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| Son auténticos fascistas |
Como siempre, el PP cruza todas las líneas rojas, esta vez en la crisis de Ceuta, demostrando que su brújula parece apuntar al rédito electoral, aunque para ello tenga que incendiar la convivencia. Su estrategia es tan vieja como peligrosa: desinformar, agitar el miedo, buscar culpables y convertir un problema complejo en munición política.
Cuando explica los brotes de violencia, como hace su portavoz, Ester Muñoz, por un supuesto abandono institucional, en lugar de condenar sin matices a quienes la ejercen, valida y justifica la propia violencia.
Y Feijóo no se queda atrás: sembrar alarma sobre supuestas amenazas sanitarias y plantear confinamientos masivos –que los entendidos desestiman– vinculándolos a enfermedades como la tuberculosis o la sarna es una temeridad. Estigmatizar a personas vulnerables para arañar votos no es política de Estado: es una brutal irresponsabilidad.
España necesita serenidad, empatía, soluciones y humanidad. El PP prefiere el miedo, la crispación y la división. De Vox ni hablamos: están vacíos.
Son pirómanos de la convivencia.

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