no nace de una inspiración abstracta, sino de un encargo del Gobierno de la República para la Exposición Universal de París de 1937. Su propósito fue claro: denunciar el bombardeo de la población civil vasca por la aviación nazi al servicio del bando sublevado.
El intento del PP de desligarla de su contexto no es un error artístico, sino una distorsión deliberada. Sostener que responde a una temática taurina previa —solo porque Picasso empleó su lenguaje visual habitual— es como decir que un grito de socorro es un simple ejercicio de fonética. En 1937, ese lenguaje se puso al servicio de la denuncia de la barbarie fascista.
Reducir el Guernica a un ejercicio estético lo vacía de su dimensión moral. No es un análisis inocente; es una estrategia para neutralizar su denuncia y desplazar el foco desde las víctimas hacia una lectura mansa y decorativa. La cultura exige fidelidad a la verdad; desvirtuar su origen es un negacionismo que desprecia la historia y la inteligencia del espectador.

domingo, 12 de abril de 2026

Un pirómano en el Despacho Oval

 

Trump: un desastre para el planeta
Trump: un desastre para el planeta

Al narcisista Trump no se le recordará como pacificador, sino como arquitecto del caos. Su legado es una clase magistral de desprecio al derecho internacional y al orden jurídico interno, así como de retórica incendiaria y de degradación deliberada de normas democráticas básicas que no caben en un tuit de madrugada. Con la sutileza de un elefante en una cristalería diplomática, sustituyó el derecho internacional por la lógica del chantaje, recordándonos a todos que la ley es solo un incordio si llevas mucho maquillaje naranja. El clímax de su patriotismo fue el 6 de enero de 2021, cuando decidió que la transferencia pacífica del poder era un concepto demasiado aburrido. Tras alimentar el bulo del fraude con la insistencia de un autócrata ofendido, observó cómo el Capitolio era asaltado, logrando lo que ninguna potencia extranjera consiguió: que la democracia estadounidense pareciera un mal episodio de telerrealidad. Si existiera un Nobel al Caos, Trump lo ganaría por aclamación, aunque probablemente luego bombardearía al comité por no darle también el de la Paz.
Donde la ley exige respeto, él practica vulneración; donde la diplomacia exige prudencia, él impone guerra; donde hace falta un presidente, él es el payaso del reino.

viernes, 10 de abril de 2026

Patriotas de conveniencia y genuflexión

PP y Vox: patriotas de pandereta
PP y Vox: patriotas de pandereta

 Ver al PP justificar el secuestro de un casco azul español por parte de Israel es un espectáculo de servilismo digno de estudio y una renuncia explícita a la dignidad nacional. Calificar la retención violenta de nuestro militar como una nadería –«he estado en controles de tráfico que han durado más»–, no es una simplificación; es un desprecio a la integridad de nuestras Fuerzas Armadas. Estos son los gestores del monopolio del patriotismo, siempre firmes… pero cuidando de no incomodar al poderoso de turno. Son patriotas de banderitas, de los que se cuadran ante el himno, pero claudican ante la geopolítica del matón.
Vox, por su parte, guarda un silencio sepulcral, confirmando que su soberanismo es selectivo: ruge contra el vulnerable, pero calla ante el poderoso.
Esta derecha parece añorar la obediencia ciega que ya nos arrastró al lodazal de Irak, anteponiendo el papel de vasallo entusiasta a la defensa del derecho internacional. Para estos supuestos guardianes de la nación, la soberanía española es una nota al pie de página que se borra si incomoda al aliado preferencial. Lo verdaderamente alarmante es la seguridad de que, de gobernar, no dudarían ni un segundo: estaríamos en guerra. Es una sumisión genética: prefieren actuar como subordinados diligentes antes que defensores de una legalidad que, a su juicio, es un detalle opcional.
Bajo la bota del poderoso, siempre; junto a los suyos, solo si el guion lo permite.

jueves, 9 de abril de 2026

Domingo rojo en Madrid: júbilo y pistolas

 

La dictadura no quería dar paso a la democracia
La dictadura no quería dar paso a la democracia

Hace 49 años, la noche del 9 de abril de 1977, mi amigo Miguel y yo –mochileros– volvimos a dedo a Madrid desde Alicante. En el trayecto enlazamos coches con conductores dispares: un guardia civil retirado, un piloto de motocross, un hippie al que pagamos la gasolina de su Citroën dos caballos… Al llegar a la madrileña Plaza de España, el paisaje era irreal: la Gran Vía era un río de coches con banderas rojas. «O lo han legalizado o ha pasado algo», dijo mi tocayo. Era lo primero: Adolfo Suárez acababa de sacar al PCE de la clandestinidad. La ciudad era un estallido de alegría contenida.
Al día siguiente, la fiesta continuaba. Caminé solo hacia Princesa. Contagiado por el claxon de los coches y el flamear de las banderas, tanto tiempo heridas, saludé con el puño en alto y una sonrisa. Mi gesto de júbilo atrajo a un esbirro. Un hombre en la cincuentena comenzó a calcar mis pasos. Apreté el ritmo, pero él mantenía la distancia, como el cazador que sabe que su presa no tiene escapatoria. Al llegar a la fuente de la Plaza de España –entonces junto a Princesa– me senté, fingiendo calma. Él, con decisión, pasó por delante. Lo seguí con el rabillo del ojo. Dio un rodeo y, “pisando el césped, entonces prohibido”, se situó a mi espalda.
Se me erizó el vello de la nuca y me giré. Estaba a un par de metros, llevándose la mano derecha a la sobaquera izquierda. No aguardé a ver la pistola. Corrí sin rumbo hasta perderme entre la gente. Cuando me detuve, ya no lo vi.
Regresé a casa mirando hacia atrás, con el pulso en las sienes. En aquel momento fui más consciente de que la libertad recién estrenada vendría escoltada por el terror de quienes ansiaban la involución.

miércoles, 8 de abril de 2026

ETA: el refugio de los mediocres

 

ETA: comodín de los ineptos
ETA: comodín de los ineptos

Las derechas son incapaces de hacer política sin invocar a ETA. No por memoria, sino por insolvencia. Catorce años después de su derrota a manos de los demócratas, siguen desenterrando su sombra con una insistencia obscena. No es justicia; es necrofagia política.
Utilizar a la banda como comodín delata un discurso vacío. Cuando falta un proyecto de futuro y el programa se limita a proteger privilegios, se azuza el miedo y se llena el aire de insultos para ocultar carestía de ideas. Convertir el dolor en un eterno presente no es pedagogía; es manipulación emocional y una ofensa a las víctimas, a quienes reducen a figurantes de su propaganda.
El ciclo de la Comunidad de Madrid —«ETA es presente»— es el máximo exponente de esta irresponsabilidad. No buscan que los jóvenes universitarios aprendan historia, sino imponer un relato conveniente. Quien resucita a una banda muerta para ganar un debate demuestra que no tiene nada que ofrecer a los vivos. Basta de mercadear con las cenizas. Superar el terrorismo exige rigor democrático, no una dependencia enfermiza.

miércoles, 1 de abril de 2026

A remolque de Vox

El PP ha sido atrapado por Vox
El PP ha sido atrapado por Vox; en realidad, son la misma cosa

 Vox ya no es el rival del PP; es su laboratorio ideológico. Ante cada proclama incendiaria de Abascal —el ataque a RTVE es el último síntoma—, Génova no confronta, sino que aguarda. Ese silencio no es neutral: es el tiempo de incubación para que el marco ultra acabe inoculado en el discurso oficial del PP.
No es un descuido; es una claudicación estratégica. Vox desplaza el péndulo de lo aceptable y radicaliza el debate público mientras el PP, lejos de actuar como dique de contención democrático, ejerce de notario de un nuevo consenso reaccionario donde se siente más cómodo. Lo certifican la erosión de la memoria histórica, el negacionismo climático, la violencia de género y una gestión de la inmigración en pactos autonómicos que normaliza discursos que, hace apenas un lustro, habrían invalidado a cualquier político de Estado.
El drama no es que el PP imite a Vox, sino su renuncia al liderazgo moderado por mero cálculo oportunista. Cuando la derecha tradicional se muda al extremo, arrastra consigo al sistema. Lo que se degrada no son solo unas siglas, sino el suelo común sobre el que se erige nuestra convivencia.

domingo, 29 de marzo de 2026

PP: del bloqueo táctico a la carencia programática

 

Feijóo anda dando tumbos de aquí para allá
Feijóo anda dando tumbos de aquí para allá

La actual estrategia del PP en el Congreso plantea un dilema sobre su papel como alternativa de Estado. El reciente episodio de los decretos anticrisis por la guerra de Irán ha evidenciado que la dirección de Génova prioriza el rédito electoral y la erosión parlamentaria sobre el contenido técnico de las normas. Al supeditar su voto a la aritmética de terceros —en este caso, los movimientos de Junts—, el PP incurre en una contradicción programática: se rechazan medidas que el propio partido había reclamado, como las rebajas del IVA en alimentos básicos.
Bajo la dirección de Feijóo y con Tellado como secretario general, la formación ha transitado del «sí» inicial –«bienvenidos a la fachosfera»–, pasando por el «no», a una abstención final cuando el «no» se mostró irrelevante, huérfana de una propuesta alternativa sólida. Esta deriva técnica sugiere que el objetivo no es mejorar la eficiencia de las políticas públicas, sino forzar la parálisis legislativa del Ejecutivo. Al convertir el Parlamento en un tablero de sabotaje táctico, se desdibuja el rigor técnico necesario para abordar la inflación. Una oposición que sacrifica la estabilidad económica por el impacto de un titular compromete su propia credibilidad como partido de gobierno.

jueves, 26 de marzo de 2026

PP: mugre verbal como programa

 

Feijóo está envenenado y no ve más allá
Feijóo está envenenado y no ve más allá

¿Por qué el PP se refugia en la infamia en lugar de explicar su proyecto? El último ejemplo lo firma Jaime de los Santos. Para trepar, el vicesecretario de Educación emula a Tellado y elige el lodazal frente al debate. Calificar a ministros de «poco aseados» no es un desliz; es una estrategia para deshumanizar al adversario. Una burla sobre el «aseo personal e intelectual» que solo retrata la catadura de quien la profiere frente a unos responsables públicos que, en cualquier caso, le dan mil vueltas en altura moral y preparación.
Este fango es un patrón. Este machirulo también atacó a Sarah Santaolalla, lanzó insinuaciones contra Pilar Alegría y acosó a las hijas de Zapatero. No es crítica; es ruido para ocultar un vacío de ideas preocupante. Cuando no se puede defender un programa de recortes y retrocesos, se recurre al insulto de clase, al bulo mezquino y al machismo rancio. A última hora, también se suma a esta bajeza Azcón.
Hay que señalar al responsable: Feijóo. Él ampara y promociona a quienes ejecutan este hostigamiento. Su silencio no es neutralidad; es complicidad necesaria. En democracia, la discrepancia exige argumentos. Quien solo ofrece insultos demuestra que su único proyecto es la destrucción del respeto institucional.

martes, 24 de marzo de 2026

Oro, espada y cruz: la mentira civilizadora

El revisionismo y la mentira como programa electoral
El revisionismo y la mentira como programa electoral

Enfrentar el revisionismo de Ayuso no es una batalla ideológica, sino un ejercicio de higiene histórico-mental frente a un pasado de expolio y sangre. Afirmar que «los de la cruz trajimos el orden» es una crueldad retórica que ignora la hoguera, el potro inquisitorial y la codicia.
Cortés no sembró paz: aniquiló Tenochtitlán. Pizarro no instauró justicia: secuestró, cobró el rescate en oro y ejecutó a Atahualpa en un acto de traición fundacional. ¿Y qué decir de la locura de Lope de Aguirre? Su rastro de sangre confirmó que el fin no era la fe, sino el dorado metal de esas tierras. Se calcula que el 90 % de la población originaria pereció bajo el peso de la brutalidad y los virus.
Llamar «orden» al saqueo sistemático y a la aniquilación cultural y personal es de un cinismo insoportable. Invocar el contexto para blanquear el horror es ignorar a contemporáneos, como De las Casas o Montesinos, que ya entonces denunciaron la infamia. No fue evangelización; fue una maquinaria de exterminio. Llamar civilización a la estela de cadáveres es, sencillamente, el último crimen.

domingo, 22 de marzo de 2026

El noble arte de marear al reloj

 

Pasan los años y seguimos abonados al cambio de hora franquista
Pasan los años y seguimos abonados al cambio de hora franquista

Cada primavera España practica un deporte atávico: mover el reloj una hora y fingir que el sol ha cambiado de opinión. El pobre astro despierta por el horizonte, mira a España, consulta el meridiano de Greenwich y suspira: «Otra vez estos adelantados». Es alucinante: en Finisterre amanece cuando en Berlín van por el segundo café, pero nuestros relojes insisten en que somos vecinos de rellano. La lógica geográfica sugiere compartir hora con Portugal, Reino Unido o Canarias, pero preferimos vivir como si estuviéramos dos husos más al este y llamarlo ahorro energético, que nadie ve, pero todos sufrimos. Cada seis meses repetimos el ritual de forzar el ritmo circadiano: niños zombis, abuelos desorientados y adultos con ojeras. Europa dijo en 2019 que ya bastaba, pero los burócratas debieron de perder el norte en algún despacho y aquí seguimos, descolocando al sol por decreto. Tal vez el día en que dejemos el reloj quieto descubramos algo revolucionario: que el sol siempre estuvo donde debía. Somos nosotros los que vamos con retraso.

viernes, 20 de marzo de 2026

El patriota tóxico

 

No se puede ser más inútil para un país
No se puede ser más inútil para un país

Europa observa a Feijóo entre el estupor y el desdén. No es solo su incapacidad para balbucear inglés porque no quiere; es su papel de correveidile tóxico que viaja a Bruselas con el único fin de boicotear a su propio país. Resulta infame que alguien que se autoproclama «hombre de Estado» actúe como un lobista contra los intereses de España, saboteando fondos vitales para familias y empresas mientras niega, con tic autoritario, la legitimidad de un Gobierno democrático. Es una deslealtad sin parangón en la UE.
Su obsesión contra Sánchez ha mutado en patología. Esa insolvencia moral le empuja a embarrar y sembrar sospechas allá donde España brilla. Es el heredero del cinismo de Montoro: «Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros». No hace oposición: perpetra un sabotaje envuelto en la bandera. Este patriotismo de hojalata, que denigra nuestra imagen por puro rencor electoral, es la forma más baja de antipolítica. Ya basta de salvapatrias: Feijóo no es la alternativa, es el lastre.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Silencio atronador de los airados

 

Qué cómodo es no pensar
Qué cómodo es no pensar

¿Dónde están ahora? ¿Dónde se han metido quienes hace poco tiempo se rasgaban las vestiduras, clamaban al cielo y escupían indignación ante la mera idea de pedir perdón a México por la conquista? Aquellos que ridiculizaban cualquier gesto de autocrítica hoy guardan un silencio tan espeso como revelador, ahora que el propio rey Felipe VI reconoció lo evidente: que hubo abusos, hubo excesos y hubo una sombra ética imposible de negar. Y, de repente, los valientes de tribuna desaparecen.
No era una cuestión de orgullo nacional, como nos quisieron vender, sino de negacionismo cómodo; ese que se parapeta en una historia edulcorada para no incomodarse, para no pensar, para no asumir que su concepto de patria también se cimenta sobre la barbarie. Y ahora, ante palabras oficiales que dinamitan su relato, optan por callar. Ni rectificación, ni reflexión, ni un mínimo gesto de coherencia.
Ese silencio no es prudencia: es el colapso de su cobardía. Reconocer errores no debilita a un país, lo dignifica; lo que lo degrada es la soberbia de quienes solo saben gritar cuando se niegan a escuchar.

martes, 17 de marzo de 2026

«P’alante»

 

MAR, provocador fascista
MAR, provocador fascista

Miguel Ángel Rodríguez, ese personaje de modales mafiosos apodado MAR, ha terminado imputado por la misma nadería que le costó el puesto al fiscal general del Estado: revelar datos protegidos. Existen, eso sí, diferencias notables. En el caso del fiscal no había pruebas y negó la mayor. En cambio, MAR, en un rapto de esa embriaguez tabernaria y prepotente que tanto lo define, se jactó de la filtración con la soberbia de quien se sabe intocable. Total, la impunidad es un derecho adquirido, ¿no? 
Ahora llega lo importante. Si el Supremo aplicó aquel rigor detectivesco de «él o alguien de su entorno» –aunque sea inconcebible en un tribunal– para condenar al fiscal por ciencia infusa, con MAR lo tienen en bandeja de plata: el reo confesó el delito entre bravuconadas digitales y hay pruebas. Mismo hecho, mismo destino... ¿verdad? Si MAR se va de rositas tras admitir lo que al fiscal, sin pruebas, le costó «ir p’alante», confirmaremos, una vez más, que en España el Código Penal se aplica según el color del carné.
Pasen y vean: el circo de la justicia a la carta continúa.

domingo, 15 de marzo de 2026

Bajar impuestos: monotema del liberalismo

 

El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres
El liberalismo de PP y Vox a lo de siempre: hacer más ricos a los ricos y más pobre a los pobres

¡Qué sorpresa! PP y Vox proponen bajar impuestos.
A ver, liberales de salón, escriban 200 veces: “El asfalto no brota por generación espontánea. Colegios, hospitales y pensiones no se financian con libertad”. La curva de Laffer es, para ellos, un dogma de fe; para el resto, un cuento de hadas que quiere convencernos de que bajar impuestos recauda más. Spoiler: nunca pasa, se recauda menos.
¿Por qué no subir impuestos a grandes fortunas, bancos y energéticas que ganaron tanto? ¡Qué radicalismo bolchevique pedir progresividad! Mejor quitemos el IVA al pan para que el margen se lo quede supermercados y distribuidores y el Estado pierda millones de recaudación. Magnífico negocio para los de siempre.
Sabemos que cuando los impuestos se bajan “temporalmente”, luego hay que subirlos. Y entonces –¡oh, sorpresa!– los mismos que pedían bajarlos montan un escándalo.
Es enternecedor ver cómo lloran por la inflación –«es el mercado (capitalismo), amigo»– mientras aplauden las privatizaciones de los 90 donde Aznar vendió a precios de saldo las “joyas de la corona” para que hoy, en plena crisis de una guerra aplaudida por PP y Vox, el Estado sea un espectador que paga la fiesta mientras los dividendos privados engordan.
Pero oye, que el problemón es que pagas mucho de IRPF. ¡Claro que sí, campeón!

jueves, 12 de marzo de 2026

Señor Aznar: memoria y responsabilidad

 

Aznar es la encarnación de la soberbia
Aznar es la encarnación de la soberbia

Justo en el aniversario del 11-M, Aznar exhibió de nuevo un cinismo hiriente: afirma que «está más que justificado que se intente cambiar un régimen que altera completamente las reglas internacionales». ¿Se refiere a Trump y sus constantes atropellos al derecho global? Por supuesto que no; su objetivo es Irán.
Resulta una ironía macabra que quien dinamitó la legalidad para hundirnos en la guerra de Irak y el caos del ISIS pretenda hoy dar lecciones de derecho. Aznar es el único miembro del Trío de las Azores que sigue atrincherado en su soberbia, incapaz de pedir perdón, prefiere cerrar la efeméride alimentando delirios conspiranoicos junto a Mayor Oreja. Su desprecio por la verdad y por el marco jurídico que juró defender es una afrenta permanente. Quien sacrificó la seguridad y la ley por intereses espurios no merece respeto, sino un juicio moral implacable. Sin asunción de responsabilidad ni vergüenza, su legado permanece sentenciado por la ilegalidad y la traición a la memoria de las víctimas.