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| José Mari tiene un rostro pétreo insuperable |
José María Aznar, aquel que convirtió el “no” en una religión, reprocha ahora a Vox su afición a «decir no a todo», porque, afirma, «no aporta nada constructivo». ¿Me lo dices o me lo cuentas, José Mari?
¡Es alucinante! Ver al Gran Patriarca quejándose de que otros no proponen nada es como oír a un pirómano criticar el humo: un ejercicio de hipocresía que roza lo sublime. ¿De verdad pretende darnos lecciones de política constructiva?
Si algo ha perfeccionado el PP en la oposición es el noble arte del bloqueo sistemático, el recurso fácil al «España se rompe» y la deslegitimación del Gobierno de turno, que en democracia suele salir de las urnas.
Basta tirar de hemeroteca: recursos al Tribunal Constitucional contra leyes aprobadas por mayoría, negativas cerriles a pactos de Estado sin aportar ninguna alternativa y una alergia selectiva al consenso que aparece solo cuando no gobiernan.
Pero claro, cuando el “no” lo pronuncian otros, entonces es irresponsable, populista y poco edificante. Cuando lo hacen ellos, es firmeza, sentido de Estado y defensa de la nación. Aznar olvida que él mismo perfeccionó la técnica de la tierra quemada. Hay que tener un rostro de granito para afear la conducta a sus propios herederos ideológicos usando el manual que él escribió.
Si la coherencia cotizara en bolsa, este discurso no valdría ni el papel en el que fue impreso.
